NO ES SOLO UNA NOVELA DEL OESTE por Guille

Portada de WARLOCK

Me ha gustado muy mucho esta novela.

Alguno habrá que se acuerde: tarde de sábado, película en la tele, justo después de Heidi o Marco o los mosqueperros, una del oeste. Más tarde, justo con el primer anuncio tras terminar la película: mamá, me voy a la calle!!!. Todos íbamos bajando y todos habíamos visto la misma película, y quién más quién menos traía una pistola, un sombrero, la estrella de sheriff... estaba claro, jugaríamos a dispararnos unos a otros, aunque no sin haber discutido antes quienes serían los malos y quieres serían los buenos.

Pero Warlock no es una novela del oeste, no solo, y la película en ella basada no le hace justicia (El hombre de las pistolas de oro se tituló aquí. Sabía de los protagonistas y mientras leía encarnaba a los personajes en esos míticos actores -Richard Widmark, Henry Fonda y Anthony Quinn-; al terminar fui a comprobar quien interpretó a cada uno... no di ni una, y es que hay cada director de reparto). Warlock es una novela épica y mítica donde lo dioses y demonios creados por el populacho devienen en demasiado humanos, como todos los dioses, por otra parte. Los buenos no lo son tanto o no lo son o no lo han sido siempre y los malos, pues tienen sus cosas, sus formas de hacer, de pensar, con lealtades que están por encima de otras consideraciones, aunque también los hay hijos de puta, dignos seguidores de una larga saga de hijos de puta.

Si en otro sitio dije que Germinal era las uvas de la ira francesa, este otro puede ser en algunos aspectos el germinal del oeste americano: hay mineros, sindicalistas -trepas e idealistas-...

"Es una triste verdad que la lucha por la causa de las masas siempre la encabezaban hombres ambiciosos, hambrientos de poder, astutamente egoístas, y no los humanistas ni los idealistas; y mejor que así fuera."

... también está el patrón sin entrañas, problemas laborales, huelgas.

"la paz surge de la guerra, no de la razón... así había sido siempre, y las revoluciones las hacen los hombres que conquistaban, o morían, y no ideas descoloridas en cerebros grises."

Y sí, por supuesto, también hay pistoleros, sheriffs, jugadores de cartas, vaqueros, cuatreros, diligencias, saloones, la puta, la santa, poca ley y menos justicia. Indios no, esos ya eran casi pasado en esta historia, aunque sus fantasmas todavía estén muy presentes. Pero lo que no es pasado son los temas que en este libro se tratan.

El autor parte de una sociedad en ciernes, donde confluyen multitud de personajes con estados de evolución social muy distintos y con concepciones de la justicia y del orden muy dispares. Una novela coral en la que los personajes principales, retratados maravillosamente en sus miedos, debilidades, inseguridades, aspiraciones, pecados y problemas morales y de identidad, se encuentran envueltos en una sociedad que los encumbra con la misma rapidez que los derrumba, como una gran marea atizada por vientos/rumores que nadie sabe de donde parten (interesante como el autor va intercalando en el relato del narrador las consideraciones que uno de los comerciantes del pueblo recoge en forma de diario).

"Los hombres son como el maíz. El sol los quema, la lluvia los empapa, el invierno los congela y la Caballería los pisotea, pero a pesar de todo continúan creciendo. Y nada de eso importa mientras haya whisky."

Todo eso y además contado con una intensidad que te engancha desde el comienzo y no te suelta hasta el desenlace final. Una gozada de libro, ñoras y ñores.

Escrita hace 6 años · 5 puntos con 3 votos · @Guille le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 6 años

Buena crítica, Guille, de una novela tan voluminosa como atractiva. Me interesa por dos razones: una, porque atrajo la atención del joven Pynchon, que conocía bien al autor, aunque luego tuvieran sus diferencias, y eso ya es una recomendación; otra, porque la película me encantó. Tú dices que no hace justicia a la novela, así que... ¡cómo debe ser la novela! Desde luego, la peli era de lo más atípica y adulta, con una soterrada tensión homosexual muy rara de ver en el western. Lo del casting equivocado lo dirás por Anthony Quinn, aunque a mí me parece que estaba bien.

Lo dicho, me entra curiosidad, y más después de leer tu reseña.

@Guille hace 6 años

Gracias, Faulkneriano. El volumen en las buenas novelas es más una virtud que un defecto , no te parece?

Suele ser habitual, al menos en este caso pasa, que la novela es más compleja que la película, que me pareció una típica película del oeste con personajes esquemáticos... a pesar de esa soterrada tensión homosexual que mencionas. Además, todo el tema de los mineros desaparece de la pelñicula y las mujeres tienen un papel mucho más importante en la novela.

Lo del casting equivocado es cosa mía. Durante su lectura imaginé que el pistolero era Richard Widmark, que el sheriff lo encarnaba Fonda y a Quinn le otorgué el papel del jefe de los cuatreros. Me parecía que cuadraban más.

@Faulkneriano hace 6 años

Widmark hacía de malo de joven (y lo hacía muy bien) y de bueno de mayor. Fonda, al revés (¿has visto Hasta que llegó su hora, donde llega a disparar contra un niño, para escándalo del respetable?) y Quinn de lo que le dicen (esquimal, pirata, mejicano, Gauguin)

En cuanto a lo del volumen, ¡qué me vas a contar! Estoy con Jota Erre, de William Gaddis, que tiene 1100 páginas apretadas. Empiezo la cuarta semana, sufriendo y pasándolo bien alternativamente, más que con La broma infinita, que ya es decir.

@Guille hace 6 años

Ostras, sufriendo y disfrutando? Cómo? Cuándo? Por qué? Di algo, hombre.

@Faulkneriano hace 6 años

Ya haré una reseña, si sobrevivo y me quedan fuerzas para arrastrarme.

@Faulkneriano hace 13 días

Todavia oliendo a pólvora, termino Warlock, que me ha hecho compañía una semanita. Es una novela desconcertante, a ratos convencional, a ratos de una intensidad desaforada, profunda y ligera a la vez. No busca superar ni subvertir el género western sino aprovecharlo para indagar en los mecanismos del poder y de cómo se constituye una nación en medio de la sangre y la violencia, muy Liberty Valance. Una curiosidad: no sé si será propio del género western en novela esa forma tan seca de saludarse que tienen también en el cine. Comisario.... pausa. Ayudante.... Pausa. Juez... Se imagina uno al personaje que saluda tocándose con dos dedos el filo del sombrero. Muy recomendable. No sé si es representativa o no. A ratos deslumbrante. Enorme cantidad de personajes y secundarios. No estoy muy fino en el análisis porque piso territorio desconocido; tendría que leer Centauros del desierto u otra novela clásica que no sea de Karl May o de Zane Grey, que van por otro lado. En fin. Ni siquiera sé si recomendarla, porque 700 páginas es una inversión considerable. No sé.

@Faulkneriano hace 13 días

Pues sí que estoy sembrao. Cualquiera hace una reseña.