RECETA SIN CONTRAINDICACIONES PARA EL BUEN HUMOR por FAUSTO

Portada de EL ASESINO HIPOCONDRÍACO

Me encanta y disfruto con el humor cuando no es el elemento principal de la narración, fundamentalmente por su condición de crítica y rasgo irreverente, habiendo varios ejemplos en la literatura universal; mientras las denominadas “novelas de humor” nunca me han llegado a convencer. Pues bien, este es un libro insólito para mí: novela de humor y escritor novel. Son pocos los escritos que perteneciendo esencialmente al género de humor, elijo para leer, y mucho menos los que son de autores novatos, pues en realidad este es el primero. Sólo leo novela actual si es un autor consagrado y conocido en la faceta literaria.

El impulso que me llevó al acto “de valentía” para leer a este desconocido, fue la entrevista de un programa de televisión, donde Muñoz Rengel explica el contenido de su obra: una parodia del género negro o policiaco y la relación que establece entre la literatura y la enfermedad. Me interesó desde un principio el argumento que expuso y como planteó la forma y estructura de su intriga; incluso la portada, que lo considero un componente intranscendente, llama la atención y despierta la curiosidad si eres un seguidor de la novela negra.

El escrito urdido en un esquema elaborado, está compuesto en 2 líneas argumentales, constituido en capítulos muy cortos con una prosa diáfana, ágil y fácil de leer. Se alternan los episodios de ambas tramas, que tienen una relación especial y estrecha, ya que las vivencias y acciones de los escritores inciden y se integran en la vida del matón profesional, hilvanando singulares paralelismos.

El asunto principal son las vicisitudes de este asesino hipocondríaco para cumplir con su encargo, ya que posee una ética y profesionalidad irreprochable, y como él dice: una moral kantiana. Es un ser excéntrico: persona meticulosa, hipersensible, solitaria y atormentada; sólo le queda un día de vida (desde que nació está muriéndose); le persigue su legendaria mala suerte en todos sus actos; y por supuesto, se “empapa” de todas las enfermedades, básicamente de las más raras e impensables que puedan existir. Personaje que a pesar de su actividad técnica, suscita simpatía y algo de pena.
El inicio es notable, que ante las situaciones delirantes dentro de una realidad disparatada y aderezado con un humor inteligente, se lee con una sonrisa permanente. Luego decae un poco el atractivo de la historia al hacerse algo repetitivo, aunque con puntos sugestivos en la relación con la víctima. La última parte, con un giro inesperado, vuelve a aumentar el interés.

La rama “secundaria” (entrecomillada, pues es la mejor), es la parte más seria que contiene la descripción biográfica e íntima de las dolencias, enfermedades y manías de grandes filósofos y novelistas. Son los compañeros del homicida profesional, donde, por fin, puede sentirse comprendido y acompañado. Es una sociedad selectiva donde el vínculo común son el alma sensible y la eterna mala fortuna. Además de literatos y pensadores (Poe, Kant, Descartes, Poe, Tolstoi, Moliere, Voltaire, Proust, etc.) se cita otro espíritu sensible: John Merrick, apodado “El hombre elefante”, en cuya vida se basó David Linch para realizar una pequeña joya del cine. Tiene una relevancia particular en la trama, al confrontar las innumerables desdichas de este pobre hombre con los achaques y quejas de estos prohombres de las letras.

Ha sido una grata lectura, ni tan mediocre ni magnífica como he leído en algunas críticas. Es ante todo una novela corta con varias virtudes: original, amena, dinámica, por momentos divertida, y algo más que una parodia del género negro. Mi puntuación hubiera sido mejor (he tenido muchas dudas) sino tuviera, según mi criterio, ese bache argumental en mitad de la historia.
Un buen debut literario, recomendable para pasar un buen rato y sin contraindicaciones, inclusive para lectores aprensivos y serios.

Escrita hace 10 años · 3.7 puntos con 3 votos · @FAUSTO le ha puesto un 6 ·

Comentarios

@_567_ hace 10 años

Parece un jarabe apto para cualquier paladar, aunque bastante elaborado en cuanto a ingredientes, según tu descripción del argumento. Que no existan contraindicaciones le abre un abanico bastante amplio en cuanto a lectores potenciales, claro que lo ideal es que provocara efectos secundarios, es decir que invitara a seguir dopándote con el autor en sucesivas lecturas...
A mí si me gusta descubrir escritores noveles, sinceramente este no me sonaba de nada, así que igual se le concede la oportunidad. Por otro lado, el sentido del humor me parece un ingrediente básico en la actitud del ser humano en general y en la del escritor en particular, cuando ese es el género que pretende explotar, claro está que la línea irónica es tan fina en esa innata cualidad que el patinazo puede resultar considerable cuando lo sutil e inteligente se convierte en pretendidamente graciosete.
Sin duda parodiar el género negro debe ser un ejercicio difícil, aunque algunos artistas han conseguido grandes resultados con este método, en cuanto al bache argumental que comentas, siendo una novela corta y “de humor” me parece un lastre difícil de sobrellevar, en todo caso me llama la atención en algunos puntos y quizá poder analizar la relación entre asesino y víctima de la parte central (¿empatía entre víctimas sociales aquejadas de una enfermedad común?).

Fausto, que me lías. Saludos.-

@FAUSTO hace 10 años

En efecto me parece sin contraindicaciones (se adapta a cualquier tipo de lector, desde exigentes hasta lectores para pasar el rato), aunque como efectos secundarios puede tener cierta adición; por lo menos con esta “novelita” me he interesado por el autor, y espero conseguir algunos de los 2 libros de relatos que tiene publicados, estando atento a la publicación de su 2ª novela, que según cuenta es diferente a ésta.

Lo del bache, ya se sabe, sólo es una opinión y toda lectura es personal. Donde yo pueda considerar un defecto o una pequeña tara, para otro será una virtud o un elemento sugerente, o simplemente pasará desapercibido sin ninguna merma para el conjunto de la novela.

Bueno, si al final “te lio” o le das una oportunidad a este novato, lo tienes bastante fácil, pues el e-book se puede conseguir en la red fácilmente, es corto y con leer los primeros capítulos te haces una idea de lo que te vas a encontrar y si te va a gustar.
Y, ante todo, es una lectura bastante original, que siempre se agradece leer algo distinto.

Saludos, Krust.