LA HEROICA LUCHA DE UN PUEBLO POR SU DIGNIDAD por EKELEDUDU

Portada de CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA MAPUCHE

Aceptemos que, hasta donde sé, Adrián Moyano no se movió demasiado para publicar esta obra a través de una editorial, aunque sí me consta que contactó a una persona del ambiente y la abulia que notó del otro lado lo indujo a buscar otra forma de publicar su libro. Sin embargo, me temo que fue lo mejor que pudo haber hecho, porque los editores son bastante fogosos en su tontería al seleccionar el material que lanzarán al mercado, y muy posiblemente este libro habría quedado afuera, a pesar de que hoy el indigenismo es o podría ser un tema reedituable económicamente promocionado como es debido, lo que a esos pocosesos ni en broma se les ocurre hacer. Porque así hay que planteárselo a las editoriales, lamentablemente: como un negocio, a pesar de lo chocante que resulte este término en relación al tema del libro que estamos tratando. Libro al que, quizás, no le vendría mal un glosario de términos en idioma mapuche (mapuzugun), ya que, aun cuando se traduzcan en algún momento a lo largo del texto, es difícil recordar de golpe tantas palabras nuevas, lo que fuerza al lector a volver sobre lo leído. Pero no insistamos mucho sobre este punto, que es fácil pedir que se añadan páginas si no es uno quien paga la publicación de la obra -por cuya calidad en la presentación cuesta admitir que no fue publicada a través de una editorial-; y además, no es realmente gravoso, en este caso, verse forzado a retroceder unas páginas o a releer la obra completa.

Es que CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA MAPUCHE no es un libro más del montón, sino una obra verdaderamente excepcional.. Sin seguir un orden aparente, Moyano nos ilustra sobre el pasado y presente del pueblo mapuche, los mal llamados araucanos. Nosotros sí desglosaremos ordenadamente los méritos de esta obra, comenzando por el educativo. Esta obra viene a desmentir muchas de las cosas que creíamos sobre los mapuche: que vinieron a Argentina desde Chile (es más, en la escuela las maestras los mostraban como saqueadores que luego cruzaban la Cordillera de los Andes para vender los productos de sus saqueos en el país transcordillerano); que Calfucurá fundó un imperio, algo que en realidad me sonaba un tanto extraño cuando lo leí en CACIQUES INDÍGENAS ARGENTINOS, de Mariana Vicat, quien, por lo que afirma Moyano probablemente de Estanislao Zeballos ese dato; que los mapuche creían en una deidad suprema llamada Nguenechén, la cual fue una denominación que aparentemente se inició a partir de la prédica -forzosa- cristiana; que eran guerreros (y lo fueron, pero a la fuerza; originalmente eran un pueblo pacífico). Esto sólo por dar unos ejemplos.

Vale la pena, no obstante, ampliar o hacer algunas aclaraciones. Moyano admite que entre los mapuche y sus vecinos los tehuelche, las relaciones no siempre fueron amistosas; si bien, califica a los conflictos entre ambos pueblos de "entreveros", desestimando la acusación de genocidio que se hace a los mapuche respecto a los tehuelche. Su argumentación suena lógica, pero cabe aclarar que Rubén Cueva, en LA MALA HISTORIA, insiste con lo del genocidio ( y dicho sea de paso, también con lo del robo y venta de ganado en Chile y muchas otras cosas más). Yo no tengo buena opinión de la obra de Cueva, en la que se cita a CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA MAPUCHE, pero de una manera muy torpe, sin refutar los argumentos que se esgrimen en esta última y en cambio sacando a relucir otros que, en el mejor de los casos, dejarían la cuestión en empate. Ahora bien, podemos citar un tercer libro, LOS TEHUELCHE, de Irma Bernal y Mario Sánchez Proaño, donde se nos habla de dos genocidios contra ese pueblo, el primero cometido por los mapuche y el segundo, el peor, llevado a cabo por los "winka"... Que Cueva niega rotundamente. Qué hay de verdad en todo el asunto, es difícil saberlo; LOS TEHUELCHE parece más fiable que LA MALA HISTORIA, pero no sé cuánto más fiable. Y otro punto de discrepancia entre Moyano y otros autores -mencionemos por ejemplo a Juan Martín Biedma, autor de TOPONIMIA DEL PARQUE NACIONAL NAHUEL HUAPI- surge respecto al sentimiento de "argentinidad" del cacique Sayhueque. Este, si creemos a Moyano, se sentía tan argentino como Napoleón Bonaparte, y si aparentó cierto patriotismo fue sólo pensando en que ello beneficiaría a su pueblo. Biedma sostiene lo contrario. Sin embargo, personalmente creo que sobre este punto es Moyano quien tiene razón, porque Sayhueque fue tan traicionado por el gobierno como el célebre Andresito (y como tantos otros patriotas, podríamos añadir), de quien sí podríamos decir que era patriota; y mientras que Andresito, pese a todo, siguió luchando con fiereza por la Argentina, Sayhueque perdió la paciencia y se alzó en armas contra los "winka". Aun así, la diferencia de opiniones existe, pero la discusión siempre es plaga cuando se intenta aclarar el pasado histórico.

Mucho más valioso es el otro gran mérito de esta obra. Nadie ignora a esta altura el genocidio y las múltiples injusticias perpetrados contra los aborígenes americanos, aunque en muchos casos sea notoria una muy conveniente amnesia si se toca ese tema. Pero hay una gran diferencia entre lo que el cerebro proclama y lo que el corazón siente. En otras palabras, el cerebro puede decir: "Sí, es cierto, fue un monstruoso atropello, y luego el corazón puede añadir: Pero ése no es problema mío". Pues bien, CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA MAPUCHE gana el corazón del lector como no lo ha hecho ninguna otra obra que yo conozca sobre el tema. Y lo hace, no diseminando odio a diestra y siniestra sobre los invasores "winka"; al contrario, reconoce que los mapuche no rechazaron ni rechazan todo lo que introdujeron los europeos, si bien, por supuesto, aplica duros y justificados golpes contra éstos y contra los gobiernos chileno y argentino cuando tiene que aplicarlos. Es otra su táctica: nos hace querer a los mapuche, nos hace tomar partido por ellos. Nos hace partícipes de sus creencias y sus ceremonias sagradas en las que palpita una profunda y hermosa espiritualidad, nos habla de su historia y leyendas y nos habla de su presente, que incluye problemas muy actuales incluso con firmas internacionales como Benetton. A través del franco y valiente retrato que Adrián Moyano nos hace de los mapuche -en cuyo contacto lleva más de quince años, por lo que es obvio que sabe mejor que ninguno de qué habla, aunque además incluya al final la bibliografía consultada- surge de ellos una imagen distinta. De ningún modo la que creíamos conocer, la del pueblo vencido y sometido por los winka, sino otra muy distinta: la de un pueblo valeroso cuya lucha continúa hasta el día de hoy aunque no el el terreno de lo militar, sino haciendo cortes de ruta y soportando prisiones en defensa de sus derechos y su cultura. Una cultura que se resiste fieramente a ser fagocitada por esa plaga llamada globalización.

Por todo lo cual, este comentario trasciende su condición de tal, para intentar ser, además, un respetuoso homenaje, lo mismo a esta raza indómita que de veras demostró y demuestra ser un hueso muy, muy duro de roer, que al propio autor, que decidió tomar partido por el bando más noble contra el más poderoso y así nos acercó esta obra tan instructiva como conmovedora que se resiste ella misma a permanecer ignorada frente a las a menudo absurdas imposiciones del mercado editorial.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

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