PREDICANDO LA TOLERANCIA CON EL EJEMPLO por EKELEDUDU

Portada de CATÓLICOS Y JUDÍOS: ¡AHORA NOS ENTENDEMOS!

El 18 de marzo de 1998, Monseñor Justo Laguna, por ese entonces Obispo de Morón, ofició una misa en homenaje a las víctimas de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA (siglas de Asociación Mutual Israelita Argentina), que tuvieron lugar el 17 de marzo de 1992 y 18 de julio de 1994 respectivamente y seguían (siguen) impunes. A dicha misa fueron convocados, no sólo cristianos, sino también judíos. Unos y otros respondieron masivamente a la convocatoria. Más allá de la emotividad de esa ceremonia, la misma fue el puntapié inicial para un acercamiento entre Monseñor Laguna y el Rabino Mario Rojzman, que acabaría derivando en amistad entre ambos. Entre los diversos emprendimientos que efectuarían en conjunto figuraron un peregrinaje por los lugares sagrados de Israel y Roma en 1998 y una visita al Vaticano en 2007. En 1998, luego del primero de esos dos viajes, publicaron TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A JERUSALEM... Y TAMBIÉN A ROMA, libro que contó con la bendición del por entonces Papa Juan Pablo II y vendió 12.000 ejemplares. En 2007, luego del segundo viaje, decidieron reeditar la obra, ampliada, bajo el título de CATÓLICOS Y JUDÍOS: ¡AHORA NOS ENTENDEMOS!, el cual fue bendecido también por el nuevo Papa, Benedicto XVI, y cabe aclarar que si ningún Gran Rabino hizo lo propio, ello se debió pura y exclusivamente a que en la religión judía se bendice a las personas, nunca los objetos, como a propósito de otra situación expone el Rabino Rojzman en algún momento de esta obra.

"Ahora nos entendemos", afirma el título de este libro; y está claro que, para entenderse, tiene que existir una apertura mental por parte de los involucrados, para aceptar y respetar las discrepancias que puedan surgir entre ellos. Esas discrepancias no sólo las tuvieron los dos autores o las dos religiones entre sí, sino que el propio lector las tendrá sin duda con Monseñor Laguna, con el Rabino Rojzman o con ambos. Personalmente, por ejemplo, no sé si estoy muy de acuerdo con la postura de Monseñor Laguna sobre el aborto -que es la oficial del catolicismo, por otra parte- o con la del Rabino Rojzman acerca del moderno Estado de Israel. Y recalco que no sé porque, como no, podría ser yo el equivocado. Las diferencias, en una palabra, están, y pueden debatirse, pero precisamente eso es lo maravilloso: que exista debate serio y, sobre todo, verdadera intención de respetar esas diferencias y no permitir que las mismas obstaculicen una relación cordial. Ya no es legítima la creencia de que la propia religión es el único camino hacia la salvación; ahora los mismos líderes espirituales se persuaden de que hay muchas formas de llegar a Dios, mal que les pese a ciertos enanos mentales, eternos y fanáticos retrógrados estancados cerebralmente en edades arcaicas, que gustan de pensar que nos iremos al Infierno si no comulgamos con sus mismas creencias. Y el sólo hecho de que este libro testifique y ejemplifique esa apertura mental, lo hace acreedor a loas diversas.

A lo largo de sus páginas, los autores reflexionan sobre los lugares que van visitando y sobre muchas, muchas otras cuestiones. Inevitablemente, por supuesto, sobre los repudiables atentados que mentábamos antes, pero también sobre los oficios religiosos en la lengua original (léase latín en el caso del catolicismo y hebreo en el del judaísmo), los lazos de unión con la tercer gran religión monoteísta, el Islam; los milagros, la piedad religiosa, el amor al prójimo, la muerte, la confesión, los temas polémicos (como el ya mencionado caso del aborto) y mucho más.

Sobre el final, un apéndice incluye varios documentos, entre ellos una carta de los alumnos (judíos) de la Hochberg Preparatory School a Benedicto XVI y entregada en el Vaticano por el Rabino Rojzman, la respuesta de Benedicto XVI, una carta de Memoria Activa a Juan Pablo II y diversos artículos escritos por Laguna o por Rojzman y aparecidos en distintos medios. En mi opinión, es especialmente valiosa la respuesta de Benedicto XVI a los alumnos de la Hochberg Preparatory, porque en ella les manifiesta su deseo de que encuentren en la fe judía sabiduría y fortaleza, sin hablar para nada de conversión, como habría ocurrido en otras épocas y sigue ocurriendo todavía hoy por parte de los habituales gansos... Bien, Su Santidad. La mayor parte de las veces, los Papas hacen que me sienta avergonzado de ser católico; en este caso, me ha llenado de orgullo.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

Comentarios