CRUZ Y DELICIA PARA EL CORAZÓN por difda

Portada de LA DAMA DE LAS CAMELIAS

Cuando vi La traviata por primera vez mi corazón se hizo un puño, tanto por la maravilla de la música como por la hermosa historia de amor que cuenta. En contraste con el héroe masculino decimonónico habitual, lleno de orgullo y egoísmo, Alfredo Germont (Armando Duval en la novela) es ante todo un hombre bueno, de gran corazón y capaz de sentir amor sincero. Violeta Valeri (Margarita Gautier) es cortesana, que es lo más parecido a ser una mujer libre en su época, y vive rodeada de los lujos que le procuran sus amantes. Alfredo cae rendido a sus pies nada más conocerla, y Violeta duda entre seguir siendo libre o vivir más humildemente y conocer el amor verdadero.

Busqué esa bonita historia en La dama de las camelias, y leer la novela con los ecos de La traviata resonando en mi cabeza fue una de las experiencias más agradables de mi vida. Hay un pero, y es el tono moralizador de Dumas hijo sobre lo indecente de las cortesanas (no tanto de los hombres casados que las frecuentan, por cierto), que incluso se permite una amplia moraleja al final de la obra. Siempre queda la posibilidad de cerrar el libro antes de llegar a ella y dejar caer el telón cuando corresponde, como Verdi hizo con La traviata.

Escrita hace 8 años · 4 puntos con 5 votos · @difda le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@lucero hace 8 años

Breve y emotiva tu reseña, que me recuerda que es una novela pendiente..Saludos difda