1984 por Shorby

Portada de 1984

“Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado”


Hoy, un clásico con todas las letras, de esos que todos deberíamos leer: 1984.

Creo que es importante saber, antes de nada, que la novela fue escrita sobre 1948… y que no ha envejecido en absoluto, sino que es tremendamente actual, detalle que pone los pelos de punta (al menos a mí).

Estamos en una distopía, en Londres, que a su vez se encuentra en un estado colectivista, Oceanía. El Gran Hermano manda en un régimen totalitario en el que por un lado tenemos al Partido Exterior –trabajadores al servicio del régimen y del Partido Interior- y por otro la prole –trabajadores imprescindibles para que el sistema funcione y a la vez miserables y casi mendigos-. El Gran Hermano es el dios y juez supremo, ojo que todo lo ve, literalmente, la cara del Partido.
Winston Smith trabaja en el Ministerio de la Verdad manipulando información para ellos, destruyendo documentos históricos, como otros tantos, y se pregunta constantemente si de verdad existe ese ser omnipresente o es todo una farsa... estando casi seguro de esto segundo. Sin embargo debe tener cuidado, pues el Crimen Mental se castiga con severidad y podría ser arrestado por la Policía del Pensamiento.

Y aquí tenemos nuestro eje de la historia, en la que la política es el principal argumento, la manipulación del ser humano, la inexistencia de sus derechos, pensamientos y emociones –que por supuesto no deben ni pueden manifestar bajo ningún concepto, a menos que el Gran Hermano lo quiera… y nunca quiere-, llegando a ser un auténtico rebaño que pasta sin pensar en absolutamente nada que no sea el Partido. A excepción de alguno que otro, como nuestro Winston, que está empezando a despertar.

Entonces da con Julia, desengañada también del sistema político, de la que se enamora perdidamente y con la que se afilia a la Hermandad, un grupo de resistencia.

Como decía al principio, la forma de visionar un futuro concreto de Orwell, no puede más que ponernos los pelos de punta, pues a día de hoy no es tan futurista como lo fue entonces.
Definitivamente, una lectura realista (fuera de lo que su escritor pretendía), con tintes comunistas y fascistas y con lenguaje claro, conciso, en alguna parte un poco más densa, pero sin embargo no pierde ritmo.
Y lo más importante: un libro que hace pensar, sobre el que podemos debatir largo y tendido.

La leí hace muchos años y la verdad es que me impacto bastante, pues son inevitables las comparaciones.
Juzgad vosotros mismos.


Frase: Guerra es Paz. Libertad es Esclavitud. Ignorancia es Fuerza.


Y cómo no, hay adaptaciones de todo tipo, pasando por teatro y ópera.
En cine:
1956, bajo título homónimo, dirigida por Michael Anderson.
1973, El dormilón, adaptación libre en forma de comedia, por Woody Allen.
1984, también con el mismo título, dirigida por Michael Radford (personalmente, creo que es la más fiel a la novela).
1985, Brazil, otra adaptación libre, por Terry Gilliam.

Y en música:
David Bowie, con su disco Diamond Dogs (tenía la idea de hacer un musical, pero la viuda del escritor no accedió).
Bad Religion, con la canción Boot Stamping on a Human Face Forever.
Incubus, con la canción Talk show on mute.
Rage Against the Machine, con la canción Testify.
Carcass, con la canción Room 101.

Escrita hace 6 años · 4 puntos con 1 voto · @Shorby le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Bronson hace 6 años

Ya que sacas a relucir distintas adaptaciones, aquí os dejo un enlace del anuncio que mostró Apple en la Superbowl de 1984 para el lanzamiento de Macintosh

youtube.

@Tharl hace 6 años

En el instituto me dio fuerte por las distopías. Fue entonces cuando leí 1984 y ya en ese momento me pareció un ensayo demasiado mal disimulado. Creo que la cifi tiene mas potencialidades que las trilladas distopías. Mira Dune. En cualquier caso 1984 es un libro, como poco, interesante.

De las películas que comentas, la mayoria yo diría que más que adaptaciones son filmes influenciados. Brazil, por ejemplo, tiene tanto de 1984 como de El incal o de Ciberpunk. El dormilón es una parodia libre y divertidisima.