MUJERES (TWO DIFFERENT ONES) por _567_

Portada de CAROL

Es duro haber dedicado una parte importante de tu vida a prepararte en alguna materia específica, una licenciatura de alguna carrera por ejemplo, y tener que buscarte las habichuelas cuando la vida aprieta en algún trabajo de baja estofa que te permita salir adelante, alimentarte, y pagar la cuota mensual de tu propio cielito material en la tierra, tus cuatro paredes amplificadas para escuchar los sonidos vecinales, muros insonorizados para no sentir los lamentos de la injusticia social, sobrevive que no es poco…

Patricia Highsmith acababa de escribir “Extraños en un tren”, y por esas cosas de la vida y en espera del reconocimiento posterior, tuvo que trabajar en unos grandes almacenes, en la sección de juguetes concretamente, para subsistir, Frankenberg podría ser lo que ahora nosotros conocemos como “El hachazo Británico”, esos templos del consumo instalados en la mayoría de nuestras ciudades, no les hace falta publicidad, ¿verdad?, tuvo que ser un gordo inglés, genial como pocos, quién recién publicada esa primera novela compró sus derechos de inmediato para adaptarla al cine. Pero esa corta experiencia en un trabajo tan sacrificado marcó a la autora y a la vez le sirvió de experiencia para escribir esta, su segunda novela. Hitchcock tuvo buen ojo, Highsmith inspiración y perseverancia para desarrollar una interesante carrera literaria posterior, y encerrarse con un solo juguete, la pluma, ese que más que conocer el libro de instrucciones, aunque nunca esté de más echarle un vistazo, requiere un don especial: el talento.

Therese, alter ego de Patricia, trabaja a diario en Frankenberg, no es una vomitiva “Gaztañaga” que vende miserias cotidianas a 50 peniques la confidencia, vende juguetes para inocentes criaturas, hijos de la depresión americana, que crecen en Nueva York al abrigo de un futuro incierto en la tierra de la libertad mutilada, simplemente es una de esas mujeres que nos gustan a los hombres: una mujer de verdad.
Carol se acaba de divorciar, una fémina extremadamente elegante, con un toque artificial a primera vista, celosa de una intimidad que muestra a cuentagotas, caprichosa femme fatale de cabellos dorados, de las que suelen mirar por encima del hombro a los hombres consciente de sus propias armas, una mujer preparada para el triunfo en nuestra sociedad de hoy, pero estamos en 1952… y en este preciso instante solo tiene una necesidad, comprar una muñeca para su hija, inocente víctima del error de sus progenitores.
Dependienta y clienta potencial se conocen en una de esas transacciones básicamente mercantiles que se producen cada día por millones en cualquier establecimiento dedicado al comercio, yo te vendo, tu me compras, y si no, que te den, que yo solo soy una triste empleada…esta muñeca no me gusta, a esta otra le falla la expresión, demasiado impersonal, de esa de allá no me gusta el vestidito, y esta ni siquiera llora ni hace pucheros… Therese sube escaleras, vuelve al mostrador, abre cajas, exhuma muchachitas de plástico, las vuelve a enterrar en el ataúd de su caja de cartón; la clienta no acaba de decidirse, gajes del oficio…¿Almorzamos juntas?

Con esta sencilla puesta en escena, la autora nos presenta a dos mujeres aparentemente dispares en sus principios, en sus sentimientos, en su manera de ver la vida y de vivirla, dos polos opuestos que por uno de aquellos caprichos del destino se atraen. Una cita, un encuentro que cambiará para siempre el resto de sus respectivas existencias.
A partir de este momento, y con una prosa rica en matices aderezada con unos brillantes diálogos presentes en el trascurso de toda la novela, esas conversaciones a dos bandas entre Therese y Carol donde se despojan poco a poco de todos sus miedos, sus dudas, y donde la autora nos presenta a una serie de secundarios perfectamente ensamblados en el conjunto de la obra ( el resentido Richard, el noviete defenestrado de Therese o la señora Robichek, una de sus compañeras de trabajo, entre otros), empieza a fraguarse esta historia de amor entre dos mujeres, sin miedos, sin disfraces, con un atrevimiento ejemplar para la época. Una elegante y preciosista salida del armario por la puerta principal; la de la dignidad.-

Escrita hace 10 años · 4.4 puntos con 5 votos · @_567_ no lo ha votado ·

Comentarios

@Faulkneriano hace 10 años

!Anda! Esta sí que no la conocía yo. Y mira que me gusta la Highsmith... Reseña bien presentada, Krust: dan ganas de leerla, que es de lo que se trata. A ver si para el año que viene...

