¡ ZAFARRANCHO DE COMBATE ! por Hamlet

Portada de BRUCE J. HAWKER. INTEGRAL.

Corría el año 1976 cuando William Van Cutsen, más conocido en su labor de guionista e ilustrador de cómics como William Vance, creó para la revista femenina Femmes d' aujourd' hui al apuesto teniente de la Royal Navy, Bruce Hawker. Como no podía ser de otra forma en una revista de ese tipo, Hawker reunía en si todas las características de un héroe clásico muy del gusto de las mujeres de la época; a saber, un caballero guapo, valiente, inteligente, y fuertemente comprometido con sus valores y deberes. Pero ese sólo fue el principio de la andadura de un personaje que concluiría con la publicación de su último y séptimo album, El reino de los Infiernos, allá por el año 1996 a manos de la editorial francesa DARGAUD-LOMBARD.

Por suerte, la editorial PONENT MON ha recuperado recientemente para el castellano, en un tomo integral excelentemente editado, los siete albums completos de las aventuras del marino Hawker. Y los ha recuperado para suerte de los que no lo conocían, como es mí caso, pero también para aquellos que no pudieron, en su momento, seguir al completo sus peripecias.

En España, de hecho, sólo se llegaron a editar por parte de Bruguera los dos primeros albums de la serie, pese a que por lo que he podido leer por ahí dejaron un buen sabor de boca al aficionado español. Y a la vista de este integral, entiendo a la perfección ese grato recuerdo que dejó.
Los albums que componen el integral son:

1- Rumbo a Gibraltar (1985)
2- La danza de los condenados (1986)
3- Press gang (1987)
4- El puzzle (1987)
5- Todo o nada (1988)
6- Los verdugos de la noche (1991)
7- El reino de los infiernos. (1996)

De todos estos albums, los tres primeros son obra exclusiva de W. Vance, que se encarga tanto del guión como del apartado gráfico, mientras que para los siguientes contó con la colaboración, para escribir en equipo los guiones, de André-Paul Duchâteu, historietista y novelista de género, entonces redactor jefe de Tintín.

El primero de los albums, Rumbo a Gibraltar, da comienzo con una melodramática escena cargada de tintes románticos.

En un solitario muelle del puerto del Londres de 1800, el oficial Hawker y su amada se despiden, mientras un fuerte viento glacial barre la noche. El motivo de tan sentida despedida es que Hawker está a punto de embarcarse, a bordo de la fragata H.M.S Lark, para una peligrosa y secreta misión del almirantazgo, y ella teme no volver a verle.

Pocas viñetas después, Vance nos muestra a Hawker tomando el mando de la fragata, al tiempo que nos presenta a algunos de los oficiales a su cargo, algunos de los cuales irán cobrando una mayor relevancia, como es el caso del teniente Lund, a medida que avancen las páginas. Vance tampoco tarda mucho en introducirnos en las circunstancias y objeto de la misión. Y es que este es uno de los rasgos más destacables de Vance como guionista: su enorme capacidad para imprimir ritmo a aquello que narra, yendo directamente a lo esencial de la aventura, y rehuyendo los rodeos o paréntesis que pudieran entorpecerla. En este sentido prepárense los lectores de este integral para un incesante zafarrancho de combate donde el peligro y la acción no cesan de acechar en todo momento.

Vance, en su doble labor de guionista-dibujante, integra incluso recursos propios del cine al utilizar la posesión de una revolucionaria arma secreta, llamada a frenar la expansión napoleónica, como "Mc Guffin" argumental que no sirve más que de pretexto para dar lugar a una miríada de sucesos, a cual más emocionante, y en los que siempre se verá envuelto nuestro protagonista.

En los guiones de W. Vance se puede apreciar su profundo conocimiento de la Armada Británica y de la marinería en general, en esos fascinantes tiempos donde los buques de guerra eran las más portentosas armas sobre la faz de la Tierra. Son innumerables los detalles en este sentido, hasta el punto en que uno puede aprender muchas cosas sobre los barcos a vela y la marinería de la época casi sin darse cuenta y, lo que es más importante, sin que la narración se vea lastrada. Con ese gusto por el detalle, por la verosimilitud, y la precisa reconstrucción, que será patente también en el dibujo, Vance consigue que el lector se sienta parte tripulante de las correrías de Hawker en un cosmos perfectamente escenificado.

