RATAS POR DOQUIER por Hamlet

Portada de LAS ESPADAS DE LANKHMAR

Después de haber leído las anteriores publicaciones del ciclo de ese par de célebres y celebrados espadachines que son Fafhrd y el Ratonero Grís, le ha llegado el turno a ésta, su única novela. Sus otras "novelas" no son en realidad tales sino un conjunto de relatos independientes, que tienen como nexo principal en común el tener como protagonistas a estos dos pícaros redomados, amantes de las mujeres, el vino, el juego y, en definitiva, la juerga en muchas de sus variantes.

Si en "Espadas y demonios", "Espadas contra la muerte" y "Espadas entre la niebla" disfruté de las aventuras de este sin par dúo de bribones, en esta ocasión no ha sido menos. Puede que haya disfrutado incluso más.

Para los entendidos, Fafhrd y el Ratonero Grís pasan por ser dentro del género fantástico dos referentes ineludibles. A la vista está que probablemente Fritz Leiber sea el escritor más premiado dentro de este tipo de literatura. ¿ Por qué ? Pues bien, entre otras cosas porque este par de simpáticos mercenarios, aparecidos a finales de los 60, vinieron a suponer la estruendosa y necesaria irrupción de eso que luego se llamó "antihéroes" en el género por antonomasia de las grandes figuras heroicas, o sea, la literatura fantástica, de espada y brujería, o como quiera llamársela. Y todo ello, unido a la calidad y entretenimiento de su propuesta, le supuso éxito y una legión de incondicionales entre los que requerían de nuevas formulas y arquetipos para seguir enganchados a su género favorito.

El propio Leiber, al hablar de la génesis de su par de granujas, dice: "Tengo la impresión que Fafhrd y el Ratonero Grís están casi en el extremo opuesto a los héroes de Tolkien. Mi material es por lo menos tan fantástico como el suyo, pero es una clase de fantasía más terrena, con un fuerte aderezo de <<fantasía negra>>, o de humor negro, para utilizar la expresión actual de eso que antiguamente los ingleses llamaban <<humor de la horca>>." "Uno de los motivos iniciales para la creación de personajes como Fafhrd y el Ratonero fue el deseo de concebir una pareja de héroes fantásticos más próximos a la verdadera estatura humana que superhombres de Conan, Tarzán y tantos otros. En cierta forma son una mezcla de Cabell y Eddison, si hemos de buscar antepasados literarios."

El hecho de que sus personajes y en definitiva su estilo se sitúe en las antípodas de Tolkien, como él mismo señala, no significa en absoluto que tengan que ser irreconciliables en los gustos del lector. Es decir, que uno puede disfrutar perfectamente de "El Señor de los Anillos" e incluso "El hobbit" y al tiempo pasárselo fenomenal con las tropelías de este par de buscavidas. Al menos ese es mí caso.

A diferencia de Tolkien, la obra de Leiber en España no ha tenido la difusión y el éxito que merecen, habiendo quedado relegada a ser una obra sobretodo conocida por los más entendidos y aficionados al género. Signo de ello es que "Las espadas de Lankhmar" y las otras entregas del ciclo solamente se encuentran editadas ( que yo sepa ) en la colección Fantasy de la editorial Martínez Roca, a día de hoy descatalogada, habiéndose convertido en piezas de coleccionista no precisamente baratas.

Como curiosidad destaca que la obra de Leiber desembarca en esta maravillosa colección de la mano de su director, Alejo Cuervo. Muchos quizás no sepan quien es el tal Alejo, pero este hombre, que regentó presencialmente durante muchos años la tienda de literatura fantástica más especializada de Barcelona, de nombre Gigamesh, también seleccionó para la colección Martinez Roca un montón de joyas del género fantástico. Una de estas joyas fue la obra que nos ocupa. Posteriormente, también crearía su propia línea editorial que, entre otros descubrimientos relevantes, publicó y publica la mediática saga de Canción de Hielo y Fuego. Pues bien, Alejo Cuervo, una persona con un innegable olfato para lo fantástico y un profundo conocedor del género, siempre ha sido un defensor a ultranza de Fritz Leiber. En diversas ocasiones, incluso, lo premió con el premio Gigamesh por algunas de sus historias del norteño y el Ratonero. Por algo sería.

El reconocimiento a nivel internacional, sobretodo inglés y americano, de la obra de Leiber ya es otro cantar. El propio Howard Chaykin ( Black Kiss, American Flagg, ...) decidió adaptar algunos de sus relatos del famoso dúo, junto con la ayuda del talentoso ilustrador Mike Mignola ( Hellboy y tantas cosas más ), con un éxito artístico indudable. Hoy día ese trabajo se puede encontrar en una edición recopilatoria editada por Norma Editorial y que merece mucho la pena.

