EL PELIGRO DE QUERER DEMASIADO por Guille

Portada de LA CAMPANA DE CRISTAL

La novela o yo hemos fracasado en el intento. O bien ella no ha logrado transmitirme el horror que debe sentirse en el fondo de ese hoyo que es una depresión o yo no he sido capaz de concebir la profunda desesperación que, pienso, debe sentir la protagonista dentro de esa campana que la envuelve y que le impide relacionarse y encontrar su sitio en el mundo que le ha tocado en suerte, un mundo de hombres en el que la mujer sigue sujeta a roles y comportamientos establecidos por ellos. En realidad, no sé si hay que buscar razones, no sé hasta qué punto la depresión es dependiente de las circunstancias que rodean al sujeto. Lo que sí sé es que esa enfermedad determina completamente la relación que el sujeto establece con esas circunstancias. Y esto es lo que más me ha gustado de la novela, la forma tan honesta -se supone que es autobiográfica- en la que describe sus relaciones con las amigas, con los hombres, cercanos o desconocidos, con su madre y, por encima de todo, consigo misma, su insatisfacción personal, su bajísima autoestima, su ansiedad por abarcarlo todo o, al menos, abarcar algo importante en su totalidad. Si hubiera que buscar una de esas razones, que quizás no sean suficientes para explicar nada, estarían perfectamente descritas y resumidas en una de las famosas citas de la autora:

"Quizás cuando sintamos que queremos tenerlo todo, será porque estamos en peligro de estar cerca de no querer nada."

Escrita hace 5 años · 4.7 puntos con 3 votos · @Guille le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@arspr hace 3 meses

Pues hemos coincidido en nota y hasta en diagnóstico del libro. El libro es un sinsentido. Y esto no es una crítica, es un hecho. El libro solo tiene sentido para la autora. Porque para el resto, sus pajas mentales son distintas, únicas y extremadamente personales y absurdas.

Yo que he pasado y de manera harto similar por la campana de cristal, lo puedo decir sin lugar a dudas, salvo el común denominador de la baja autoestima, el resto es un sinsentido. Pero lo duro es que es tu sinsentido personal e intransferible. Y debido a ello es más o menos imposible que pueda servir de marco de referencia al resto. (A mí la obsesión virginal de Esther me resultaba risible como poco, por ejemplo).

La única referencia es que somos únicos y expertos en jodernos a nosotros mismos allí donde más duele. Y no, no eres raro en ello aunque tú punto C (de Cabrón) se parezca como un huevo a una castaña al mío. Lo espeluznantemente similar es el proceso...