HILARANTE RETRATO POSTFRANQUISTA por Tharl

Portada de EL MISTERIO DE LA CRIPTA EMBRUJADA

Mendoza aquí se divierte, se lo pasa bien escribiendo, disfruta, y se nota. Y se contagia. Sin tomarse demasiado en serio hace un mordaz retrato de la sociedad postfranquista: degradada, conflictiva, tradicionalista, simple (tal vez algo paleta), corrupta, dividida y desinformada. Tal el retrato es algo exagerado o esperpéntico, pero eso solo sirve para agudizar el humor de situaciones estrambóticas y personajes estrafalarios. Como el magnífico jardinero Cagomelo Purga, quien vive en la c/ la Cadena. El pobre miserable solo pudo regalar a su mujer un orinal y al enterrarla con él se vió devuelto al “agua va”, lo que no quita que sea quien comience a sacar la mierda y corrupción que hay detrás del misterio de la cripta.

Con un humor sencillo, hilarante y escatológico Mendoza te saca sonrisas y carcajadas, con un protagonista único, en todos los aspectos; una prosa aparentemente sencilla pero con rebuscada sintaxis y claras influencias picarescas.

Lo mejor de todo es el principio, cuando el efecto novedad está en pleno apogeo y acabas de conocer a ese personaje tan peculiar con carismático. Luego está el final del todo, profético:
“Vi pasar por la ventanilla aceleradamente casas y más casas y bloques de viviendas y baldíos y fábricas apestosas y vallas pintadas con hoces y martillos y siglas que no entendí, y campos mustios y riachuelos de aguas putrefactas y tendidos eléctricos enmarañados y montañas de residuos industriales y barrios de chalets de sospechosa utilidad y canchas de tenis que se alquilaban por horas, siendo más baratas las de la madrugada, y anuncios de futuras urbanizaciones de ensueño y gasolineras donde vendían pizza y parcelas en venta y restaurantes típicos y un anuncio de Iberia medio roto y pueblos tristes y pinares. Y yo iba pensando que, después de todo, no me había ido tan mal, que […], y que no se acaba el mundo porque una cosa no salga del todo bien, y que ya habría otras oportunidades de demostrar mi cordura y que, si no las había, yo sabría buscármelas.”

Eso, es progreso. Eso, fue la transición y esto es España. Y este libro es una magnífica oportunidad de pasar un buen rato de forma tan amena como inteligente. Gracias Mendoza.

Escrita hace 9 años · 4.3 puntos con 4 votos · @Tharl le ha puesto un 7 ·

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