EL SEÑOR YAMA NO ERAN TAN MALO COMO PARECÍA por Minaith

Portada de LA VIDA Y LA MUERTE ME ESTÁN DESGASTANDO

Saga familiar al uso, imposible no pensar en Pearl S. Buck e incluso en "Cien años de soledad" por el toque bélico y militar de esta obra que, no obstante, ni es una copia ni se parece mucho a esas. En esta ocasión asistimos a una perspectiva de la China rural desde los años 50 hasta el nuevo milenio.

Este recorrido se hace a través de los varios pares de ojos del protagonista a través de sus consecutivas encarnaciones: como "malvado terraniente capitalista" ejecutado por el torbellino comunista y luego en sucesivas formas animales vinculadas a su entorno humano, cada vez más distantes y aguados sus recuerdos humanos. Es entretenida la visión no ya del comunismo, sino del fanatismo: cómo de buenas a primeras alguien tiene una idea, a base de repetirla se convierte en verdad y una o dos generaciones se vuelven completamente majaderas, estúpidas, ovejas desnaturalizadas que repiten sin parar los eslóganes que les inculcan. El libro puede parecer exagerado en este aspecto, pero qué diablos: basta mirar a los actuales "nacionalismos" ibéricos.

Las aventuras animalescas del protagonista son el punto débil de la novela. Cuando se relaciona con los personajes humanos va bien la cosa, pero en los momentos estrictamente animales... Los actos sociales de las bestias son excesivos. Perfecto que charlen entre sí y tengan pensamientos y emociones susceptibles de traducir y novelar; pero el hecho, por citar el más escandaloso, de unos perros haciendo una fiesta en la que beben cerveza embotellada no responde más que a una pura fantasía difícil de encajar con el resto del relato, incluso teniendo en cuenta las escenas del inframundo. Parece algo errática en este aspecto. Es una novela amplia (750 páginas) y supongo que en el largo tiempo que le llevaría escribirla tuvo altibajos y episodios de diverso tono. Hacia la mitad del libro hay unos capítulos que se acercan peligrosamente al aburrimiento.

Pero en el tercio final regresa al drama familiar, que es donde mejor funciona. La suerte y las relaciones de unos hijos, nietos y vecinos de nuestro cerdo capitalista en forma animal. Estas vicisitudes no tienen nada del otro mundo, pero agradan a la portera interior de todos y en la mayoría de ocasiones están narradas con una correcta circunspección. A través de las encarnaciones y las idas y venidas y esta forma tan fulgurante de presentar la muerte como un mero cambio y los conflictos humanos como pequeñas tonterías, la novela consigue, si el lector quiere, cierto aroma espiritual también.

Lo que no le acabo de encontrar es el "ocurrente y ácido humor" que señalan todas las sinopsis. Escasas han sido las veces en que me ha hecho medio reír. Hay un humor evidente pero es de tipo gag más bien infantil; existen algunos pasajes cómicos o que pueden hacer gracia por su contenido político y social. Hacer gracia o terminar exasperando: uno se queda hartito de la monstruosa maquinaria del Partido y sus cargos. A la tercera o cuarta vez que sale un funcionario con un cargo-título de más diez palabras comienzan los tics en el párpado. Y si hay un tercer humor fino y sofisticado sin duda se pierde en la traducción y el acervo cultural de Oriente.

En suma, es un libro aceptable sobre personas y una novela bastante interesante sobre el comunismo chino, una perfecta alternativa a Dai Sijie y su costurera o a la obra de Buck, que se centra más en las tradiciones apolíticas.

Escrita hace 9 años · 3.8 puntos con 4 votos · @Minaith le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@Oscar_De_la_Cuba hace 6 años

Me agrada encontrar por fin alguna reseña de este libro, más allá de las sipnosis a veces tan incompletas. Yo aún estoy leyendo el libro, y me causa mucha gracia las escenas donde lo fantástico toma el tono caricaturesco. Eso es lo que rescato de la propuesta de Mo Yan, la caricatura hace volar la imaginación de otra manera, y por ratos parece que estás viendo algún buen episodio de la Warner Brorhers, y esto nunca es excesivo. Lo político es muy interesante, en cuanto revela esa época de La revolución cultural china y cómo el fanatismo termina por destruir o separar lazos tan fuertes como son los de la familia. Por otro lado, esa suerte de re encarnaciones aleatorias en animales hace alusión a la transmigración de almas y la posibilidad de rencarnarce en algún animal del calendario chino. Es ahí donde Cien Años de Soledad toma una influencia decisiva: de algún modo se busca compartir la cosmovisión de la tradición china, cada animal simboliza ciertas actitudes y caracteres relacionados con el calendario chino. Nada está a al azar en este libro! En cuanto a la burla a Mo Yan es fascinante: se habla de Mo Yan incluso como un mongolito que no entiende nada, pero que sin embargo parece guarda muchos secretos que no se todavía si se logran desentrañar. Saludos. Me parece un buen libro. =)