BUENA MANO, BUENA FORTUNA... por salakov

Portada de LA MANO DE LA BUENA FORTUNA

Abrir un libro es siempre una sensación difusa a medio camino entre la ilusión por las expectativas creadas y la curiosidad de lo inesperado que aguarda tras ese océano de páginas por descubrir. Luego la ilusión se irá viendo corroborada o no y la curiosidad dejará paso a lo conocido, pero es cuando encuentras un buen libro que colma todas y cada una de tus expectativas y a la vez sus pasajes te llenan de ilusión cuando la lectura ofrece un placer inmenso.

Imaginad ahora, entonces, unos lectores para los que el placer de la lectura es tal que saben viajar por zonas del libro no explicadas en el mismo, buceando por invisibles zonas adyacentes por los que la mayoría de los mortales pasamos sin hacer caso, de refilón, para proseguir llanamente con el argumento. Imaginad ahora, también, que esos privilegiados lectores no sólo saben explorar en los más recoletos lugares de la narración sino que también saben encontrarse mutuamente cuando convergen en la lectura, por muy lejos geográficamente que se encuentren, haciendo del libro un lugar físico de encuentro y relación.

Este punto de partida, que a priori pudiera resultar demasiado fantasioso e incluso aburrido en una primera sinopsis, se convierte en “La Mano de la Buena Fortuna” de Goran Petrovic en un libro delicioso, de los que leer lentamente para fascinarte con la posibilidades que propone.

Así, en sus páginas irán apareciendo diversos personajes relacionados por el extraño nexo de unión que es un libro sin trama ni personajes, únicamente descriptivo, de un tal Anastas Branica y titulado “Mi Legado”. El cómo y el por qué de ese libro, las aspiraciones e historias de cada personaje y las interrelaciones que se dan entre ellos quedan debidamente explicadas a lo largo del libro por lo que, por no destripar nada, sólo comentaré que el resultado final concluye en un caleidoscopio con las historias de amor entre los personajes a la vez que en un amor general y etéreo hacia la literatura.

Respecto al estilo de su autor, Goran Petrovic, sus detractores le acusan de ser demasiado descriptivo, pero al César lo que es del César, hay que reconocer que pocas veces me he encontrado con descripciones tan bellas y trabajadas en un libro. Es más, no siendo muy amigo de las descripciones largas, muy a menudo considerándolas innecesarias, es en esta “La Mano de la Buena Fortuna” donde tal vez haya gozado más con las descripciones en sí mismas, probablemente amparado por la premisa del libro de estar compartiendo ese ficticio lugar que en ese momento estaba leyendo yo con algún otro lector en alguna remota y desconocida parte, dicho lo cual la lectura se convierte en algo casi mágico.

Por todo lo explicado, quede ahí mi recomendación por esta novela de Goran Petrovic que en su país, Serbia, se alzó con el más prestigioso galardón de las letras serbias, el Premio NIN. Literatura descriptiva, ensalzadora, humana y mágica, cada capítulo o lectura iniciándose a la vez con un pequeño y críptico poema dando pistas de lo que vendrá a continuación (recordándome en parte cómo iniciaba Neil Gaiman algunos episodios de “The Sandman”).

Un libro bello sobre el amor a los libros bellos. A leer.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @salakov le ha puesto un 8 ·

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