PRIMERA ENTREGA DE LA OBRA MÁS AMBICIOSA DE ELIADE por EKELEDUDU

Portada de HISTORIA DE LAS CREENCIAS Y LAS IDEAS RELIGIOSAS I: DE LA EDAD DE PIEDRA A LOS MISTERIOS DE ELEUSIS

COMPORTAMIENTO MÁGICO-RELIGIOSO DE LOS PALEOANTRÓPIDOS; MESOLÍTICO Y NESOLÍTICO; LAS RELIGIONES MESOPOTÁMICAS; IDEAS RELIGIOSAS Y CRISIS POLÍTICAS EN EL ANTIGUO EGIPTO; MEGALITOS, TEMPLOS, CENTROS CULTURALES: OCCIDENTE, MEDITERRÁNEO, VALLE DEL INDO; RELIGIONES HITITAS Y CANANEAS; "CUANDO ISRAEL ERA NIÑO"; LA RELIGIÓN DE LOS INDEUROPEOS. LOS DIOSES VÉDICOS; LA INDIA ANTES DE GAUTAMA BUDA; ZEUS Y LA RELIGIÓN GRIEGA; LOS OLÍMPICOS Y LOS HÉROES; LOS MISTERIOS DE ELEUSIS; ZARATUSTRA Y LA RELIGIÓN IRANIA; LA RELIGIÓN DE ISRAEL EN LA ÉPOCA DE LOS REYES Y LOS PROFETAS; DIONISO O LA FELICIDAD RECUPERADA. Tales los títulos -resumidos algunos de ellos- de los distintos capítulos que conforman DE LA PREHISTORIA A LOS MISTERIOS DE ELEUSIS -así se intitula mi edición-, este primer tomo de HISTORIA DE LAS CREENCIAS Y DE LAS IDEAS RELIGIOSAS, la obra más ambiciosa que le conozco a Eliade, como para dar una idea general de su contenido. Ahora bien, ya se sabe que no se trata tanto de qué se hace, sino de cómo se hace. En este aspecto, quienes ya conozcan a Eliade por haber leído otros ensayos suyos, tendrán una cierta idea. Creo que la realidad supera cualquier expectativa; en mi caso, no hay duda de ello. Normalmente, a este tipo de obras suele venirles como anillo al dedo el viejo dicho según el cual "Quien mucho abarca, poco aprieta". En otras palabras, lo habitual es que autodenominados expertos en distintas mitologías en realidad demuestren estar muy poco informados de todas ellas, y cometan errores u horrores descomunales, notorios hasta para un simple aficionado como un servidor, que carece de formación universitaria sobre el tema (o sobre cualquier otro tema, ya que estamos). Por supuesto que Mircea Eliade no habría alcanzado su renombre si su caso fuera tan calamitoso, pero de todas formas, que abarcando muchísimo su apretón sea digno de Goliath, deja sin palabras.

Examinemos algunos de los méritos de la obra. No son tantos los libros que incluyan completo el mito fenicio de Baal y, en realidad, durante muchos años conocí sólo la versión ofrecida por el número 130 de la vieja revista JOYAS DE LA MITOLOGÍA, que publicaba años ha la legendaria Editorial Novaro. Aquí tenemos la versión original, con todo lujo de detalles. Los libros sobre mitología grecorromana son tantos y tan redundantes, que luego de la espléndida trilogía de bolsillo de Gonzalo Fernández de León, integrada por DIOSES, DIOSAS y HÉROES y aparecida en la década del '60, todas las demás que conozco parecen competir por un primer premio en un concurso de mediocridad. Bien, en este volumen, Eliade se ocupa de mitología griega -la romana queda para otro tomo- y nos trae datos insospechados. ¿Quién iba a imaginar que Apolo, o Febo, originalmente no era un dios griego? ¿Que parece que otro tanto habría que decir de Dioniso? ¿O que Poseidón era "un antiguo dios supremo que, por múltiples razones, perdió su original soberanía universal"? Pero es que Eliade no se limita a decir qué dioses adoró tal o cual civilización, sino que -en forma convenientemente resumida y en la medida en que los conocimientos científicos lo permitan, por supuesto- expone la evolución de las creencias de dicha civilización; lo cual debería ser lógico en un libro cuyo título comience con la palabra "Historia" (lo que hoy llamamos "mitología" en su tiempo era "religión" y, como tal, se hallaba en constante movimiento), pero ya se sabe que lo lógico no necesariamente es lo real.