Howard Chaykin, al hablar de su adaptación, tiene unas palabras como no, para la obra de Leiber y, en concreto, para "Las espadas de Lankhmar". Y dice lo siguiente: " La primera historia que leí de Fafhrd y Ratonero Gris fue <<Espadas de Lankhmar>>. Si no recuerdo mal, es la única novela completa en la que aparecen estos dos -y me encantó - pero en aquel entonces dudo que hubiese podido articular el por qué, más allá de su locura innata, de la excentricidad de sus personajes, incidentes y puntos de vista." "Pero no fue hasta que releí <<Espadas de Lankhmar>> unos cuantos años después, que me di cuenta de que Leiber escribía <<Espada y Brujería>> para la gente a quién le gustaba la novela negra, la literatura criminal, y que Lankhmar, al fin y al cabo, sólo es un Manhattan ligeramente más fantástico que el real; o, al menos, que la ciudad al sur de la Calle 14, hacia 1935"

Pero dejando a un lado todo esto, " Las Espadas de Lankhmar" ofrece una de las más surreales, intrigantes y entretenidas historias que ha dado el género. Pocas veces un autor ha conseguido de forma tan sólida construir una historia que, vista desde fuera y en la distancia, puede parecer totalmente delirante pero que cuando es leída cobra una dimensión desconocida.

Leiber ejemplifica perfectamente, de esta forma, que las novelas no están hechas para ser contadas sino para ser leídas.

"Las espadas de Lankhmar" es una narración que despliega poco a poco sus encantos y hechizos de tal forma que uno se olvida de lo descabellado de su argumento para quedar atrapado en el fabuloso carrusel de aventuras y emociones que Leiber gobierna con pulso firme hasta el final. Sus ingredientes son muchos y variados: emoción, violencia, ternura, humor, intriga, lujuria; hasta el punto en que uno piensa que difícilmente se puede encontrar un plato de este tipo mejor condimentado.

Leiber posee la capacidad de dar coherencia y solidez a la ficción más absolutamente desbocada. Su secreto probablemente radique en que es capaz de cargar sus historias y personajes con visos de realidad, madurez, y sofisticación, que da pie a un cosmos personal que se encuentra lejos de la inocencia e ingenuidad que respiran muchas de las obras del género.

Donde otros ofrecen grandes ideales, Leiber, ofrece grandes personajes. Donde otros ofrecen luz, Leiber, ofrece sombras. Donde otros ofrecen maniqueísmo, Leiber, ofrece la ambigüedad de la cruda realidad.

Por si fuera poco, la elegancia y el barroquismo de la prosa de Leiber lo elevan a una altura muy superior a la de otros de los escritores que pueblan el movedizo terreno de la fantasía. Con Leiber uno no tiene la sensación de estar leyendo a un autor que se ha dedicado a la novela fantástica pero que perfectamente se podría haber dedicado a otro tipo de literatura, de mayores vuelos o mayor reconocimiento.

Uno de los aspectos más curiosos, fascinantes y excéntricos de la novela son los personajes femeninos. Nunca antes dos héroes de ficción, o antihéroes si se prefiere la terminología moderna, habían tenido partenaires tan inusuales. Sin querer desvelar más sobre ellas, diré que el lector asiste en esta novela a una atípica representación del amour fou más desaforado y sincero. Y lo hace por partida doble. Serán muchos los que se verán sorprendidos al encontrar en una novela de este género y de 1968 una alusión tan clara, abierta, y progresista, al mestizaje y a la interracialidad. ¡ Para que luego muchos digan que la literatura fantástica tiene poca enjundia !

"Las espadas de Lankhmar" está revestida de una finura, de una agudeza, de un humor poco frecuente en el género, y que se ve aderezada por cantidad de escenas y situaciones que harán las delicias de los amantes de la aventura.

Leiber consigue mantener en todo momento en vilo el interés del lector, incluso cuando separa a los dos amigos y diversifica los puntos de interés.

Inolvidables son, por ejemplo, las andanzas del Ratonero Gris en la subterránea ciudad de las ratas, esas alimañas repulsivas y acechantes que son legión y que desde eras han acompañado a las hombres en sus construcciones, ya sean barcos o ciudades, incluso cuando no se es consciente de ello.

¡Ah! ¿ qué no os lo había dicho ? En esta novela hay ratas, ratas por doquier.


Podéis encontrar esta reseña con imágenes en:
http://dentrodellaberinto-jareth.blogspot.com/2012/03/las-espadas-de-lankhmar-ratas-por.html

Escrita hace 9 años · 4.8 puntos con 5 votos · @Hamlet le ha puesto un 8 ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 9 años

Excelente reseña, Hamlet, con un ojo puesto en la literatura y otro en el comic. Documentada, informativa y valorativa: ¿qué más se puede pedir? Que anime a la lectura, cosa que, indudablemente, hace.

