EL PUEBLO EN LA GUERRA por Shorby

Portada de EL PUEBLO EN LA GUERRA: TESTIMONIOS DE SOLDADOS EN EL FRENTE DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Hoy, traigo el primero de una trilogía de testimonios.
Sí, lectura cruda.

Fedórchenko era una enfermera rusa que sirvió a su pueblo durante la Primera Guerra Mundial.
Entre cura y cura –como el que dice-, fue recogiendo testimonios y conversaciones de soldados y demás personal

Una carnicería que duró cuatro años de horror, destrucción y desolación. Desde el bando que se mirase.
En este caso, estamos viviendo todo desde el Ejército Ruso, donde de aproximadamente quince millones de soldados, se quedaron más de dos por el camino; y en muchas ocasiones, los que sobrevivieron hubieran preferido no hacerlo.
Mayormente provenían de la Rusia rural, aunque había de todo, ya que al final hubo de tirar de todos sitios porque “se necesitaba” gente.

Nuestra enfermera recogió las historias contadas por las voces de esta Guerra, sin que ellos mismos lo supieran, y fue recopilando toda la información en un libro que llamó “El pueblo en la guerra”, que vio la luz directamente en 1917 pero no ha sido publicado en castellano hasta que esta editorial lo ha hecho. Con lo cual, tenemos toda una joya que hace quedar patente todas estas barbaridades y sufrimiento que arrasaron Europa hace sólo cien años.

En una breve introducción, nos sitúan en la historia, en cómo estaban las cosas y lo que estaba pasando en las altas esferas, para entender un poco lo que va a venir… por decirlo de alguna forma.

En estas páginas, se recogen también cancioncillas y poemas que la enfermera memorizó; nos hablan de los partícipes de esta salvajada, de lo que hacían antes (brevemente), de lo que hicieron durante, lo que pensaban, cómo veían a los jefes y altos cargos. Vemos desde el burladero cómo se pierde la moral y los valores, unas veces si querer, otras “de perdidos, al río”, algunos lo cuentan como una anécdota cualquiera, otros como lo que es: algo horrible; pero se sienten peor porque sabiendo que lo era, aún así participaron.
Matanzas en el campo de batalla y fuera de él, en el bosque, en la carretera, en solitario; violaciones de igual modo, independientemente de la edad de la pobrecilla a la que le tocara; robos, en ocasiones más patéticos que malintencionados –que ya es-…

Y mientras esta valiente, recogiendo todo esto y plasmándolo en tan pocas páginas, casi como un diario, pero de manera tan cercana que pone los pelos de punta, pues no hay ningún tipo de floritura o narración como tal: son testimonios a diestro y siniestro, unos ocupan apenas tres renglones, otros, media página. Todos anónimos.

Un libro que me ha gustado mucho leer, aún siendo super duro, además parece que de la Primera Guerra Mundial no hay tanto; si es cierto que duró poco y los nazis dan para mucho, pero lo dicho.
Lo he pasado fatal, realmente se revuelven las tripas conociendo determinadas historias, pero de verdad, es necesario hacerlo, aunque vengan con esta sinceridad tan insoportable. Porque lo peor es que es real, por eso duele más.

Queda recomendadísimo, me ha encantado.

Escrita hace 6 años · 0 votos · @Shorby le ha puesto un 9 ·

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