UN DOLOROSO CAMINO HACIA LA INDEPENDENCIA por EKELEDUDU

Portada de ESTA NOCHE, LA LIBERTAD

Cuando Lord Mountbatten, de muy mala gana, aceptó ser nombrado Virrey de la India por el Primer Ministro Atlee, estaba lejos de embarcarse en una pintoresca historia plena de exotismo y placeres que pudieran recordarnos esas postales del Imperio Británico que Kipling, entre otros, supo legarnos. Al pobre Mountbatten le tocó, como se suele decir, bailar con la más fea, ¡y vaya si era fea!... Para empezar, se lo nombraba Virrey, no para asegurar la continuidad del colonialismo inglés en esa parte de Asia, sino paradójicamente para ponerle fin: la India tendría por fin su anhelada independencia. Como inglés adormecido en el dulce sueño victoriano, a Mountbatten esto no le sentaba nada bien. Pero además, no era simplemente hacer unas cuantas ceremonias formales y retirarse del lugar tras arriar por última vez la bandera del Imperio. India, se sabe, era y es una mezcla de múltiples culturas, y esa diversidad, que había sido su orgullo, amenazaba ahora con provocar un derramamiento de sangre nunca visto antes.

Si hay dos religiones que no se tengan simpatía, ésas son la musulmana y la hindú. Los musulmanes tienen prohibida la carne de cerdo, pero permitida la de vaca; los hindúes, justamente al contrario. Estas restricciones alimentarias, que parecen absurdos, originalmente tuvieron su razón de ser, como lo expone Marvin Harris en CERDOS, VACAS, GUERRAS Y BRUJAS: LOS ENIGMAS DE LA CULTURA, pero ahora no vienen al caso y de todos modos, no son buena base ni justificación para matanzas entre los adeptos de una y otra fe. De cualquier manera, a consecuencia de tal enemistad entre estos dos credos, los políticos indios estaban divididos en tres facciones. Una quería una India unida y gobernada por hindúes; a ella pertenecían Jawaharlal Nehru y Vallabhbhai Pattel. La segunda exigía que la India fuese diseccionada para permitir el nacimiento de un estado musulmán que se llamaría Pakistán, y la encabezaba Mohammed Alí Jinnah. La tercera facción pretendía una India unida aunque fuera bajo gobierno musulmán, y a ella pertenecía un solo hombre, Mohandas Gandhi.

El desventurado Mountbatten, tras intentar reconciliar a estas facciones irreconciliables, tuvo que ceder ante la presión de Jinnah, pero para satisfacer a éste tendría que dividir en dos, velozmente y de un modo absurdo, dos de las regiones más ricas de India: el Punjab y Bengala, pues en ellas se concentraba la mayor parte de la población musulmana de la India. Como resultado de dicha división, Pakistán surgiría como una nación cartográficamente anómala escindida en dos mitades, una occidental y otra oriental (esta última es hoy Bangladesh) separadas ambas por cientos de kilómetros de territorio indio;. Pero atrapados dentro de los límites de India quedarían aún muchos musulmanes, y muchos hindúes dentro de las fronteras pakistaníes. Esas minorías se convertirían en chivos expiatorios del odio de las mayorías que profesaban el credo opuesto, y precisaban algún tipo de protección.

Y como si esto fuera poco, quedaban los reyezuelos indígenas, nababs, maharajaes y demás, que habían gobernado como súbditos de la corona británica y que ahora que el Imperio se retiraba pretendían recobrar su antigua independencia.

De forma admirable, este libro relata detalladamente todos estos hechos, desde el nombramiento de Mountbatten como Virrey de la India hasta el asesinato de Gandhi. La imagen casi de santo que ofrece de este último es, creo, lo único que se puede objetar a la obra, ya que la Historia por lo general se reserva una imagen bastante menos edulcorada del legendario Mahatma, aunque continúe resultando admirable. A quien se le atreva, ESTA NOCHE, LA LIBERTAD le resultará ameno, instructivo y lo mantendrá casi en suspenso en determinados momentos. Sin dudas, un libro inolvidable.

Escrita hace 10 años · 4 puntos con 1 voto · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

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