EL OCÉANO AL FINAL DEL CAMINO por Shorby

Portada de EL OCÉANO AL FINAL DEL CAMINO

Gaiman es un autor que siempre me ha gustado mucho, hacía tiempo que no le leía, así que me vino genial que me lo prestara mi prima después de leérselo (estoy inculcándole buenos autores, cutlurizando a una friki más que en potencia).

En esta ocasión, tenemos una historia aparentemente realista, que poco a poco va adentrándose en una trama más fantástica y puramente Gaiman de lo que inicialmente parecía.
Su protagonista (de nombre desconocido), regresa al sitio donde se crió para asistir a un funeral, rememorando su infancia en compañía de Lettie, la pequeña de las Hempstock; y es a dicha granja a donde se dirige tras vagar sin saber dónde ir con sus pensamientos.
En este lugar todavía se encuentra el océano de Lettie, de once añitos, un pequeño estanque donde jugaban de niños, cuando el chico tenía siete años y ella decía venir de ahí. Y es aquí donde le llevan sus recuerdos.

Nos sumergimos en el océano y en esta historia de fantasía donde el detonante es un suicidio de alguien ajeno-pero-no-tanto, donde los problemas económicos están a la orden del día y una pregunta queda en el aire haciéndonos pensar: “Lettie, ¿cuánto hace que tienes once años?”.
Las mujeres Hempstock -porque no hay hombres en la familia, todos han desaparecido- son personas muy agradables, a la vez que bastante peculiares, con ciertos “poderes” que no se denominan como tal en ningún momento, pero se sabe que están ahí. Cuando nuestro prota se emperra en ayudar a Lettie en una búsqueda, acaba soltando su mano y trayendo a una “pulga” a nuestro mundo.
Y se lía parda.

Así, con mil recuerdos acompañados de entornos familiares dudosos de lo más variados y envueltos en nostalgia, seguimos nadando en este océano con la prosa tan típica del autor, con alguna pincelada científica e incluso algún toque de terror muy bien conseguido, dejando una historia que va de menos a más sin que le sobre ni una palabra, con diálogos que le dan mucho dinamismo a la lectura, a la vez que Gaiman nos deja escenas de tensión que cortan la respiración.

Una novela que me ha gustado mucho, con buenísimos personajes, engancha desde el principio y tiene una portada preciosa que llama la atención desde el primer momento, donde la bonita magia de la infancia avanza rellenando sus páginas.

Creo que es perfecta para empezar a conocer y leer al autor.

Escrita hace 2 años · 0 votos · @Shorby le ha puesto un 8 ·

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