Amigo de George Dumézil, Eliade, mucho más ameno que aquél, resume conceptos expuestos por el primero en EL DESTINO DEL GUERRERO y hace que uno, casi, maldiga haberse tomado la molestia de haber leído dicho libro. También, inevitablemente, encontramos temas que él ya trató en otras obras anteriores, por ejemplo en HERREROS Y ALQUIMISTAS, pero no resulta muy redundante, ya que no se trata de exposiciones muy trilladas.

Por supuesto, al tratar ciertos períodos, Eliade debe ir a tientas. En los capítulos iniciales, por ejemplo, más que nada se exponen suposiciones: ¿qué certeza podemos tener acerca de las creencias religiosas de nuestros más remotos ancestros cavernarios? Hay alguna evidencia aquí, otra más allá, examen de pueblos primitivos subsistentes aún hoy en día, y en base a todo eso se tejen conjeturas, y eso es todo. Lo mismo cabría decir del capítulo referido a las culturas megalíticas. Sobre pueblos más avanzados la evidencia es ya más firme, pero subsisten muchas dudas y discusiones, y Eliade las reconoce y participa de ellas y, es más, hace que el mismo lector se involucre en la discusión. Por ejemplo, Eliade es, aparte de Charlotte Booth, el único mitólogo que conozco en poner en tela de juicio el supuesto monoteísmo de Akhenatón, afirmando que en la época amarniana había al menos dos dioses, siendo el segundo Akhenatón. Pero por la evidencia que él expone, uno puede preguntarse: ¿no se trataría de un dios y tres personas, en un concepto semejante al de la Trinidad cristiana? O, ya que las plegarias de los fieles estaban dirigidas a Akhenatón, ¿no oficiaría éste como simple intercesor, a la manera de los santos? Preguntas todas éstas que, quizás, deban ser contestadas por negativas; pero así y todo, apasiona especular, y Eliade logra que el lector tome parte en éste o cualquier otro debate.

¿Debo seguir exponiendo los méritos de este primer volumen? No, creo que no: sobran para concluir que, para los apasionados de la mitología y la historia de las religiones, ésta es una obra capital.

Escrita hace 8 años · 3.7 puntos con 3 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

Comentarios

@Tharl hace 8 años

Interesante reseña para un libro que parece apasionante.
¡Qué ganas tengo de leer la obra de Eliade!
Gracias por reseñarlo!

@Faulkneriano hace 8 años

Buena reseña, Ekeledudu, de una obra inagotable.

Sólo conocí a una persona que se hubiera leído los varios volúmenes de esta obra: era, por cierto, un sacerdote católico (ahora hay que especificar; hace unas décadas hubiera valido con "un cura") Desde luego, Eliade escribe muy bien y resulta muy ameno, pero una obra así hay que leerla a cuentagotas, entre otras cosas porque, si no, te mareas seguro. Puede que no sea muy cientifico, pero es lo que me ha pasado a mí (y, por cierto, tengo en mi mesita baja otra lectura amedrentadora muy a propósito de Eliade: La rama dorada, de Frazer)

Las dudas, certidumbres, ansias y estremecimientos de la religión tienen un interés indudable. Desde luego, pocas materias más sugerentes.

@EKELEDUDU hace 8 años

Gracias a ambos por comentar. Sí, en general este tipo de libros yo lo voy leyendo de a poco, y no de corrido, sino salteado, pero en general termino leyéndola toda. Con esta obra de Eliade estoy enloquecido.