PREVALECERÁ por Volsung

Portada de ¡ABSALÓN, ABSALÓN!

"Díos mío, el Sur es maravilloso ¿no es así? Es mejor que el teatro, ¿no? Mejor que Ben Hur, ¿no? No es extraño que tengáis que alejaros de él de vez en cuando, ¿no?"


No voy a escribir una reseña. No quiero resumir, no quiero analizar, no quiero delinear los temas ni parcelar tramas ni disecar o destilar nada de lo que de forma tan increíble fue fundido y mezclado, compuesto y luego dado al mundo. Solo quiero meter ruido, solo quiero deciros: Buscad este libro, dad con este libro, si podéis, de verdad, comprad este libro. Luego leedlo, por favor; ya que él nos lo dio, regaláoslo.

Si pudiera plantarme por tres segundos y en nada desaparecer, solo me oiríais decir: Absalón… Absalón…! , como un fantasma manipulador. Leedlo, leed el capítulo siete. Leedlo, leed quién fue Thomas Sutpen (sí, fue, a lo mejor no con ese nombre, a lo mejor no en esos lugares pero sí, siendo, en esos hechos, y a un hombre -o mujer- se lo conoce, llega a ser, por sus hechos, ¿no es así, no lo dijo Batman?).

Y eso, que nada, que yo de vosotros lo leía.

Escrita hace 5 años · 4.3 puntos con 3 votos · @Volsung le ha puesto un 10 ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 5 años

No sé por qué, pero me parece entender de tus palabras, leyendo entre líneas tu reseña, que te ha gustado bastante...

@Volsung hace 5 años

Puede criticarse que el principio tenga un punto de culebrón, que si tanta dama y tanto secretismo familiar, pero cuando llega el capítulo siete y tomas conciencia de la dimensión del personaje de Thomas Sutpen... Lo que parecía una exageración por parte de Rose Coldfield deja de serlo. Estoy releyendo el capítulo de hecho...

@Faulkneriano hace un año

Pues anda que el demencial capítulo 5 de Rosa Colfield. Es curioso que el hecho de que sepamos que Quentin Compson se va a suicidar poco después de su nocturna conversación con Shreve y que él mismo esté enamorado de su propia hermana (como se insinúa en El sonido y la furia) enriquece y condiciona, y mucho, la lectura de esta absoluta obra maestra, de la que Faulkner salvaría un capítulo (probablemente el siete, Volsung)