Me resulta curioso porque acabo de leer tu crónica justo después de la reseña de Lunática sobre otra obra fantástica, y allí me he despachado a gusto sobre lo que me parece la literatura fantásica moderna. Pero,claro, ¡es que Leiber es otra cosa! Para empezar, es un escritor con verdadero talento literario y una increible versatilidad. No está de más recordar que alcanzó a brillar al menos en tres géneros distintos (cosa que pocos pueden decir): el terror, la ciencia ficción y la fantasía. Al menos en la ciencia ficción tiene dos novelas absolutamente recomendables, ambas de poca extensión, pero perfectas en su género: Nave de sombras (sobre el viejo tema de la nave espacial que prolonga su viaje durante centenares de años, convritiéndose aquí en un bajel de lo más siniestro) me tiene atrapado desde hace treinta años y El gran tiempo es una de las más ingeniosas variaciones sobre viajes temporales que he leído, convirtiendo la posibilidad de desplazarse en el tiempo en un arma al servicio de una guerra interminable. De su producción terrorífica conozco menos, pero algún cuento he leído que no desmerece al lado de los grandes maestros. Y en la fantasía tiene al menos un clásico absoluto (posiblemente más: es uno de los autores más citados por David Pringle en sus 100 mejores novelas fantásticas). Se trata de Esposa hechicera, del que tengo un recuerdo lejanísimo, pero cuyo atrevimiento es indudable. Su punto de partida es, cuando menos, cautivador: en el idilico ambiente de un campus, un profesor universitario descubre que su esposa practica la hechicería y le anima cortésmente (él, todo un hombre de ciencia) a que se deje de tonterías. Esta así lo promete, pero luego es el marido el que, aterrado, descubre que está rodeado de magia negra (las mujeres de sus colegas, entre otras) y le suplica que use sus habilidades para salvar su vida. Esta fantasía, con un ojo puesto en la verosimilitud (regla del género que a menudo se olvida) no tiene que ver con laboriosos mapas de imperios ni generaciones de reyes y hechiceros de nombre impronunciables y es la que me gusta.

Luego, claro está, están los relatos de Fahrd y el Ratonero. Pero esa es otra historia. Desde luego, los pocos que he leído me han gustado, entre otras cosas, por su sentido humor, del que están lamentablemente desprovistos muchas de las mayestáticas sagas actualmente en el mercado editorial.

@Hamlet hace 9 años

Muchas gracias, Faulkneriano. El tuyo si que es un comentario excelente. A ver si te prodigas más con las reseñas. jeje
A Leiber tan sólo lo conozco directamente por su obra de Espada y Brujería, aunque había leído por ahí maravillas de sus obras de ciencia-ficción y terror. Cosa que tu confirmas.
La verdad es que me has puesto los dientes largos con los argumentos y obras que mencionas. A ver si puedo echarles el ojo un día de estos.
Un saludo, amigo, Es un placer reseñar libros, cuando uno ve que el tiempo invertido en el escrito se ve recompensado con la atención de otros lectores, y más cuando se dejan comentarios tan fantásticamente complementarios como el tuyo.

@Faulkneriano hace 9 años

He echado un vistazo a las ilustraciones de Mignola para Fahrd que incluyes en la reseña de tu blog y no me terminan de convencer: será que espero de un momento a otro que aparezca Hellboy (aunque tampoco desentonaría mucho en esta historia)

@Hamlet hace 9 años

Pues es un cómic estupendo, Faulkneriano. Si lo encuentras por ahí dale un vistazo y ya me dirás. Por internet puedes encontrar páginas completas del interior del cómic, que responden mejor a su estilo que las que son de "promoción". Evidentemente, es inevitable que te recuerde a Hellboy ( aunque este es anterior) porque Mignola sigue fiel a un estilo que le ha deparado infinidad de éxitos. A mi me encanta.
Por cierto, que tengo el tomo I del recopilatorio de Hellboy en casa, pendiente de lectura . A ver que tal, porque las expectativas son altísimas.

@Hamlet hace 9 años

Pues es un cómic estupendo, Faulkneriano. Si lo encuentras por ahí dale un vistazo y ya me dirás. Por internet puedes encontrar páginas completas del interior del cómic, que responden mejor a su estilo que las que son de "promoción". Evidentemente, es inevitable que te recuerde a Hellboy ( aunque este es anterior) porque Mignola sigue fiel a un estilo que le ha deparado infinidad de éxitos. A mi me encanta.
Por cierto, que tengo el tomo I del recopilatorio de Hellboy en casa, pendiente de lectura . A ver que tal, porque las expectativas son altísimas.