EN PAZ, QUE CADA UNO SIGA CON SU VIDA por Guille

Portada de PERSONAS COMO YO

Soy muy rencoroso, desde chico lo soy. Pero de la misma forma que confieso este defectillo también os diré que soy muy democrático en mis rencores. Trato por igual a ese amigo que resultó que no lo era tanto como a esa amante juguetona que hasta de mí quiso hacer su juguete como al autor de un libro que, pese a intentarlo de verdad, con ganas, no me guste: huyo de ellos como de la peste, dependiendo la velocidad y la radicalidad de la huida únicamente del tiempo que fui engañado, de la dedicación prestada a la relación y de las ilusiones en ella puestas.

Hace muchos, muchos años leí El hotel New Hampshire. Desde las primeras páginas me di cuenta de que la relación no iba a ser placentera. Sin embargo, continué: yo estaba todavía en aquellos años en los que tenía la ilusa idea de que el esfuerzo en la lectura de un libro sería premiado al final con su disfrute y que, de propina, conseguiría que en mi mente se estableciera todo un nuevo universo de maravillosas conexiones neuronales que me permitiría gozar de aquellas lecturas que transitaran por sendas similares.

Como ya os habréis imaginado todos aquellos cuyo aburrimiento os haya empujado hasta este punto de mi comentario, eso no sucedió: terminé la novela sin conseguir disfrutar ni un poquito (el efecto que pudira haber tenido sobre mi posterior capacidad lectora es más difícil de cuantificar). John Irving fue solemnemente desterrado de mis futuras posibles lecturas.

Como con todo prejuicio, uno nunca sabe lo que se puede estar perdiendo. Pasados tantos años de aquello y reducida hasta casi desaparecer mi inquina contra el autor, decidí comprobarlo con la lectura de este libro.

Pues bien, me hincho de orgullo y satisfacción al poder manifestar que mi rencor hacia Irving no ha renacido y que, al mismo tiempo, no siento la necesidad de tirarme de los pelos por todo aquello que me he perdido durante todos estos años (más bien debería decir por todo aquello que no hubiera podido encontrar durante todos estos años). No me ha aburrido, incluso lo he pasado bien y hasta muy bien en algunos momentos (principalmente en los que lo he pasado mal; contradicciones del placer) pero aquello que me separó de él hace ya tanto tiempo se sigue interponiendo entre nosotros, y que no es otra cosa que lo que en la contraportada de mi libro se denomina la increíble verosimilitud de las obras de Irving y que en este caso tiene un tonillo muy almodovariano (juro que en algún momento de la obra esperaba con absoluta seguridad que aparecerían Almodovar y Mcnamara cogiditos de la mano).

Escrita hace 6 años · 4.5 puntos con 2 votos · @Guille le ha puesto un 6 ·

Comentarios

@_567_ hace 6 años

No suelo puntuar reseñas de libros que no he leído, Guille, así que ya pasaré en otro momento por aquí si se tercia, pero te ha quedado muy logrado el primer párrafo de la reseña. Jo tío! Dalé otra oportunidad y no te pierdas “El mundo según Garp” y “Una mujer difícil” que para mí son dos grandiosas novelas de Irving. Yo tuve suerte al empezar por ellas y es un autor que siempre tengo en stand-by por los grandes placeres lectores que me hizo pasar. Un autor atípico que escribe best-sellers de mucha calidad, eso sí, tochazos todas sus novelas que necesitan encontrar el tiempo adecuado para meterles mano a fondo…

(P.D. – Me está encantando la novela que estoy leyendo de Mathiessen, todo un descubrimiento este autor del que supe hace poco gracias a ti ;-)

@salakov hace 6 años

Inmarcesible —«que no se puede marchitar»— es una palabra que solo justifica su existencia en poder definir el rencor, ninguna otra función tiene. Todo lo demás se marchita, pierde su brillo, no así el rencor, que sabe mantenerse incólume.

Te comparto, Guille, este editorial que habla de la memoria y del rencor, y lo sabe unir con Borges, y a mí me gustó bastante...

com.

Bon apetit.

@Guille hace 6 años

Uf, no sé Krust si una tercera oportunidad valdría de algo, si no cambia antes él o yo. Simplemente no congeniamos, consigue que tome distancias con su "increíble verosimilitud", aunque no descarto del todo irnos de cañas alguna vez.

Muy interesante el enlace, salakov y qué ganas me han entrado de releer a Borges, también lectura juvenil y con el que tuve experiencias dispares.

P.D. ¿Te refieres a Far Tortuga, no? Me fascinó País de Sombras, con el que este otro no guarda ninguna relación estilística, y eso salvó al autor de que la ilusión con la que lo empecé transmutara en un nuevo rencor: no pude con él y lo desterré a la biblioteca de mi pueblo.