Otro aspecto curioso en este sentido, y que no es obra del propio Vance si no de la edición, es que a lo largo de los siete albums aparecen palabras, expresiones y frases sin traducir, directamente en inglés. Que nadie se alarme porque todas ellas son bien entendibles, ni que sea con un mínimo esfuerzo, o por el contexto, incluso para aquellos que no tengan ni idea de inglés. Palabras y expresiones tales como: "darling", "dear", "aye aye, sir", "Bloody Hell!", "Damned!..." y otras. La valoración que se quiera hacer de este llamativo hecho corresponde a cada lector, claro está, pero en mi caso lejos de representar un imperdonable y clamoroso error editorial se ha convertido en un acierto más de la serie. Es gratificante recuperar por momentos algunas de esos términos o expresiones originales, que en boca de sus protagonistas ingleses, contribuyen a dar unas pinceladas extras de realismo a la historia, sin que ello signifique que se deba leer la obra íntegramente en inglés o renunciar a los favores de la traducción ( ¡ que de cosas brillantes nos perderíamos sin las preciadas traducciones! )

En "El puzle" , cuarto album de la serie, hace aparición el guionista Duchâteau que a partir de este momento y hasta el final de la serie colaborará con Vance en el guión de la misma. Se puede discutir si su entrada favorece o perjudica a la serie pero lo que está claro es que los escenarios de ésta se amplían y cambian. Mientras que las tres primeras aventuras de Hawker se desarrollan en ambientes estrictamente marineros, ya sean barcos, fortalezas frente al mar o puertos, con la llegada de Duchâteu, el protagonista pasa a moverse en otros terrenos, sin dejar de lado los esenciales a su propia idiosincrasia. Al mismo tiempo, los guiones pasan a ser algo más complejos y enrevesados, pese a seguir enclavado en estructuras aventureras no especialmente originales.

A mí parecer, las aventuras de Hawker funcionan mejor cuando es Vance quién se hace cargo de todo. Las otras ( con Duchâteau ) sin llegar a ser aburridas, ya que el nivel de entretenimiento está asegurado de principio a fin, flojean algo más. Soy de los que piensan que las hazañas de Hawker tierras adentro o en su enfrentamiento con el misterioso club de los verdugos, no llegan al punto de emoción y frescura que sí tenían las tres primeras. El dibujo por otro lado continua siendo excelente. Vance demuestra que no es tan sólo un ilustrador idóneo de escenas marineras sino que también, cuando la ambientación de la historia lo requiere, se desenvuelve muy bien como paisajista de bosques, valles, pasos montañosos, etc. Aun así, en los dos últimos albums, Los verdugos de la noche y El reino de los infiernos, el ilustrador belga vuelve a su habitat natural en la serie, regalando al lector unas maravillosas escenas portuarias, donde la niebla y la noche son dos personajes más.

Es decir que uno podría dividir este album integral de Bruce Hawker en dos claras partes, la únicamente obra de Vance y la que entra en juego Duchâteau como co-guionista, ambas con más que suficientes atractivos para el lector amante de este tipo de género.

Mención aparte merecen las damas de Vance, todas ellas maravillosamente bellas. Pese a no dejar de cumplir el papel habitual en una historia de aventuras de tintes románticos, son personajes no exentos de atractivo y sin los cuales las historias no serían las mismas. Las mujeres de Vance pueden ser pelirrojas, rubias o morenas, pero todas ellas poseen una serie de rasgos comunes. Son mujeres con carácter, indómitas, pero que pese a su indiscutible magnetismo no acabaran por ligar del todo al impenitente marino. Otro más de esos clichés habituales en el género pero que siempre han funcionado, entre otras cosas, porque permiten al dibujante ampliar y variar su galería de beldades y al lector disfrutar de ellas.

Pero no todo van a ser flores. Dentro de las excelencias del dibujo de Vance he encontrado alguna cosa que no me ha convencido tanto ( una minucia si hacemos una valoración global del fantástico aspecto gráfico de esta obra ). Me refiero a su habilidad ( o dificultad ) para plasmar algunas escenas de combate cuerpo a cuerpo. Pese a que cumpla, Vance no consigue evitar que sus figuras en este tipo de acciones se muestren algo rígidas y forzadas. Servidor, al estar acostumbrado a leer tanto cómic de super-héroes y acción, ha encontrado esa falta de soltura, de naturalidad e incluso espectacularidad en ese tipo de viñetas. Se nota que Vance es un dibujante de escuela clásica, que se desenvuelve muy bien ilustrando paisajes, rostros, vestuario, objetos, y todo aquello que tenga que ver con escenas costumbristas y atmosféricas. No obstante, también se aprecia su "incomodidad" en las viñetas donde se da un puñetazo o una estocada.

Aun así, vaya por delante mi admiración para un dibujante que ha recreado tan prodigiosamente un cosmos, por mí tan querido, como es el de la navegación a vela.

Pues nada, que aquellos que queráis disfrutar de un puñado de buenas aventuras clásicas, bien ilustradas, entretenidas, vibrantes, y con regusto a salitre, no lo dudéis, este es vuestro integral.


Podéis encontrar esta reseña con imágenes, para haceros mejor una idea, en:

http://dentrodellaberinto-jareth.blogspot.com.es/2012/05/bruce-j-hawker-integral.html

Escrita hace 9 años · 5 puntos con 3 votos · @Hamlet le ha puesto un 8 ·

Comentarios