... Y MILTON SEDUJO A URANIA por Minaith

Portada de EL PARAÍSO PERDIDO

En español no vale nada como poesía; lógica y justa muerte en la fosa insalvable de la traducción, donde van a parar casi todas las obras en verso de lengua extranjera. Es una lectura mucho más ágil de lo que esperaba, con expresiones bellísimas salpicando un poema, en otros momentos, ligeramente recargado.

El argumento de este largo canto es un desarrollo del Génesis, y más allá: desde la creación del universo, los ángeles, ¡la batalla en los cielos!, la Tierra y el hombre a un rapidísimo vistazo profético a Babel, el diluvio, el Mesías, el Apocalipsis y la Jerusalén celestial. Es una historia de caídas: la caída de Lucifer, la caída de Adán y Eva. Es evidentemente un canto moralista, pero también interesantísimo como drama o incluso novela.

El mayor éxito de Milton es Satán. Un peligrosísimo Diablo atractivo y fascinante en grado sumo, a pesar de estar rodeado de malos adjetivos; un personaje trágico y de una maldad sutil: a menudo todas sus acciones, incluso sin proponérselo expresamente, parecen (parecen) virtuosas y heroicas dentro de su desgracia. Su discurso tiende a seducir a la razón y resultar convincente. Aunque la seducción de Eva es más bien simple, sus monólogos contra Dios parecen radiantes de justicia y si uno se descuida llega a plantearse la validez de Dios. A pesar de que Milton enarbole repetidas veces la "justa razón" como senda y salvavidas del hombre, lo que dice su obra de una manera más discreta es que hay que tener cuidado con la razón. La lógica es una estructura rígida muy fácil de torcer. Lógica, justicia, razón, coherencia, todo eso son conceptos esencialmente humanos que constituyen debilidades. Hay cosas que son como son, porque sí y punto. Clímax de la obra, recordatorio de la "resignación cristiana" (y de varios otros sistemas), suma enseñanza moral, un Miguel que hace de verdugo advierte a Adán que el haber comprendido que su mayor deber es amar, temer y obedecer a Dios es la mayor sabiduría que logrará, la máxima que puede alcanzar, así consiga conocer todos los misterios de los aires y los mares, el nombre de cada estrella y el interior de cada ser.

Idea de plena actualidad. Estamos en el tiempo de la ciencia y la razón y a ellas idolatramos estos días. Adoramos los datos en lugar de la sabiduría. Es precioso: en lugar de aspirar al Paraíso perdido, comemos con mayor ansia cada vez el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Milton ha escrito un poema inmortal.

Bien, puntos débiles: Dios y Eva. No me gusta Dios. Esto ya tiene que ver más con creencias personales que con literatura, pero me causa rechazo un Dios tan personal y tangible como el de Milton, descrito perfecto y completo, mas voluble y vulnerable a las humanas pasiones.

Lo de Eva es más serio. Se podrían haber aceptado unos arquetipos masculino y femenino complementarios, con alguna carencia cada uno y haber dejado pasar ideas que rozan el machismo medieval. O se podría haber aceptado literariamente un personaje débil e inferior..., si no se pasara toda la obra hablando de Eva como una diosa y una señora. No se puede construir un personaje a base de prestigio y tontería al mismo tiempo. Sobran todas las alabanzas a Eva excepto las físicas, porque esta primera madre es básicamente una rubia tonta, cuya única virtud es estar buena y cuyo destino es cocinar, limpiar y dar placer. No escribe con inquina y a menudo loa a su Eva, y hace un notorio esfuerzo por redimirla al final insistiendo en su importancia como Madre y salvadora al parir, con el tiempo, a Jesús. El personaje es malo; y en una lectura más espiritual o personal, es decepcionante y fallido.

Otro punto interesante de la obra son los audaces pasos que da Milton en varias creencias. Se ocupa de reírse e incluso de criticar severamente a unas cuantas iglesias. (Este tipo fue un idealista extremo que vagó de grupo en grupo, insatisfecho). Se ríe de los hábitos, se ríe del Limbo, se ríe con gran acierto de la liturgia y la ceremonia y en especial del ridículo pudor sexual. Agrupa con amable sincretismo la Biblia con las ideas científicas de su época; se atreve con la cosmología, sin burlar ni a Galileo, ni a Copérnico, ni a Ptolomeo, ni a Aristóteles..., ni a Dios, que ya es mérito. E incluso tiene la osadía de preguntar, por boca de Adán (Adán es un Hombre muy creíble) cómo hacen el amor los ángeles, siendo todos varones. Y sí, hay respuesta. Adán, favorecido con la atención de varios ángeles, pregunta a sus divinos vecinos varias cosas que cualquiera se pregunta. Es la primera vez que leo una explicación convincente de por qué, siendo individuos libres y separados, estamos corruptos por el pecado de un remoto antepasado.

Un hermoso poema, en resumen, con algún punto flaco y unas cuantas cimas de sabiduría, sin importar el credo del lector. Dictado por un hombre ciego a su hija, con patéticos (en el mejor sentido) lamentos sobre su visión extinguida. Los mejores ángeles de que he tenido noticia y sobretodo los mejores demonios. Conmovedora y aplastante la caída de Adán y Eva, sus lamentos y reflexiones; incluso los de Satán también. Terriblemente bello y desolador el escenario final de una pareja desamparada del amor de Dios, tras haber crecido viendo su sonrisa, solos e ignorantes en un mundo que ya no es el amable Edén.

