NOVELA HISTÓRICA TEÑIDA DE ROMANCE por EKELEDUDU

Portada de EL ZORRO DE LAS CIÉNAGAS

Charleston, 1779. Celia Garth tiene veinte años, un empleo a prueba como aprendiza en la casa de modas de la señora Amelia Thorley y una enorme frustración porque cose vestidos que es una maravilla, pero no se le da una oportunidad para demostrarlo, y la tienen sólo para coser botones y sencilleces por el estilo. Enviada a buscar una seda al depósito que atiende Darren Bernard, encuentra allí a un conocido, el Capitán James de Courcey Rand, que en la guerra que se está librando entre realistas y rebeldes lucha para este último bando, y que tras oír sus lamentos le pregunta si se siente capaz de coser para una dama extremadamente exigente: la enérgica y rica Vivian Lacy, que no tendría el menor escrúpulo en liquidar a un hombre en plena calle si deseara hacerlo. No es un dato menor si se tiene en cuenta que la susodicha ha tenido cinco maridos, contando el actual.

En visto y considerando la respuesta afirmativa de Celia, Jimmy Rand se compromete a recomendarla con la señora Lacy y le da una pata de conejo para que le traiga suerte. Durante varios días no hay novedades, pero un día, la señora Thorley cita a Celia en su despacho, diciéndole en primer lugar que su período de prueba está por concluir y es muy satisfactorio, por lo que ha sido confirmada en su puesto. Sin embargo, quiere hablarle de otro asunto: la señora Vivian Lacy le ha enviado una nota pidiéndole que le envíe a la señorita Celia Garth para tratar con ésta de la confección de unos vestidos... La señora Thorley intenta disuadir a Celia, porque la señora Lacy es terriblemente exigente. "Esta casa jamás se disculpa por un trabajo mal hecho. Puesto que la señora Lacy insiste en que la envíe a Ud., a Ud. debo enviarla, pero si ella no queda satisfecha, señorita Garth, su trabajo en esta casa habrá terminado", es más o menos el ultimátum de la señora Thorley. Ultimátum terrible, porque si Celia perdiera su actual trabajo tendría que volver al campo, a vivir de la caridad del odioso primo Roy. Pero bien se dice que quien no arriesga no gana; así que el día y hora estipulado en la nota, Celia acude a la entrevista con la vieja bruja.

Esa entrevista es uno de los puntos donde mejor se revela el talento de la escritora, porque es fácil crear suspenso cuando la vida de un protagonista está en juego, pero no sé si tanto cuando se trata, como aquí, de una simple entrevista laboral. No obstante, Gwen Bristow logra que uno reprima, casi, el aliento. Para colmo la autora estira lo más que puede ese momento sin aburrir ni por un segundo e imprimiendo en el medio un matiz desopilante en la poco respetuosa carta que Vivian, probablemente el personaje más interesante de la novela, dicta para su hijo Burton Dale.

EL ZORRO DE LAS CIÉNAGAS podría haberse llamado también ME ENCANTAN LOS RAVIOLES CON ESTOFADO: ni un título castellano ni otro tienen mucho que ver con el argumento ni con el título original, CELIA GARTH. Dejaremos en puntos suspensivos lo de la entrevista con Vivian Lacy, porque sería un crimen contar más de ella. Sí digamos que se trata de una novela que al parecer gozó de cierto éxito en su momento, pero hoy nadie la recuerda, salvo quienes la disfrutaron cuando apareció en el mercado. En muchas bibliotecas de alemanes o descendientes de alemanes he visto un ejemplar de esta novela que, aunque orientada mayormente al público femenino, puede interesar también al masculino, si no se es demasiado exigente. Porque se trata, en definitiva, de una novela para entretenerse y nada más, pero cumple sobradamente con lo suyo. Unos cuantos soldaditos se cruzarán por el camino de Celia; con alguno de ellos acabará quedándose ella luego de que la guerra los fastidie un poco para imprimir mayor interés al argumento. Y si se trata de una novela en tono rosa, al menos no es una tonalidad rosa estúpido. De hecho, si bien el final es feliz, creo que resulta premonitorio el destino final de las campanas de la Iglesia de San Miguel, que parece recordar que todo tiene su precio en la vida y que el famoso y vivieron felices para siempre queda relegado exclusivamente al terreno de los cuentos de hadas o a los novelones bobos.

Lo que este libro, por cierto, no es. Quien guste de las novelas románticas pero no de CREPÚSCULO y engendros similares, tenga paciencia para revolver en estantes de ferias o librerías de viejo y usado y se tope con EL ZORRO DE LAS CIÉNAGAS , no dude en adquirirlo. Estoy seguro de que no se arrepentirá.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

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