CONTRA LOS PAPAS, SIN RENCORES... Y SIN CITAR LAS FUENTES por EKELEDUDU

Portada de TRAIDORES A CRISTO. LA HISTORIA MALDITA DE LOS PAPAS

Algo que fastidia en TRAIDORES A CRISTO, como en tantas otras obras, es el silencio que guarda en cuanto a las fuentes en las que abrevó; en la total ausencia de bibliografía. Tratándose de un tema tan polémico como el que aborda este libro, esa omisión es especialmente censurable. TRAIDORES A CRISTO (título adecuadísimo) es una dura pero acertada crítica al Papado, a su accionar tan a menudo contrario a la prédica del propio Jesús, a sus pretensiones de infalibilidad. Un punto a su favor es que René Chandelle escribe absolutamente exento de fanatismos: los reproches que hace a los Sumos Pontífices están plenamente justificados en al menos la mitad de los casos, y quizás también en la otra mitad, sólo que respecto a éstos no puedo pronunciarme por conocimiento propio y debo confiar en lo que él afirma.

Muchas de dichas críticas son tan obvias que si alguien pretendiera soslayarlas o negarlas sería sin duda por aquello de No hay peor ciego que el que no quiere ver: el abominable, insultante lujo del Vaticano y de la Basílica de San Pedro, por ejemplo. Cristo no tuvo ejército como la Guardia Suiza que custodia al papa; no tuvo residencia de verano en Castel Gandolfo; no vivió en el lujo y la riqueza. Nadie que, como los sucesivos Papas, viva de modo contrario a la sencillez que El mismo practicaba, podrá digna y sensatamente ostentar pretensiones de representante de Cristo en la Tierra.

Claro que incluso el vergonzoso boato papal, tanto más reprochable cuanto que miles de niños mueren por año de hambre y la Iglesia Católica podría costear su alimentación desprendiéndose de toda esa riqueza tan poco en consonancia con su supuesta espiritualidad, es una mera minucia comparado con otros escándalos y atrocidadades protagonizados por los Papas. Algunos iban de orgía en orgía, caso de Alejandro VI; alguno tuvo la insólita idea de reescribir la Biblia a su antojo; otros fueron innegablemente criminales por su propia mano. Los Papas lanzaron campañas armadas contra los musulmanes y contra cualesquiera no pensaran como ellos; la más espantosa de las cuales, la cruzada contra los cátaros, fue toda una macabra exposición de atrocidades, cometidas para colmo no sólo contra los herejes a los que se trataba de combatir, sino también contra otros católicos. Que la brujomanía no fue inspirada directamente por el Papa es un hecho, pero también lo es que el Sumo Pontífice no accionó muy enérgicamente, por no decir nada, para ponerle freno.

Estas son apenas algunas de las cuestiones de las que se ocupa René Chandelle en este libro. No me parece el mejor en su género, pero aun así es interesante. Lamentablemente, y según es de rigor, los católicos más recalcutrantes, a los que vendrían bien lecturas de este tipo, harán caso omiso de él; y serán los eternos enemigos de la religión los que se deleitarán con su contenido. Hay que reconocer, sin embargo, que tal y como se dijo antes las acusaciones del autor tienen o parecen tener bases serias, aun cuando, por desgracia, no las respalde con el listado de obras consultadas; por lo que al menos el regodeo antes mencionado tendrá cierta razón de ser.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 7 ·

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