LOS GUERREROS DE TODOS LOS TIEMPOS, BIFRONTES COMO EL MISMÍSIMO JANO por EKELEDUDU

Portada de HÉROES Y VILLANOS

Existe una enorme paradoja en nuestra forma de contemplar a los grandes guerreros de la Historia. Nombres como Tutmosis III, Alejandro Magno, Julio César, Guillermo el Conquistador o Napoleón Bonaparte, por nombrar sólo algunos, despiertan nuestra admiración por su coraje, su astucia y sus habilidades militares, lo que parece elevarlos a la categoría de héroes; sin embargo, sabemos que sus gestas se forjaron sobre tendales de cientos e incluso miles de cadáveres (no pocas veces de civiles y/o de inocentes) y que sus móviles a menudo tenían poco y nada de altruistas, lo que viene a degradarlos al rengo de villanos. ¿Por qué esta dicotomía? Probablemente, porque nosotros mismos llevamos un guerrero en nuestro subconsciente, uno de los famosos arquetipos de Jung, que nos permite ejercer una agresividad necesaria en nuestra existencia cotidiana para enfrentarnos a los escollos que se interponen entre nosotros y nuestras metas. Ya lo dice el primer versículo del capítulo siete del Libro de Job: "Milicia es la vida del hombre sobre la tierra". Claro que esa misma agresividad, mal ejercida, se convierte muy fácilmente en algo nefasto y repudiable, lo que cada día es más evidente a medida que nuestro mundo se vuelva más mezquino y materialista.

HÉROES Y VILLANOS consiste básicamente en un resumen biográfico de las carreras militares de seis famosos guerreros de la Historia: Espartaco, aquel gladiador rebelde que lideró el más formidable levantamiento de esclavos de la historia de Roma, y que resulta sin duda el más heroico de los seis, no obstante poseer también su flanco oscuro; Atila, el bárbaro huno, que se perfila como un vulgar bandido notablemente organizado; Ricardo Corazón de León, rey cruzado amante de la guerra por la guerra misma y que recurrió a pretextos religiosos para hacerla; Hernán Cortés, conquistador español, el más ruin y villanesco de la media docena en razón de su codicia y ambición que, para colmo, encubrió bajo un manto de piedad cristiana; Tokugawa Ieyasu, un shogun al que yo personalmente no me animo a medir con los habituales parámetros establecidos para el bien y el mal -en parte porque ignoraba de él hasta su misma existencia hasta que este libro llegó a mis manos, pero en parte, también, porque no da la impresión de haber sido mucho mejor ni mucho peor que cualquier otro gran hombre de la sociedad feudal nipona de su tiempo- y Napoleón, seguramente el más admirable desde un punto de vista estrictamente militar, prescindiendo de juicios éticos y morales, y del que sólo se nos narra en detalle el puntapié inicial de su carrera.

Plasmadas las seis semblanzas, McLynn intenta -sin éxito- hallar un común denominador a la media docena de guerreros, una cualidad o circunstancia que pueda definirse como determinante de la personalidad militar. Aunque no lo logre, sí consigue esbozar un interesante perfil psicológico de cada uno de ellos, llegando por lo demás a la conclusión de que sólo puede evaluarse el calibre guerrero deun personaje "en referencia a unos claros criterios objetivos, lo que nos lleva de nuevo al viejo trío de táctica, estrategia y gran estrategia". Ameno, instructiva e inteligente, HÉROES Y VILLANOS fascinará tanto a quienes se interesen en la historia militar y también a quienes se apasionen por los misterios de la psiquis humana. Y por qué no, a más de un lector común.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

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