BARRIENDO LETRAS por Nastenka

Portada de AMOR Y BASURA

"Mi querida Lída se equivoca al creer que los barrenderos deberían sentirse marginados o humillados. Al contrario, podrían considerarse, si ellos quisieran, la sal de la tierra, los sanadores de un mundo que corre el peligro de asfixiarse."

Hay que leer a Kafka.
Hay que descubrir a Klíma.

Abro el libro, expectante, no sé qué me voy a encontrar...
¿Quién es el escritor reconvertido a barrendero? No se nos dice su nombre, sólo que es un escritor checo, perseguido y censurado por el comunismo, que se ve obligado a dejar de empuñar en sus manos una pluma y cambiarla por una escoba. A dedicarse a borrar la basura de las calles por no crear literatura en la que no cree.

"Me han puesto un chaleco que me oprime. Podría quitármelo, incluso arrojarlo con un gesto de desdén y marcharme a alguna parte donde nadie me obliagara a aponérmelo, pero sé que no lo haré, ya que con él debería renunciar también a mi país."

El libro empieza con la llegada del protagonista a un vestuario. Su primer día en la brigada de limpieza, y para mezclarse entre ellos lo primero que necesita para silenciar su individualidad es un uniforme (todos iguales), la pieza principal, como no...ese chaleco naranja que le oprime.

Ese cambio de ropa es como una muda de piel, como un intento de aplacar sus deseos... y es que fuera de ese chaleco, el protagonista siente que su presencia resulta incómoda al resto de la sociedad. Vestirlo lo redime y lo convierte en uno de ellos. Un uniforme para sentirse integrado.

Ya "vestido" como ellos, reflexiona -junto al que se decida a leerle, al que dedida renunciar a la literatura Yerkish-;
"Hace poco leí en un periódico estadounidense la alentadora noticia de que catorce subnormales profundos e incapacitdos para el lenguaje habían aprendido yerkish. Éste es el nombre que recibe un lenguaje de doscientas veinticinco palabras desarrolado en Atlanta para la comunicación entre personas y chimpancés.
Inmediatamente se me ocurrió que por fin habían encontrado una lengua en la que podría expresarse el espíritu de nuestro tiempo... que sería la lengua del futuro."

...Reflexiona sobre su vida, sobre la "basura" presente en ella y la necesidad de reciclarla. Y va saltando, sin previo aviso, del pasado al presente, de las calles que limpia a lo que en su interior está por limpiar...

Y leyéndolo, empecé a preguntarme por qué ese título...

El lenguaje corrompido es basura, el sistema es basura... ¿qué debo yo esforzarme por limpiar?
La basura es omnipresente, se apodera de todo, todo lo ocupa y lo controla. El Estado, sí. Quienes nos gobiernan se dedican a ocultar y manipular la hitoria a su antojo (y estamos en las calles de Praga, pero bien podrían ser las calles de mi ciudad) y para ello se dedican a hablarnos en yerkish, tratándonos como chimpancés.
No quiero aprender ese idioma.

Pero hay mucho más;
Kafka está también omnipresente y a través de él, el protagonista reflexiona duramente sobre su oficio (el que no necesita de uniforme)...las páginas nos salpican con el dilema moral que le hace sentir su infidelidad, la indecisión, la claridad y la culpa.
Klíma excarva entre los deshechos... porque la basura es también una modo de observar el mundo.
Y, por supuesto, las menciones a su padre durante diversos momentos de su existencia, fueron para mí de las partes más dolorosas del libro (y tiernas)...

Y es que, al final, Amor y basura, más que una novela, es como una dolorosa confesión.
Es quitarse el uniforme.

Seguí por las calles sucias y grises a Klíma, con su chaleco opresor y su escoba, y sentí, con él, la impotencia, me sumergí en sus dudas...
Y evoqué a mi padre...

Escrita hace 8 años · 5 puntos con 7 votos · @Nastenka le ha puesto un 9 ·

Comentarios

@lucero hace 8 años

Curiosa y alentadora reseña, Nastenka, no conozco a su autor ni de oídas. Ya me pongo a ello!

@Faulkneriano hace 8 años

... De acuerdo con Lucero en todo: en la excelencia de la reseña y en mi absoluto desconocimiento del autor.

La literatura centroeuropea nos puede dar muchas alegrías, como saben bien en Acantilado. Veo con cierta sorpresa que la novela, con todo lo que cuentas, es del año relativamente reciente de 1986.

Gracias, Nastenka, por el soplo.

@Nastenka hace 8 años

Gracias a ambos...

Al bueno de Klíma, le censuraron su obra, veto que no se levantó hasta 1990... mientras tanto se iba ganando la vida como podía; conductor de ambulancias, mensajero, y quien sabe, quizá, hasta barrendero...

Acantilado también publicó "El espíritu de Praga", que con lo vivido por ese hombre y su modo de plasmarlo...creo que merecerá la pena hacerse con él...

@Tharl hace 8 años

Disfruté mucho con tu reseña, el libro que la ha promovido debe merecer la pena. Apuntado queda Klíma.
Además, de literatura centroeuropea no he leído más que a Kafka, y solo lo conozco a él y a Kundera. Ahora son tres :)

@_567_ hace 7 años

Un uniforme naranja para pasar desapercibido entre las calles de una grisácea Praga, mientras que ente escobazo y escobazo se nos relata una nueva y profunda reflexión interior de nuestro personaje sin nombre acerca de su mujer, su amante, sus hijos, sus compañeros de trabajo, su padre (me ha parecido lo mejor de la novela, realmente sublime esa ausencia de ‘miedos kafkianos’ ante la relación paterno-filial), sus aficiones personales, su manera de aferrarse a la libertad de espíritu…
Mi respuesta al porqué de ese precioso título es muy similar a la que intuyo que te dio Klíma a ti, y desde luego la expresaría en cualquier idioma que fuese capaz de conocer… excepto en el que me quisieran implantar: ese yerkish del que hablas en la reseña y en el que se ve obligado a expresarse el protagonista (salvo cuando escribe su propio diario mental y personal, pilar de la novela), ese yerkish que, para quién no lo sepa, es un idioma para primates sometidos al Sistema.
Efectivamente, Kafka se nos aparece en multitud de ocasiones durante el transcurso de la novela a través de su protagonista principal que tampoco me extrañaría que tuviera muchos rasgos autobiográficos con su autor…
Klíma tiene muchísimas obras sin publicar por estos pagos, sólo nos han llegado dos hasta la fecha, pero hay que felicitar a Acantilado por su arriesgada apuesta y esperar que, a la mayor brevedad, sigan dando a conocer otras partes de su obra.

Yo también he evocado a mi padre sobretodo en ese 5º y último capítulo que cierra la novela y que me ha parecido sencillamente maravilloso a pesar de ser el más corto y el menos denso aunque quizás el más humano. Gracias por la recomendación, Nastenklíma*, desconocía libro y autor hasta que leí esta reseña hace un tiempo…

*Por cierto, voy a hacer una mejora en el apellido del autor ya que lleva acento en la “í” del apellido.-

@Nastenka hace 6 años

Después de un tiempo sin pasar por aquí me alegra saber que alguien más descubriera a Klíma, más aún que te gustara, Krust...

Y que sigamos negándonos a aprender yerkish...

@Guille hace 6 años

Gracias a los dos por este descubrimiento, de verdad, muchas gracias.