@_567_ hace 10 años

De hecho esta novela originariamente se tituló "The price of salt" (un claro ejemplo de la importancia de incluir las fichas lo más completas posibles en SDL), así fue conocida hasta que ella misma decidió cambiarle el título por "Carol", sin cambiar ni una sola línea del original. El caso es que los editores se negaron a publicarla escudándose en esa asquerosa censura que tanto daño ha hecho en la historia de la evolución del ser humano y además tuvo que hacerlo bajo el pseudónimo de Claire Morgan...
Creo recordar que es la única novela de amor que publicó, pero es un romanticismo tan negro que ya le queda bien la etiqueta de "Novela negra-Intriga", de hecho tanto el ritmo como la construcción de la obra se podrían incluir, sin ninguna duda, en el género del suspense negro más retorcido, de ahí la conexión Hitchckoniana que comento en la reseña. Una de mis obras preferidas de esta universal Dama de las Letras.

Salut!

@BriGid hace 10 años

Una sorpresa inesperada tuve al leer este libro, me esperaba la típica novela de Highsmith, con suspenso, intriga, acción...etc y me encontré con una tierna, excitante y atípica historia de amor y atracción. Una grandiosa y muy grata sorpresa.

@Faulkneriano hace 7 años

De la novela me gusta la parte de los grandes almacenes y el accidentado viaje al Oeste, con persecución incluida. Entiendo que es una novela discreta, no mal resuelta, pero los logros principales de la Highsmith están en otra parte. Estoy ahora con ella y, la verdad, como cuentista no se despacha muy bien que digamos.

Casi me gusta más tu reseña.

@sedacala hace 7 años

Una precisión Faulkneriano, no sé si el 6 que le has puesto, es la consecuencia del detenido análisis de técnica literaria al que has sometido la novela desde que la empezaste (eso es lo que parece por cómo te manifiestas), o si, por el contrario, se trata de un simple reflejo del efecto que te ha producido su lectura. Yo creo que son dos cosas diferentes. En mi caso, el 8 que le adjudiqué, es consecuencia de lo segundo aunque he de reconocer que mis votos siempre suelen proceder de la complacencia que extraigo de la lectura y rara vez de un análisis detenido de su estructura o de su lenguaje.

Saludos.

@Faulkneriano hace 7 años

La misma Highsmith reconocía (lo dice su biógrafa) que tenía una escritura "plana", bastante seca, que le va muy bien (puede pensarse) a la novela policíaca pero no tanto a una novela amorosa como ésta. El fuerte de Highsmith es la trama, no el estilo, como prueban sus invenciones más chispeantes, con Ripley a la cabeza, y en Carol creo que no está especialmente inspirada, quizá por un exceso de autobiografismo. Es una opinión: la novela, como decía más arriba, no es mala, pero no la encuentro especialmente memorable: todo lo más, valorable por cuestiones extraliterarias, como el temprano tratamiento del lesbianismo, que ya destacaba Krust.

@Faulkneriano hace 6 años

Por cierto, hace poco se presentó en Cannes una película de Todd Haynes basada en esta novela, con Rooney Mara (a la que no conozco: ay, estas actrices jóvenes se multiplican) en el papel de Therese y Cate Blanchett (esa sí) como Carol. Desde luego, el autor de Lejos del cielo es un buen cineasta y la película parece recomendable.

@sedacala hace 6 años

Sí, hace poco, con motivo del festival, vi en la tele una reseña de esa película.

@BriGid hace 6 años

Rooney Mara es la "Lisbeth Salander" de la versión americana, aunque estoy segura de que os habéis quedado igual que antes.

@Faulkneriano hace 6 años

Hombre, conocerla la conozco. Pero como no he visto La red social ni la versión USA de la novela de Larsson pues no tengo idea de cómo se lo monta. Pensándolo bien, la vi en Her, pero no tenía oídos más que para Scarlet Johansson.