Terminé este libro decepcionado y hasta pelín irritado con el autor.
Puede ser una buena novela como proyecto de fin de curso de escritura creativa. No niego que esté muy bien escrita, que los cambios de estilo y de registro estén muy conseguidos, que las historias sean entretenidas, pero ahí se queda la cosa. Para mí no deja de ser una colección de cuentos juveniles presentados de forma... digamos que ingeniosa. Aunque también podría decir tramposa.
Claro que también puede ser un problema de expectativas. Uno esperaría (al menos yo lo hice) que todo ese fuego de artificio de capítulos interrumpidos, de historias dentro de historias, de antojos viajeros, de búsqueda de relaciones, terminara con algún tipo de justificación, con ese algo más que llevara a estas historias a un punto por encima de esos fogonazos llenos de color pero con poco contenido calórico. Pero nada de nada; no hay más que esa moralina para jovencitos impúberes de que todos tenemos una semillita de bondad dentro de nosotros por muy perversos que nos creamos.
Bueno, sí que hay más. Como el propio autor nos dice en la penúltima de sus historias: “Una nota de violín horrísona: ése será el final de mi sexteto.” ¿Y qué puede ser peor final que ese discurso happy-flower que nos endosa Adam Ewing al final de su capítulo de un superado, inocente y trasnochado existencialismo?
“¿Idea revolucionaria o efectismo insustancial?” Pregunta en un momento dado el autor de El Atlas de las nubes acerca de su obra. Creo que no hace falta que ponga aquí mi respuesta, verdad?
Escrita hace 12 años · 5 puntos con 2 votos · @Guille le ha puesto un 6 ·
@Tharl hace 12 años
Si el libro está a la “altura” de la película de los hermanos Wachowski, coincidimos en la respuesta. Prefiero infinitamente una pequeña historia sin ambición alguna, que una obra pretenciosa y pseudotranscendental que pretende darme lecciones morales. Puaj!
@Tharl hace 12 años
Si el libro está a la “altura” de la película de los hermanos Wachowski, coincidimos en la respuesta. Prefiero infinitamente una pequeña historia sin ambición alguna, que una obra pretenciosa y pseudotranscendental que pretende darme lecciones morales. Puaj!
@Guille hace 12 años
Después del éxito que tuvo conmigo el libro, ya no me he atrevido a ver la película.
Me alegro que coincidamos.
@arspr hace 12 años
¿Y le votas con 6?
Porque con tu reseña un 4 ya parece excesivo...
@Guille hace 12 años
El libro no deja de estar bien escrito y como libro juvenil de aventuras tiene un pase.
@arspr hace un mes
Pues después de 12 años de tu reseña, (ahí es nada), me apeteció leerlo y he de decir que a mí me ha gustado bastante.
Bien es cierto que parte de su encanto se lo he encontrado a esa estructura de seis historias anidadas cada una con un estilo y lenguaje narrativo totalmente distinto. La sobriedad y seriedad de un "lord", (aunque sea yankee no deja de serlo), del s.XIX de ética impoluta pero más verde que las lechugas, las cartas de un vividor de alta alcurnia repudiado por su familia, un thriller policiaco de manual, una historia medio cómica pero donde nunca te quitas la sensación de que el narrador es de todo menos confiable, una de ciencia ficción clásica, y finalmente una de Mad-Max postapocalíptico pero "verosímil". Y en particular las dos últimas con, primero, un inglés ligeramente distorsionado y luego MUY distorsionado, por el que es una gozada transitar. Es decir, gran parte de mi disfrute del libro ha sido puramente por su textura, y además en un idioma que no es mi lengua materna por lo que a lo peor me han deslumbrado sus fuegos de artificio que un lector anglosajón juzgaría de opereta serie B... Y desde luego no tengo ni idea de si su traducción al castellano es capaz de trasladar adecuadamente dichos juegos lingüísticos.
Pero, más allá de ello, también me ha gustado esa estructura en cascada del libro e incluso su "buenismo". Vale, sí, es muy naif, sí, el mundo real tiende a ser oscuro, (y tan oscuro que aquí acabamos en post-catástrofe nuclear, esclavismo y con todas las mierdas humanas genéricas que conocemos un poco repartidas a lo largo de sus historias), pero tampoco hace daño fijarse en las buenas intenciones y personas de vez en cuando, ¿no? Vale, sí, esto es una temática más típica en las novelas juveniles en aras de formar futuros adultos optimistas y positivos con que el mundo puede y debe mejorar pese a todo. Ya, pero como acabo de decir, joder, no hace daño a nadie que, de vez en cuando, nos centremos en esas partes luminosas conscientemente; es más de hecho es muy buena salud mental el hecho de saber que deberíamos cada uno perseguir pese a todo y frente a todo dichas partes luminosas en la medida que nos sea posible.
Estoy cansado de escuchar a mucha gente (casi toda) protestar de lo que sea (lo bajos que son los sueldos, lo cara que está la vivienda, los pocos servicios públicos que tenemos, etc., etc.) pero cuando nos toca estar en el otro lado (contratamos a un cuidador, tenemos un piso secundario que alquilamos, nos toca pagar impuestos, etc., etc.) nos olvidamos inmediatamente de ese discurso y pasamos al contrario (joder qué caros que están los sueldos, a ver si hago el máximo negocio, por qué tengo que tributar lo que pago, etc., etc.). Y, quizá, al menos parte de nuestros problemas como sociedad se aliviarían, (no digo que se resolverían), si cada uno hiciese un poco lo que esté en su mano para "ayudar" a los demás (¿tanto te aprieta pagar ese salario mínimo? ¿O solo es dejar de comprarte un móvil nuevo?; ¿Y si, en vez de poner el precio de alquiler del "mercado" optas por sacar tu piso por 200 € menos, (que aún así sigues ganando bastante dinero)?, ¿no vivirías tú más feliz y ayudarías a que alguien a su vez pueda vivir más "holgado"?; ¿por qué no das gracias de cotizar el tipo de interés que pagas?).
Total que, como libro "diferente", (aparentemente) bien y originalmente escrito, y con una estructura algo más compleja que el simple libro superventas plano hecho como churros, no puedo dejar de recomendarlo.