COMO UNA INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA, PERO AMBIENTADA EN EL ANTIGUO EGIPTO por EKELEDUDU

Portada de AKHENATÓN

Akhenatón fue un faraón del Imperio Nuevo, de la decimooctava dinastía par más datos, cuya reina fue la famosa Nefertiti, y de quien se sabe o cree saber hoy que fue el padre de Tutankhamón. Su reinado,que no fue particularmente largo, destaca por las reformas religiosas, artísticas, sociales y políticas que se emprendieron durante el mismo, particularmente la instauración de un culto monoteísta al dios Atón, representado por el disco solar; culto que llevó al faraón a enfrentarse con el poderoso clero de Amón, la divinidad que en ese momento coronaba el panteón egipcio. Estos son los hechos básicos, pero la interpretación de los mismos, así como sus detalles, suscitan todavía encendida controversia entre los historiadores, de quienes se ha dicho que no hay dos que coincidan en sus opiniones sobre la personalidad del así llamado rey herético. Para algunos fue un iluminado y un gran revolucionario; para otyros, un infame tirano y un fanático religioso. En cualquier caso, su figura ha fascinado a muchos escritores, que a veces lo incluyeron como personaje en algunas de sus obras. Así sucedió con Mika Waltari en SINUHÉ EL EGIPCIO, con Pauline Gedge en EL FARAÓN y, por lo visto, con el egipcio Naguib Mahfuz, que fue galardonado con el Nobel de Literatura, aunque tengo entendido que no por esta obra.

Mahfuz demuestra notable talento y astucia al abordar una novela sobre alguien tan polémico como Akhenatón. En vez de retratar al faraón desde su propia óptica, el autor presenta a un personaje ficticio que aún era niño durante los años más turbulentos del reinado de aquél, el joven Miri-Mon. Navegando en una barca por el nilo, observa desde la distancia la semiabandonada ciudad de Akhetatón, que fuera residencia del desaparecido monarca. Esto lleva a Miri-Mon a preguntarse cuánto habrá de cierto en cuanto a las cosas que se cuentan del hereje, y a la invariable búsqueda de la verdad. Como su padre goza de influencias en la corte, Miri-Mon logrará acercarse a catorce de los principales sobrevivientes del reinado de Akhenatón y entrevistarlos. Es muy interesante porque, en forma, cada entrevista tiene lel formato del estilo periodístico actual, mientras que el contenido nos retrotrae, como debe ser, a la época en que se ambienta el argumento. En conjunto, son un auténtico fuego cruzado de acusaciones, ya que hay entre los entrevistados lo mismo partidarios que detractores del desaparecido monarca, y van desde el arrogante sacerdote de Amón (decididamente desagradable por su obstinación al declararse depositario de la verdad) a la propia Nefertiti, para muchos la mala de la película. Miri-Mon llegará a una conclusión, que uno podrá compartir o no; pero es fascinante cómo Mahfuz apasiona al lector, obligándolo a prestar atención a las declaraciones para eventualmente desenmascarar a flagrantes mentirosos e ir descartando testigos, hasta que se haga la luz.

El libro incluye una tabla cronológica de la historia de Egipto y, curiosamente, un error, del que no sabemos si es imputable al autor y escapó a la mirada vigilante de los correctores, o a la traducción de Angeles Mestres. En efecto, leemos en las páginas 64-65: "...el rey declaró la guerra a todos los reyes..." Nones: Declaró la guerra A TODOS LOS DIOSES, no, señor Mahfuz? ¿No, señora o señorita Mestres?... No importa. Estamos demasiado contentos y agradecidos por esta espléndida novela para ser demasiado inquisitivos.

Escrita hace 10 años · 4.5 puntos con 2 votos · @EKELEDUDU le ha puesto un 10 ·

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