DE UN FAMOSO ESCRITOR, PARA ESCRITORES EN CIERNES por EKELEDUDU

Portada de MIENTRAS ESCRIBO

Se puede estar de acuerdo o no con el estilo y la temática de Stephen King -yo personalmente no estoy entre sus lectores más devotos, pero tampoco soy detractor suyo-, pero hay tres cosas que evidentemente hay que reconocerle. la primera es que sabe escribir, más allá de que en algunas de sus obras menores lo disimule muy bien (después de todo, hasta el más genial de los artistas tiene días negros igual que cualquier hijo de vecino); la segunda es que ama lo que hace; y la tercera, tan importante como las otras dos, es que tiene mucho que decir. Vivió intensamente su vida, tanto los buenos momentos como los malos, y eso le otorga experiencia y sabiduría que resultan inestimables a la hora de escribir y vuelven muy improbable que cuanto se vuelque en el papel sean enteramente zonceras, más allá, como se dijo antes, de que agrade el modo en que se haga.

La obra de King que nos ocupa ahora es, por lejos, mi preferida, a la vez relato autobiográfico y manual de consejos para escritores en ciernes. En este último sentido, MIENTRAS ESCRIBO parece resultar más útil que tantos talleres literarios donde cada participante lee lo que ha escrito, sin que quien esté a cargo le dedique la menor crítica o sugerencia. Esta actitud es una equivocación. Criticar no implica ensañarse sin piedad con los errores del prójimo; no obstante, éstos deben ser resaltados tanto como los aciertos, porque sólo así puede existir un referente para estar seguros de que se va por buen camino. Permanecer mudo ante dichos errores es faltar el respeto a la persona, tratarla como a un niño al que, para que no se ponga a llorar, hay que decirle que todo lo que hace es muy lindo.

Tampoco es que los criterios de King -ni los de nadie- sean verdades del Evangelio, por famoso que sea el hombre; pero ¡caramba!, en razón de los tres puntos antes expuestos, creo que merecen ser tomados en cuenta. Unos nos serán más útiles que otros; quizás descartemos alguno por creer que lo que conviene a King no es adecuado para nuestro estilo. Pero todo lo que diga es atendible, sobre todo porque por fin encontramos en él un profe que no es condescendiente.

Antes de esos consejos, durante más o menos la primera mitad del libro, el autor nos contará una buena cantidad de anécdotas de su vida personal, y ya puesto a enseñarnos a escribir, intercalará también alguna donde venga bien. A pesar de que se lo considera el gran maestro del terror, creo que su fuerte es precisamente la humanidad que se palpita en sus historias, y aquí, quizás más que nunca, da sobradas muestras de ese talento, despertando en el lector una amplia y variopinta gama de emociones en una serie de relatos que van desde los padecimientos del pequeño Stevie en el consultorio de un otiólogo, narrados con humor irónico, hasta aquel accidente automovilístico en el que casi pierde la vida y que impactó profundamente en su espíritu. Entre ambos extremos seremos testigos de lo sucedido cuando un todavía adolescente King remitió un cuento de su autoría al famoso Forrest Ackerman (que será famoso, pero a quien algunos de nosotros recordaremos, sobre todo, por haber sido columnista en la revista LA COSA. Sí, leo esa revista, ¿y qué?); viviremos el suspenso y la emoción que acompañó la publicación de Carrie, su primer novela; lo veremos responder al canto de sirena de la droga, y cómo Tabitha, su mujer -lo que se llama, una compañera de fierro, una mujer sensata que le expuso ciertas realidades con amor pero con no menos firmeza- lo ayudó a sustraerse de tan engañoso hechizo... Y, en fin, muchos otros momentos íntimos que no expondremos aquí.

Trato de decir, en suma, que aunque todos los libros de ficción fueran horrorosos y su fama no pudiera explicarse usando la lógica, igual sería inevitable amar esta obra en la que se aprecia al ser humano detrás del autor. Y todos los escritores, buenos o malos, pero que, igual que él, amemos lo que hacemos, estallaremos en lágrimas de emoción, y aplaudiremos de pie cuando King responda, en su nombre y en el nuestro, a la pregunta de si escribe por dinero. No hace falta decir cuál es la respuesta.

Escrita hace 8 años · 5 puntos con 2 votos · @EKELEDUDU no lo ha votado ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 8 años

... Pues no sería de King de quien aceptaría muchos consejos para aprender a escribir novelas... Me fiaría más de él como asesor de inversiones o de marketing.

@EKELEDUDU hace 8 años

Sin embargo, mucho de lo que dice suena sensato, creo. Lo que sí es cierto, es que algunas cosas que dice no son aplicables a Argentina. Por ejemplo, parece que en Estados Unidos, cuando un editor rechaza la obra de un escritor, se estila que la devuelva con un breve comentario escrito acerca de las razones por las que no aceptó publicarla, y King recomienda tener en cuenta esas advertencias. En Argentina, tales notas no existen. Te devuelven la obra sin decir una sola palabra acerca de por qué no la aceptaron, y uno tiene la sospecha, posiblemente cierta, de que ni se molestaron en leerla.

@lucero hace 8 años

Coincido con tus apreciaciones acerca de la obra de King. No soy escritora y no es mi intención serlo (es muy trabajoso...ufff), pero si cae en mis maos le daré una ojeada.
Parte humorística, y en silencio, que Faulk no se entere....te lo imaginás buscando consejo de escritura en la obra de King....!!!!jajaja
Cuestión de enfoques o perspectivas. No te defiendas, Faulk, que es un chascarillo. Los argentinos siempre hacemos humoradas.
Gracias EKELEDUDU por tu reseña. Saludos amigos

@EKELEDUDU hace 8 años

Gracias a ambos por sus opiniones. Y, yo no pienso que King no sepa escribir bien, pero creo que su mayor problema es que a veces se la pasa ocupándose páginas y páginas de cosas que a uno le resultan aburridas y que, es más, no parecen tener mucha relación con el argumento principal. Me pasó en IT, por ejemplo. En esa novela, otra cosa que a mí me pareció un error fue que en determinados pasajes la sutileza brillaba por su ausencia, y así momentos que pretendían ser terroríficos pasaban a ser involuntariamente cómicos, por exagerados y absurdos. Pero no es menos cierto que cuando se ocupa de situaciones humanas, a veces logra conmoverme como ningún otro.

@lucero hace 8 años

Es cierto, IT es muy larga y a veces cansa, se sume en divagues que restan tensión a la obra. En cualquier caso la recuerdo como una buena y entretenida novela ( bueno es recordar que la leí a principios de los noventa. Otro tiempo y otra lectora también )

@EKELEDUDU hace 8 años

Tenía pasajes excelentes, como el capítulo inicial, o los que mostraban al grupo de amigos reuniendo valor para enfrentarse a It o a Henry Bowers y sus cómplices. Eso no se puede negar.