PLANTEA CUESTIONES DE FONDO por Leandro_Vázquez_Cerv

Portada de RETORNO DE LAS ESTRELLAS
El autor de esta reseña ha idicado que contiene spoiler, mostrar contenido.

En su búsqueda del amor, las relaciones de Bregg con las mujeres del futuro, sus mentes y sus costumbres le sirven a Lem para plantear cuestiones como la de si un hombre "alterado" de por vida por tratamientos médicos generalizados se puede considerar todavía un hombre como tal.
Un hombre, con sus virtudes y defectos, es, sin duda, un hombre; pero un hombre modificado (castrado, mas bien) en sus instintos básicos (como la violencia o la gallardía) es discutible que siga siendo un hombre; por lo menos, para nuestro desconcertado protagonista.

Otra cuestión presente todo el rato es la patente incomprensión y aislamiento del protagonista, arquetipo del hombre común en el mundo.

Personalmente no me parece que Lem se luzca demasiado en las descripciones: en los primeros capítulos, en los que se describen las ciudades del futuro, me cuesta bastante visualizar las escenas, cosa que no me ha pasado con otros libros del autor. Es posible, no obstante que la culpa sea del traductor.

El tema de los diálogos se digiere con bastante más apetito y gusto, las frases son cortas y están acotadas por unos pensamientos del protagonista que enmarcan correctamente las escenas. No me esperaba el final, quizá muy convencional, muy esperanzador: me chocó mucho con el resto del libro, que es todo raro y sobre cosas raras.

En fin, aunque no lo considero de lo mejor de S. Lem, si me parece interesante y no se me ha hecho largo. Vale la pena.

Escrita hace 9 años · 3 puntos con 1 voto · @Leandro_Vázquez_Cerv le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@FAUSTO hace 9 años

Una lectura decepcionante y con altibajos. Como mencionas, los primeros capítulos son netamente descriptivos siendo bastantes farragosos para una comprensión clara; si el autor quiere recrear la sensación de desorientación del protagonista mediante esta especie de inventario de la “nueva” Tierra, lo consigue, con creces, ante las confusiones que transmite al lector.

Las cuestiones de fondo que plantea Lem, ahí se quedan: en el fondo. No niego que tengan su interés (por eso no he “suspendido” al relato), pues, a priori, los temas que trata tienen su importancia y riqueza: los cambios sociales, morales, culturales, arquitectónicos, tecnológicos, etc. del mundo futurista; el choque emocional y psicológico de Bregg, una alienación de la personalidad tocando, o adentrándose, en la locura (un extraño en su propio planeta); la betraización como proceso para el “nuevo ser humano”; su pasado y los acontecimientos enigmáticos de su viaje espacial; y por último (para mí, lo que peor desarrolla el autor, introduciendo diálogos absurdos y apáticos) su relación de comprensión y amor por las mujeres . El escritor no consigue profundizar y tampoco da la suficiente trascendencia a dichos asuntos, sólo lo hace en ciertos momentos que mantiene la chispa para seguir leyendo; pero, a mi modo de ver, fracasa en analizar situaciones y comportamientos potencialmente sugerentes y prometedores.

Especialmente quiero destacar la betraización, un producto que ha hecho al ser humano “más humano” dejando atrás todo vestigio de violencia y brutalidad, pero también todo poder de riesgo, curiosidad y conquista que se había logrado anteriormente. Es el tema más atrayente de la novela, no obstante el texto apenas rasca la superficie, o ante la presentación de esta tesis psicológica y social esperaba mucho más. Me recordó algo a “La naranja mecánica”, pero con un resultado más eficaz, entretenido y brillante.
También no pudo evitar evocar la gran frase cinematográfica de la excelente “El tercer hombre” (otra de las escasas rarezas donde el cine supera al texto adaptado) que cita el personaje cínico interpretado por Orson Welles: “Recuerde lo que dijo no sé quién, en Italia en treinta años de dominación de los Borgia no hubo más que terror, guerras matanzas… pero surgieron Miguel Ángel. Leonardo da Vinci y el Renacimiento; en Suiza por el contrario tuvieron quinientos años de amor democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? ¡El reloj de cuco!”.

Esta es la segunda novela de Lem que leo, después de la notable “Solaris” (incluyendo los ensayos solarianos), y, según mi criterio, no consigue acercase a la profundidad filosófica sobre el origen y el significado del ser humano que si llegó con su novela más famosa.

Por cierto, la sinopsis es todo un SPOILER, así con mayúsculas. Por suerte no me amargó la parte final y el desenlace, el argumento ya había naufragado antes de esta conclusión gris.

@Faulkneriano hace 9 años

Tienes toda la razón del mundo, Fausto, en lo de la sinopsis: es de juzgado de guardia. Será que yo nunca las leo, y, cuando hago la ficha, ya he leído la novela... Mea culpa. Arreglado queda.

Esta novela, que no es de las mejores de Lem, tiene a su favor lo que bien describes: un sentimiento de alienación descrito en los primeros capítulos como pocas veces ha reflejado la ciencia ficción e, incluso, la literatura. Una extrema soledad que la sf puede retratar con gran fuerza, como probó Joe Haldeman, con un tema similar, en La guerra interminable, y también los primeros compases de esta novela de Lem, que luego se confunde, pierde fuerza y finaliza de forma poco convincente. Pero los primeros capítulos están ahí, como una especie de pesadilla que logra incomodarme mucho.