Escrita hace 9 años · 4.5 puntos con 8 votos · @Minaith le ha puesto un 9 ·

Comentarios

@_567_ hace 9 años

"En lugar de aspirar al Paraíso perdido,comemos con mayor ansia cada vez el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal..."

Totalmente de acuerdo, aunque quizá cometamos el error de tragarnos los gusanos del fanatismo religioso en cada bocado de una realidad mal aplicada a nuestra evolución como especie. Por lo que intuyo, ya que desconozco esta obra, Milton trata de igual manera a Dios y al Diablo, tú también en tu reseña, reforzando y dando vigor a la calidad del escrito; lo cual me inclina a pensar que leer esto puede resultar deleznable para tantos fanáticos religiosos e iluminados predicadores con biblia debolsillo variados que pululan en la sociedad actual (¿en serio no importa el credo del lector?); solo hay que abrir bien los ojos para verlos venir, cerrazón mental que les impedirá aspirar al Paraíso Perdido de la plenitud vital que en mi opinión no es otro que el de la Sabiduría, y lo pongo en mayúscula... como Dios y el Diablo.

Chapeau!

@Minaith hace 9 años

Si el Diablo fuera feo, hediondo y evidentemente maligno, ¿a quién engañaría? El tratamiento del personaje y sobre todo la estructura de la obra (el primer tercio se lo lleva por entero Satán in media res) es sorprendente. Estamos sólo en el s. XVII y la obra bien le habría valido a Milton serios problemas. La Iglesia considera que la gente es imbécil y presenta un Mal aborrecible sin carisma alguno. Milton es más realista y más peligroso. Rechazar el mal de la Iglesia es un acto de sentido común, pero rechazar el mal de Milton es un acto de fe y voluntad. ¿Quién iba a pecar de adulterio si el sexo fuera desagradable? ¿Quién robaría si con ello disminuyera su riqueza? La clave es la tentación. Satán y el resto de caídos son absolutamente fascinantes y gloriosos. Aplicable literal o alegóricamente.

Es la principalísima trampa del Mal: considerarse igual a Dios, igual al bien, un gemelo opuesto. Milton dice con el lenguaje que no es así, pero sus versos reflejan una realidad en la que parece que sí lo es. Y aquí entra la voluntad y la verdadera fe: ignorar las apariencias y seguir al verdadero, siempre, también cuando las dudas y las incógnitas agobian.

Desde luego que es una lectura peligrosa. No sólo Lucifer es atractivo, es que Dios es incluso antipático en su "dejadez". Sabía todo lo que iba a ocurrir y no lo impidió. Dejó que Satán se alzara y corrompiera a un tercio de los ángeles; dejó que se infiltrara en el Paraíso, que tentara y que corrompiera; sabía que burlaría la guardia que colocó, y lo dejó estar en vez de mandar una guardia mayor. Sabía que Adán y Eva caerían. Es el estadio superior de la pregunta burda y simplista de por qué deja Dios que haya terremotos.

@Faulkneriano hace 9 años

Llevo veinte años diciendo que me lo voy a leer. Gracias por el empujón, Minaith.

@SokraM hace 9 años

Bueno, yo no llevo veinte años queriendo leer esta obra, pero desde tu reseña llevo unos 5 minutos queriendo leerla.
¿Sabéis alguno si existe una edición bilingüe en nuestro querido mundo editorial o hay que irse a un original para poder disfrutar de los versos de Milton?

@sedacala hace 9 años

Pues yo también opinaré. La verdad es que alguna vez pensé en leer este libro. Afortunadamente, tengo una idea de como es y está en las antípodas de mis gustos.

@Faulkneriano hace 9 años

Para los impaciente, Sokram, cinco minutos pueden pesar más que veinte años. Yo conozco la edición de Cátedra, de Letras Universales, que según me dicen no está nada mal, pero no recuerdo si es bilingue. Tiene que haberlas.

Reconozco que me tienta más Satán que Dios. Siempre me pasa lo mismo. Cuando leí la Divina Comedia, me paré, literalmente, en las puertas del cielo.

@SokraM hace 9 años

Lo de pararse a las puertas del Cielo es algo habitual entre los lectores de la Divina Comedia. Si no la tengo valorada es porque no fui capaz de terminarla. Ahora bien, el Infierno es un 10 absoluto. El problema es que no fui capaz de llegar si quiera al Paraiso, me quedé en el Purgatorio.

@Minaith hace 9 años

He leído la de Cátedra; muy bien anotada como es habitual y con un excelente prólogo que aúna breve biografía y análisis de la obra. No es bilingüe.

@SokraM hace 9 años

He visto que existe una edición bilingüe de Galaxia Gutenberg que fue publicada en el año 2005. Tengo varios libros de poesía de esa colección que da gusto verlos de lo cuidada que está la edición. Desafortunadamente, a día de hoy es un libro descatalogado. Buscaré en librerías de viejo.

¿Soy el único al que le parece que una edición de poesía extranjera no está completa a no ser que venga el texto original? Cierto que Cátedra, por ejemplo, publica todas las obras poéticas con prólogos muy ilustrativos y notas aclaratorias interesantes, pero, ¡por favor!, si incluyeran los versos originales serían ediciones que perdurarían en el tiempo.

@Faulkneriano hace 6 años

Ya he conseguido la versión bilingüe de Galaxia Gutenberg. Por fin me pongo con ella. Ya es hora.