LA EDITORIAL PASA GATO POR LIEBRE... por EKELEDUDU

Portada de MONSTRUOS MITOLÓGICOS

A MONSTRUOS MITOLÓGICOS hay que criticarle en primer lugar el título, que se presta a engaños. ¿Desea usted información sobre el basilisco? Aquí no la va a encontrar. ¿La desea sobre la anfisbena? No la va a encontrar. ¿Sobre el minotauro? Ni hablar. ¿Sobre la cobra-maría brasileña? Olvídese. ¿Vampiros, licántropos, grifos? Nada de eso. Sólo seis de los once capítulos de este libro se ocupan de sendos seres mitológicos, a saber: dragón, dragón chino, dragón japonés, serpiente marina, unicornio y fénix chino. ¿Qué encontramos antes de eso? Veamos los títulos de los capítulos: "Sobre las formas de algunos animales destacables", "La extinción de la especie", "Antigüedad del hombre", "El diluvio no es un mito", "Sobre el traslado de los mitos entre el Viejo y el Nuevo Mundo2. Si todo esto no dice mucho, hojeando estos primeros cinco capítulos nos daremos cuenta de que el libro apunta más para el lado de la criptozoología (rama de la zoología que se ocupa del descubrimiento de nuevas especies, a menudo denunciada como seudociencia por pretender que ciertos animales legendarios tienen o tuvieron existencia real y basarse, en apoyo de sus afirmaciones, en pruebas de dudosa consistencia) que al de la mitología; es decir, que cuando lleguemos a los últimos seis capítulos, nos encontraremos con que en cada caso se intenta aportar evidencia sobre la probable existencia, pretérita o pasada, del animal que se está describiendo. En este sentido, mal proceder por parte de la editorial al incluir este libro en una colección intitulada MITOS Y LEYENDAS.

No vamos aquí a debatir acerca de la seriedad con que debe tomarse la criptozoología, punto sobre el que cada uno tendrá su propia opinión, pero sí vamos a aclarar que el libro se publicó por primera vez en 1884, así que huelga decir que la información científica de los primeros cinco capítulos, mayormente paleontológica y geológica, por fuerza debe estar muy desactualizada. En consecuencia, hoy constituye una endeble apoyatura para afirmar que el dragón o el fénix chino se inspiran en animales que han existido realmente. Por supuesto, se puede alegar que se acepta que el rinoceronte indio por un lado y el narval por el otro originaron el mito del unicornio, pero no será esta la conclusión a la que llegará Gould. A él hay que disculparlo, porque evidentemente en la época en que escribió su libro, el mundo no estaba tan explorado como ahora. También debe reconocérsele que es bastante mesurado en sus conclusiones. Las más de las veces, da por extinto al animal que, según él, habría inspirado al ser mítico del que se está ocupando. Eso es todo un mérito comparado con otros criptozoólogos actuales, capaces de querer hacernos creer que hay manadas de enormes saurópodos ramoneando en los alrededores del Central Park. En su época, quizás las teorías de Gould pudieran considerarse científicas, serias y creíbles; y hay que decir que la reconstrucción que hace de las supuestas bestias reales que habrían servido de modelo a las míticas, es bastante pintoresca.

Por lo demás, MONSTRUOS MITOLÓGICOS aporta abundantes datos sobre las ya citadas bestias míticas. No todos ellos son trillados y archisabidos, en particular tratándose de fuentes chinas o japonesas. No sé qué valor puede tener esto; en lo personal, no vale el haber comprado este libro, aunque sí vale lo suficiente para, habiéndolo comprado, no deshacerme de él.

Escrita hace 8 años · 3.7 puntos con 3 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 5 ·

Comentarios

@BriGid hace 8 años

En ese caso EKELEDU te recomiendo el ejemplar sobre criaturas mitológicas "La biblia de las criaturas míticas" de la escritora Brenda Rosen, seguro que lo has visto en alguna librería tipo "Topbooks" o del estilo con sección especializada en el tema o en "La casa del libro". Lo adquirí hace años y estoy encantadísima porque no solo aparecen los monstruos que has mencionado en tu reseña sino un montón más y más todavía.
Es un libro pequeño y gordito, con casi 400 páginas, una auténtica joya en serio, no solo por todas las criaturas que aparecen sino por la cantidad de información que aporta en cada una de ellas.
¡Pues eso ahí queda mi recomendación! : )

@EKELEDUDU hace 8 años

Lo tendré en cuenta, pero tengo ya varios libros en ese estilo, pero dudo que ese libro haya llegado a la Argentina, por lo menos masivamente. Antes los hacía traer yo mismo de España, pero después de dos o tres envíos que no llegaron, abandoné la costumbre. De todos modos, puede que averigüe, porque de vez en cuando llegan ejemplares solitarios, y si uno sabe buscar, los encuentra. Muchas gracias, Brigid.

@lucero hace 8 años

Dónde conseguiste ese libro??¿¿¿ hacés minería libresca en calle Corrientes? En fin, es clara tu reseña en cuanto a lo que es valioso en ese libro. Saludos, compatriota.

@EKELEDUDU hace 8 años

Entre otras cosas, me dedico efectivamente a la minería libresca en la calle Corrientes. Por ahí ahora no tanto, pero si de pedo estoy caminando por ahí, me vuelven los viejos hábitos. Y conseguí el libro, no sé si exactamente en calle Corrientes (lo tengo desde hace mucho y lo leí hace mucho aunque recién ahora lo comente), pero haciendo minería libresca. Saludos, Lucero.

@BriGid hace 8 años

¿¿Corrientes?? vaya vaya, conozco a alguien de esa misma calle, trabaja con personas con discapacidad sensorial. Sí que me comentó esta persona que existen librerías muy curiosas en esa calle, es más cada vez que oigo el nombre de esa calle, me vienen los recuerdos que una vez me contó sobre esas librerias.

@EKELEDUDU hace 8 años

Y, si uno no anda muy bien de finanzas, pero quiere leer igual, ahí es posible encontrar libros buenos a precios económicos.

@BriGid hace 8 años

¡Qué suerte! por el norte no abundan librerías de ese estilo, solo las encuentras por casualidad.

@EKELEDUDU hace 8 años

Aquí no abundan los lectores pudientes, sólo los encontrás de casualidad...

@lucero hace 8 años

O aparecen lectores kamikaze con tarjeta de crédito....

@EKELEDUDU hace 8 años

¡Tenías que decirlo!... En este momento, me siento demasiado identificado con esa descripción.