MIRANDO AL TECHO por _567_

Portada de UN HOMBRE EN LA OSCURIDAD

Puede que sea la novela que menos me ha gustado de Auster, a pesar de un inicio realmente esperanzador, aunque esta opinión supongo que es bastante subjetiva porque me encanta este escritor y es posible que inconscientemente le hubiera colocado el listón demasiado alto para un tipo que ya tiene unos cuantos libros bien situados entre mis gustos personales, digamos que en otras disciplinas artísticas como el cine o la música suelo mirar (casi) siempre hacia atrás mientras que en la literatura intento leer cosas contemporáneas y seguir creyendo en la evolución cultural de la especie humana, ¿se están escondiendo los genios actuales tras la pluma?

August es un crítico literario neoyorquino que ha sobrepasado los setenta años, tiene una historia personal a sus espaldas que gira concéntricamente alrededor de su mujer, una cantante francesa, de la que se enamora como un pelele medio siglo atrás y con la que acaba casándose a los 20 años; pero entre sus pantalones, que en determinado momento buscaron faldas diferentes con las que desfogar sus instintos primarios, se confabula la inevitable traición que suele suceder entre las parejas que se unen siendo demasiado jóvenes: con el hipócrita para siempre sin haber conocido antes el nunca jamás; sí, vale, ella le perdona y vuelven a juntarse tras una década de separación, ¿somos capaces de perdonar la infidelidad cuando los sentimientos hacia la persona que nos hirió están muy por encima de un desliz puntual?. Es otra gran cuestión que fluye en el transcurso de la novela. La hija que en cierto momento llega como tabla de salvación, con su propia historia a cuestas, y la nieta (en mi opinión el personaje más interesante de la función) que siguiendo la estela trágica de la saga no les van a la zaga, aparecen en escena junto a sus respectivas parejas, ¿Qué es lo que pasa a continuación?, nada que no ocurra en las mejores familias, o sea muchas cosas.

Abuelo y nieta sufren de insomnio y para combatirlo se zampan cada noche una peli en DVD como postre tras la cena, y después se pasan horas y horas diseccionando lo visto, hasta el más mínimo detalle, mientras alternan confidencias sobre sus respectivas vidas estirados en la cama de él, boca arriba para verlas venir (a las musas y musarañas cogiditas de la mano) y así evitar que alguien ajeno a su circunstancia les patee el culo por la espalda, recreándose en las brumas de la oscuridad y esperando un alba de felicidad que… no acaba de llegar.

Pues bien, resulta que esta historia es una trampa que el amigo Paul teje sobre el incauto lector, de la misma manera que yo me propongo el oscuro juego de creer que has llegado hasta aquí y te has extraviado en el intento de dilucidar de que va realmente esta novela; ya que el verdadero argumento del libro resulta que se desarrolla enfermizamente en la mente del viejo crítico, frustrado escritor, que inventa un mundo paralelo en su cerebro, y a su jodida medida, que le sirva de inspiración para su próximo escrito (en el caso de Auster fue “Invisible” – 2009), en ese lugar no tan alejado de la realidad donde los personajes que aparecen en su fase REM llegan a confundirse con los reales, que ya conocemos, lo cual me resultó desesperante, ya que a mí parecer se mezclan demasiados elementos condensados en esas escasas 200 páginas, y resulta que además esos seres ficticios tienen una misión que cumplir, que les situará en una Norteamérica reflejada en el mismo espacio temporal que la actual pero envuelta en una delirante guerra civil ¿Qué sucede?, bueno, cuando lo leas ya te enterarás… o puede que no, depende de si eres una criatura real o un personaje creado en la caótica mente del convaleciente August, alter ego del maestro Auster me temo. -

Escrita hace 10 años · 4.5 puntos con 4 votos · @_567_ no lo ha votado ·

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