ARMADILLOS ARMADOTES por EKELEDUDU

Portada de LOS GLIPTODONTES

Hace sesenta y cinco millones de años, el fin del Cretácico, último período de la era Mesozoica, marcaba también el fin del largo reinado de los dinosaurios. Tocaba a los mamíferos, hasta entonces criaturas de talla menuda y poco diversificadas, el turno de expandirse y dominar el planeta. Con el tiempo evolucionarían hasta alcanzar formas, si no tan gigantescas como las los dinosaurios, de todas formas descomunales: perezosos terrestres del tamaño de elefantes, felinos que duplicaban en tamaño a los actuales y poseían largos colmillos en forma de puñales, proboscídeos a cuyo lado los actuales elefantes parecerían más bien de moderada talla; y entre muchos otros, los gliptodontes, a quienes a priori podríamos definir como armadillos enormes como tanques de guerra, aunque ésta, como definición, resulte elemental y quizás incluso un tanto burda. No obstante, basta para que cualquiera tenga una vaga idea del contenido de este libro: se trata de un breve ensayo de tema paleontológico dedicado en exclusiva a determinada... especie de animales, digamos, aunque desde un punto de vista taxonómico el término no sea exacto ni mucho menos.

El lego en la materia podría preguntarse cuánto puede un libro cualquiera explayarse sobre estas criaturas. Resulta que bastante porque, para empezar, los gliptodontes no eran en absoluto una especie de mamíferos, sino que había varias, agrupadas todas ellas en cinco familias, y no todas alcanzaban la corpulencia -asimilable a un tanque de guerra, como dijéramos antes- del "Doedicurus Clavicaudatus", de 3,60 metros de largo. Esto es apenas el comienzo; esta pequeña obrita de Pedro A. Leonardi contiene abundante información sobre muchas otras cuestiones que procederemos a detallar enseguida, pero antes conviene especificar a qué lectores está dirigido el libro. Pedro A. Leonardi -ex docente universitario que estudió fósiles de diversos animales, entre ellos precisamente los gliptos- no incurre en ningún momento en pedantería científica; vale decir, no trata de impresionar o destacar recurriendo a palabras técnicas o terminología rebuscada. Se nota que se intención es, en todo momento, compartir sus conocimientos (en el fondo sigue ejerciendo la docencia) con cuanta gente pueda. Por ello, siempre que puede, utiliza un lenguaje comprensible para el gran público. Ahora bien, no siempre puede. Hablo por mí, por supuesto, pero frases como "...se desarrolló en cambio el coracoides de la escápula y el olécranon de la ulna para asistir al movimiento anteroposterior de las manos..." podrían igualmente estar escritas en chino, que para un amplio porcentaje de lectores creo que sería tan incomprensible como para mí, pese a que acompañe el texto una figura intentando ilustrar lo que intenta explicarse: daría igual que estuviera escrito en chino. Consecuentemente, yo diría que los primeros destinatarios de esta obra son paleontólogos en ciernes y biólogos o científicos en general. Los demás nos sentiremos vivamente interesados, pero el grado de entendimiento dependerá de los conocimientos anatómicos y biológicos en general que posea cada uno. Quien entienda de anatomía no tendrá problemas en comprender la frase antes citada y otras relativas a la estructura ósea de los gliptodontes. En cambio, creería que hasta un idiota entendería sin problemas el capítulo 2, que se ocupa de la clasificación de estos extintos animales; y sin embargo, siempre existe la posibilidad de que muchos no sean idiotas y pese a ello no entiendan las explicaciones del profesor Leonardi -cuyos esfuerzos por hacer el tema accesible a todo el mundo, no obstante, se notan particularmente en este capítulo- por no tener ni la más mínima noción del sistema clasificativo de Linneo. Como sea, en todos estos casos la culpa es evidentemente del lector, y no del autor. Pero lo más razonable es suponer que, si alguien se acerca a este libro, su ignorancia sobre el tema no será total, y por lo tanto estará lo bastante preparado para entender y por lo tanto disfrutar de cuando menos algunos capítulos. Para mí, los más interesantes son los que se ocupan y cómo vivían los gliptodontes, dónde se encuentran sus fósiles y por qué. Y mención aparte para el capítulo X, el último, que brinda consejos útiles para el trabajo con fósiles de mamíferos, y que nos hace sentir a todos un poco paleontólogos aunque más no sea desde el living de casa.

Concluimos con una buena noticia y una mala. La buena es que como este libro, aunque iniciado hace muchos años, fue puesto al día al publicarse en 2009; por lo tanto, si adoleciera de desactualización, por fuerza ésta sería mínima. La mala es que no se consigue en cualquier librería. ¿Dónde, entonces? Pirca Ediciones, que lo publicó, es una editorial de la localidad cordobesa de Alta Gracia, hecho que temo que, de momento, limite bastante su distribución. De cualquier manera, para los interesados, el mail de la editorial es edicionespirca@hotmail.com.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

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