UN CATÁLOGO DE MONSTRUOS EN EL QUE SÓLO FALTA ALGÚN VECINO MOLESTO por EKELEDUDU

Portada de LA ENCICLOPEDIA DE LOS MONSTRUOS

La palabra "monstruo", ya el autor de este libro nos lo recuerda en su prólogo, despierta un sinfín de evocaciones: los monstruos literarios o cinematográficos, los seres humanos deformes que antaño se exhibían en ciertas ferias, seres moralmente repulsivos criaturas del mito y la leyenda y por último bestias de las que se dice que existen, y de las que sin embargo la ciencia no puede demostrar que así sea. Sólo las dos últimas categorías encajan en el tipo de criaturas que encontraremos en las páginas de esta obra. Pero algo muy interesante de este libro, como también de LA ENCICLOPEDIA DE LOS FANTASMAS, del mismo autor, es el entusiasmo contagioso con que nos sumerge de lleno en su propuesta. Cohen nos habla tanto de extrañas criaturas del espacio exterior como de unicornios y dragones, el yeti, el monstruo del Loch Ness y el Mokele Mbembe, entre otros, y no se preocupa gran cosa por el hecho de que alguno sea producto de mistificaciones o pueda serlo. Cuando de algún monstruo se sabe que es ficticio o sospecha que puede serlo, lo dice, pero sin conceder demasiada importancia al asunto.

Y es que aunque el contenido de esta ENCICLOPEDIA DE LOS MONSTRUOS sea interesante, lo mejor está, justamente, en que desde el prólogo Cohen nos hace sentir un poco como el Profesor Challenger, de El Mundo Perdido, de Arthur Conan Doyle. De qué vale el don de la lectura, en definitiva, si no vamos a encontrar otra cosa que los mismos panoramas que tenemos a nuestro alrededor, una y otra vez. Cohen nos trasmite la impresión de estar invitándonos a una expedición en busca del último dinosaurio. Muchos de nosotros no creemos en la vida real en Pie Grande o los muchos monstruos que supuestamente pueblan las aguas de distintos lagos alrededor del mundo. Pero el autor nos hará olvidar eso mientras estemos leyendo. Y no porque trate de embaucarnos con muchas palabras que nada dicen para envolver un paquete que sólo contiene aire, sino porque en ese memorable prólogo vemos salirle al niño que lleva adentro y seríamos tontos si no hiciéramos lo mismo. Con ese espíritu, me parece, es que debe leerse este libro.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

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