EL TORRENTE TRAS LA SONRISA APACIBLE por Minaith

Portada de EL HONOR DEL SAMURAI

Las primeras veinte páginas son suficientes para ver que este libro es en esencia prosa occidental. Su autor, japonés nacido en EEUU, escribe con el ritmo y el estilo de la literatura de supermercado. Esto no tiene por qué ser un inconveniente, si no se busca la pausada e intimista costumbre asiática. Libro de cerca de seiscientas páginas que se lee perfectamente en tres días si el tiempo lo permite. Su pequeño gran éxito en este campo es conseguir esta velocidad sin caer en esquemas repetitivos o pequeños capítulos autoconclusivos.

A pesar de este estilo más bien occidental y actual, el espíritu japonés de los personajes está logradísimo. Samurai y gente de otras castas, de variopinta posición y calidad moral, aparecen en esta novela de acción con una credibilidad y coherencia fuera de toda duda. Jugando con su doble nacionalidad, el autor crea personajes japoneses y describe sus motivaciones y actos (casi violándolos) a la manera europea. En este sentido el libro funciona casi como una guía de iniciación a las peculiaridades niponas y en particular las samurai. Estas peculiaridades harán que los personajes más carismáticos y cercanos al cliché heroico tengan nuevas facetas harto desconcertantes fuera de la ética samurai, y aún dentro de esta, de modo que apenas se cuentan arquetipos. Nada de bueno-bueno y malo-malo.

Con la aportación de los personajes americanos vienen algunas escenas tomadas del salvaje oeste. A mí este escenario me provoca una gran indiferencia, pero son divertidos estos flashes y añaden colorido. Frente al refinado y sereno ambiente japonés con su seda y sus cerezos, aparecen a veces polvorientos saloones y sucias botas con espuelas. De la violencia poética de Japón a la violencia crudísima de Tejas. Con un par, debo decir, por parte del autor. Es elegante y corre el velo un instante o dos después de lo correcto, pero se atreve con animaladas grotescas.

En cuanto al sexo, hace lo mismo. Naturalmente hay una historia secundaria y romántica entre tanto sable y mosquete. Insinuaciones, avances elegantes y finales obvios en unas escenas que se omiten, dejando lo carnal detrás del biombo. Sin caer en perversiones rosa, claro.

No hay duelo oriente-occidente en este libro, al margen de lo argumental. El autor manifiesta una admirable imparcialidad y no hay tufo ni a favor de unos ni de otros, cosa que se agradece. El contenido espiritual -era inevitable un toque zen y, para equilibrar, cristiano- es discreto y llevadero, más tirando a tópicos que a filosofía. Como todos las narraciones que hablan de esta época (mediados-finales del XIX) asombra ver un Japón completamente medieval actualizarse a pasos agigantados. Pero no es la enésima novela de llantos y lamentos por el Japón perdido.

Para ser la primera novela de un japonés estadounidense licenciado en Derecho e Historia de Asia, no está nada mal. Dos de sus personajes (Genji y Shigeru) son muy atractivos, y la geisha es encantadora. Y para los seguidores de Mishima (la persona, no el autor) interesantísimo el personaje de Mukai. Voy a por la continuación, "El puente de otoño".

Escrita hace 9 años · 4.5 puntos con 4 votos · @Minaith le ha puesto un 7 ·

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