LA INFANCIA, ESA ÉPOCA CUANDO TODO ES POSIBLE por EKELEDUDU

Portada de IT (ESO)

Una de las razones por las que Stephen King nunca resultará tan opresivamente terrorífico como, por ejemplo, Howard Phillips Lovecraft, es que las monstruosidades concebidas por éste resultan amorfas, muy vagamente ubicuas y no parece que tengan enemigos capaces de combatirlas con eficacia o de lograr contra ellas alguna victoria que no sea pasajera o engañosa. Los horrores de Stephen King son otro cantar. Estos en general son bastante claramente ubicuos, tienen formas más o menos definidas y existen formas de luchar contra ellos, de terminar con ellos para siempre. ¡Y vaya si dan pelea los personajes de King! De hecho, sus mejores novelas tienen algo de épico, tanto más cuanto que muchas veces logra que uno se encariñe con los personajes. Desafortunadamente, en una misma obra suya podemos encontrar, además de todo lo dicho, interminables pasajes exasperantemente soporíferos, que teniendo en cuenta que estamos ante un autor, no sólo reconocido, sino además (lo más importante) innegablemente talentoso, resultan desconcertantes: no logramos entender por qué los incluyó King. La novela que ahora nos ocupa, IT, es una clara muestra de todo lo expuesto.

En la localidad de Derry, maine, vive un singular grupo de niños autollamados los Fracasados: el tartamudo Bill Denbrough; el gordo Ben Hanscom; la pelirroja Beverly Marsh; el judío Stanley Uris; el hipocondríaco Eddie Kapsbrack; el anteojudo Richie Tozier; y el negro Mike Hanlon. Por decirlo en la jerga yanqui, es un grupo de nerds, y su amistad nace y se irá fortaleciendo como medio de defenderse de sus comunes torturadores, un grupo de muchachos violentos y mayores que ellos, liderado por el conflictivo y conflictuado Henry Bowers; pero pronto dicha amistad será puesta a prueba por una amenaza más temible, un monstruo que cambia de forma al estilo de los Boggarts de la saga de Harry Potter, pero que es mucho más malévolo y siniestro que aquéllos. Asesina niños, los adultos parecen no verlo y tiene su madriguera en las cloacas. Muchas veces adopta la forma de un payaso, y entonces se lo llama Centavito ("Pennywise"); la mayor parte de las veces es, simplemente, "Eso", cualquier cosa a lo que se tema y cuya forma adoptará. Los Fracasados le hacen frente en su propia madriguera; logran herirlo, pero no matarlo. Todos ellos, entonces, prometen reunirse de nuevo para terminar el trabajo si Eso reapareciera alguna vez. Y Eso reaparece, unos veintiocho años más tarde. Para entonces sólo Mike, entre los Fracasados, continúa en Derry, pero se ocupa de ubicar y avisar a los demás. De todos ellos vuelve a apoderarse el viejo terror, pero todos regresarán para cumplir con la vieja promesa, excepto uno, que se suicida.

Cosa bastante frecuente en King, el libro fluctúa constantemente entre un tiempo pasado y uno presente, en este caso entre los niños que fueron alguna vez los Fracasados y los adultos en apariencia exitosos en que se han convertido. Por momentos, King, como escritor, se vuelve casi cinematográfico, caso del capítulo inicial, que narra la muerte de Georgie Denbrough, el hermano de Bill, a manos de Eso, un día lluvioso en que la madre de ambos interpretaba al piano "Para Elisa": hoy, escucho esa pieza y me acuerdo, no sólo de que era la única que Richard Clayderman parecía saber tocar, sino de ese capítulo de IT en especial y de la novela en general. El grupo de niños resulta entrañable como pocos; nás allá de los innegables defectos de este libro, debo reconocer que lo amo, porque los amo a ellos. Sus aventuras en los Barrens de Derry constituyen uno de los más bellos retratos de una sana y casi desaparecida forma de vivir la infancia. Ahora, los chicos viven sus aventuras a través de videojuegos, y calculo que no debe ser lo mismo, porque las nuevas generaciones parecen más inseguras y menos preparadas para enfrentar a Eso. Porque, parafraseando a Ursula K. le Guin, Eso no es real, pero es verdadero. Todos lo conocimos alguna vez en nuestra infancia, y a todos nos toca, en ocasiones, volver a hacerle frente en alguna tenebrosa región de nuestro subconsciente.

