SI FUESES AMERICANO TU PALABRA PREFERIDA SERÍA REDENCIÓN. por Volsung

Portada de JOTA ERRE
El autor de esta reseña ha idicado que contiene spoiler, mostrar contenido.

1200 páginas

Una estructura poco convencional

La forma primando sobre el fondo (¿?¿?)

y una entrevista a Paris Review diciendo que él quería escribir un libro de humor.

Raro. ¿Atractivo? Diríamos que no. Diríamos que ha habido mucho ruido en torno a éste libro, casi tanto como el que hay dentro de él.

Y ah, claro, un libro de los 70, de hace cuarenta años, con contexto económico, pero de antes que existiera el neoliberalismo, de antes que pasaran muchas, muchas cosas, en éste planetita.

Y ahora qué, además, es tan fácil acceder a cualquier producto de ocio / entretenimiento cultural, ¿por qué éste libro, por qué éste libro SÍ?

Cagar y creer no son la misma cosa, como dice el libro. Cierto, gracias a dios, o gracias a Gaddis, supongo, para leer éste libro no basta con sentarse y tener los párpados abiertos un ratito. No, si hacemos eso, si leemos éste libro como se leen la mayoría, nos atropellará.

¿Culpa del libro? Para algunos sí, pero no. Culpa de los lectores, culpa de… Culpa de nadie hombre, que la culpa murió ya, y no va la película de infiernos ni purgatorios. Eso sí, JR no es un libro al uso. Hay quien dice que tras leer JR ha encontrado una nueva vara de medir. Es posible. Es muy posible. JR es una duna fija en el mar de arenosas colinas que es la literatura occidental. Muévelo si tienes huevos, haz lo que hizo Gaddis, supéralo. JR es un libro jodido para el lector, pero mucho más para un escritor. Por la forma sí, pero sobre todo por el fondo, por la idea seminal del libro.

Recurriendo otra vez a las palabras de Gibbs, el alter ego del autor: HAY QUE REDIMIR LA MORAL PROTESTANTE. ¿¿¿What??? El arte y la cultura, Bast, Gibbs, Eigen, Schrram, Schepperman, Al y su grupo, incluso, ¿qué sentido tienen? Es decir, tenemos a Faulkner, a Tolstoi, a Wagner, a Beethoven, a Dalí, a Bukowski, a Homero, a Erasmo de Rotterdam, a Freud, a las enciclopedias, a la Acrópolis en Grecia y al Escorial en Madrid, etc. y, desde luego, a la ciencia moderna. ¿Para qué más? ¿Es que ellos se dejaron algo? ¿NO hay ya para todos los gustos? Whiteback dice que sí, que lo justo es, ahora, unirnos y aportar nuestro granito de arena a Estados Unid… digo, a la sociedad. La sociedad actual, la sociedad actual globalizada, la sociedad actual globalizada con raíces éticas y morales en el Mayflower. Bueno, pues el arte tiene la fuerza emocional para sacarnos de ahí, para redimir, la moral protestante dice Gaddis, pero aplíquese a toda moral; a la moral imperialismo económico, de los axiomas religiosos, nacionalistas… Esto está en el libro. Está muy claramente en Bast, claro, en Eigen, que trabajaba para la empresa después de sentirse realizado con su libro y en Gibbs, cuyo talento financiero es excepcional y lo sabe y lo odia.

Problema joder (difícil leer el libro y no empezar un “pero” así), es lo duro que resulta ver cómo Gaddis nos pinta los medios mediante el mundo trata de acallar las voces que defienden esto. ¿Tenemos derecho a exigir a Junior R. Vensant que no sueñe con ser millonario, que se emocione con las nubes, que se emocione con Bach? No, no tenemos derecho. Solo podemos hacerlo. ¿Hacer qué? El arte, claro, crear, no cejar. Y para pintar las fuerzas que “apagan incendios” y apagan estas emociones, inconscientes a menudo, de redención de la moral, Gaddis nos regala un tocho.

Acabando ya, para mí lo peor del libro es que ésta idea, el retrato de ésta lucha que se da tanto socialmente como dentro de cada uno a la hora de elegir a qué dedica su tiempo, se come la trama y puede llegar a dar la impresión de que Gaddis solo está haciendo ruido. Sí, lo está haciendo, pero porqué ese ruido es el villano, frente al bueno, el arte. Por eso el final del libro (una novela en sí, casi, de 150 páginas), puede hacerse un poco costudo, como a mí. Sin embargo, puede que a otros los coja ya calientes y lo tomen como una recta final donde todo se ve claro, al fin. Creo que por esto mismo, el empeño de plasmar su idea, precipita las escenas en que se trabajan los personajes (Bast y Gibbs son personajes muy, muy buenos) y puede decepcionar al lector, habituado a otro tipo de prioridades en los escritores.

Escrita hace 7 años · 5 puntos con 4 votos · @Volsung le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Tharl hace 7 años

Una pregunta, Volsung, que JR son muchas páginas (ruido aparte): dirías que es una novela de ideas? Con semejante novela más vale estar bien informado antes que lanzarse a leerlo...

Es un placer leer a nuevos usuarios comí tú, Volsung. Bienvenido a la comunidad!

@Volsung hace 7 años

Sí, sí creo que JR es un libro de ideas. Sin embargo, muchas están poco desarrolladas o, mejor dicho, algo abrumadas por el volumen del libro. Aparecen en las conversaciones de los personajes y a menudo Gaddis las presenta no como reflexiones, si no como bromas. De ahí lo de libro satírico, claro. Está el momento aquél en que el concejal llama fontaneros a los profesores del instituto de segundo de JR, está el tono de burla o surreal que envuelve cada aparición de los militares y los patriotas, está la increíblemente genial comparación del divorcio y el conflicto (¡al loro!) palestino-israelí, las discusiones del matrimonio diCephalis o el Eigen, la paternidad,el concepto de literatura, etc. Como digo, puede quedar todo un poco ahogado por la tromba de palabras, no se puede ir tan rápido como uno iría habitualmente. Exige flexibilidad lectora, cambiar a segunda o primera si hace falta. Yo tardé dos meses en leerlo, sin prisas, paladeándolo.

Aunque en la sinopsis me he centrado en una idea muy concreta, hay otro tema bastante clave en el libro. Se resume muy bien en una expresión que usa uno de los personajes: “ya es demasiado tarde, incluso para hacer lo que nunca había querido hacer”, o algo así. Es la atmósfera existencialista (por simplificar etiquetando) que hay a lo largo de toda la trama, pocas veces explicitada, pero siempre ahí. Eso le da mucha fuerza de convicción a la narración porque, a fin de cuentas, ¿acaso no hay siempre una voz, ora a las claras ora casi inaudible, que se pregunta: “estoy dedicando mi tiempo, mi única vida, a lo que realmente quiero, le estoy dando sentido a mi oportunidad?”

Gracias por la bienvenida.

@Guille hace 7 años

Muy buen estreno, Volsung. Mi buena nota a la reseña es por lo atractivo que haces al libro. Si alguna vez consigo reunir fuerzas para abordar un segundo intento con esta obra y llevarlo a su fin, ya te comentaré si estoy o no de acuerdo con lo que dices.

Bienvenido.