LOS PAZOS DE ULLOA por Shorby

Portada de LOS PAZOS DE ULLOA

Comenzamos con Don Julián, un sacerdote que va a los Pazos de Ulloa –en plena zona rural gallega- por recomendación de su tío a servir al Marqués.
Su sorpresa es mayúscula cuando llega y no se encuentra el palacete que creía, sino un caserío en ruinas… en todos los sentidos, tanto el edificio como las cuentas… y hasta la capilla.
Es al poco de estar allí cuando se entera de que el Marqués no es más que un pobre pueblerino que compró el título. Y aquí cuadra todo, refiriéndose tanto a la casa como a los modales de todos los que moran en ella, destacando al mayordomo, que es fino y buena pieza.

Se mezcla así una trama de embrollos familiares de todo tipo entre los trabajadores y habitantes de los Pazos, contando incluso con hijos ilegítimos, celos, casamientos con y sin emparejamientos, herencias, amantes secretos –o no- y demás variedades.
Hay donde elegir, vaya.
Por si fuera poco, la autora nos brinda también un toque de temática política (tomando fuerza el tema del caciquismo principalmente) en la que el pueblo de al lado lleva protagonismo, aunque no le resta ni un poquito a lo que pasa en los Pazos.

Gracias a todos los puntos que toca, la autora deja que se le vea el plumero y el lector sea partícipe de sus contradicciones en cuanto a la sociedad en la época, en la que ella vivió, dejándonos ver que era una mujer completamente adelantada a su tiempo.

Una novela de finales del 1800, perteneciente a la corriente del realismo literario, que no nos trae una acción bestial, sino un ritmo pausado.
Si bien no puedo decir que me haya enganchado una barbaridad, ya que el ritmo es pausado y se centra más en el día a día de la gente que vive tanto en los Pazos como en los pueblos y caseríos cercanos (aunque pasan cantidad de cosas), sí tengo que recomendarlo, simplemente por el mérito que tuvo esta señora al escribirlo en la época en que le tocó vivir, con lo difícil que era todo para las mujeres, incluso a la hora de dedicarse a la literatura… y más si aprovechaba para reflejar sus pensamientos.
Ojito con ella.

Tenemos adaptación a TV, en 1985 y dirigida por Gonzalo Suárez.

Escrita hace 2 años · 0 votos · @Shorby le ha puesto un 6 ·

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