Todo lo cual no quita que, casi desde el comienzo mismo, King incluye, como dijimos, muchos párrafos y hasta capítulos enteros sumamente tediosos y por completo innecesarios, como algún episodio de homofobia que aparece algo descolgado del resto del libro, o las investigaciones de Mike acerca del Rincón Negro. En otro contecto, quizás no aburrirían tanto, pero en el de una novela de terror, impacientan, o al menos impacientan a un servidor. También resultan algo exageradas algunas de las múltiples transformaciones de Eso, a quien le sientan muy bien, para aterrar, la sutileza y el misterio no exento de espanto, antes que las formas más concretas y poco creíbles. De éstas, la adaptación de la novela a la pantalla chica en formato de miniserie conservó sólo una, la transformación en araña gigante, muy vapuleada en general por el público, que la encontró ridícula. Si ese público supiera de cuantas otras por el estilo se salvó, protestaría menos.

King tiene novelas mejores, no hay duda. igual, ésta es la que más amo, pese a todas sus falencias.

Escrita hace 8 años · 5 puntos con 4 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 8 años

Lo que no dices es que tiene más de mil páginas, que no es dato desdeñable...

@Tharl hace 8 años

Cada reseña de IT me devuelve años atrás y me alegra. Más cuando están tan bien desarrolladas.
Coincidimos en casi todo lo referente al autor y el libro (la paja de sus historias, la dilución del terror en la aventura, el cariño que logra infundir hacia algunos personajes, y su consciente estilo cinematográfico que busca convertirse con facilidad en un guión para adquirir más ingresos).
IT fue mi primer libro de Stephen King, y aun hoy está entre los libros favoritos, sino el mejor, de mi pre-adolescencia. También es el libro que más amo del autor. “La Larga Marcha” es mejor, pero ninguno más de los que leí lo superan. El mismo King es consciente de ello y ha tratado de plagiar y referenciar su obra maestra en numerosas ocasiones (“El Cazador de Sueños”).
Donde no coincidimos es en la apreciación del escritor. Ni en su reconocimiento crítico, ni en su talento. Stephen King es un hábil artesano en la industria editorial. A veces tiene suerte y da con un tema, un tono y unos personajes que resultan una gran novela, otras, no llega a despegar y, las mayoría de ellas, se queda en la mediocridad.

Lo mejor que le ocurre a este autor, y a quienes hemos disfrutado en algún momento con él, es cuando un buen director, decide adaptar personalmente alguna de sus novelas. Así hemos recibido joyas como “El Resplandor” (Kubrick), “Cadena Perpetua” (Frank Darabont) o “La Milla Verde” (Frank Darabont). Curiosamente dos de ellas vienen de las historias de no-terror.
De toda la producción King, el momento más perverso, lo he encontrado al final de la prescindible película lovecraftniana de “La Niebla” (Darabont).

@EKELEDUDU hace 8 años

Es verdad que el dato no es desdeñable, Faulkneriano; a veces se pasa por alto destacar algunos detalles, incluso uno tan importante como ése. Tharl, respecto a las adaptaciones cinematográficas o televisivas de King, me suele suceder que, o leí el libro, o vi la película, no ambos a la vez; IT es la excepción. Entre otras adaptaciones que sí pude ver, recuerdo CEMENTERIO DE ANIMALES, LA NIEBLA, SALEM´S LOT, CARRIE, OJOS DE FUEGO y seguramente unas cuantas más que no recuerdo en este momento. De todas ellas quisiera destacar EL RESPLANDOR, que me pareció una película espléndida aunque, por supuesto, no puedo comparar con el libro por no haberlo leído. Gracias a ambos por sus opiniones.