MUCHO ANTES DE OLIVER Y BENJI por Hamlet

Portada de ERIC Y LOS JUNIORS

Mucho antes de la serie de Oliver y Benji, los magos del balón, y de otras series niponas que tenían por motivo las andanzas y lances deportivos de un grupo de jóvenes aficionados a algún deporte, en este caso el futbol, estaba Eric Castel.

No sólo un abismo de tiempo separa a uno de otros, si no también de calidad. Pero vayamos por partes.

Eric Castel se presenta por primera vez en la revista alemana Zack en 1974, de la mano de su creador, el guionista Raymond Reding, y del dibujante Françoise Hugues. Pero es en 1979 cuando, en su aparición en el semanario francés Super As, se da a conocer ampliamente dando inicio a la serie que labraría la fama del personaje.

Es evidente que a nivel europeo los cómics de deportes nunca han gozado de mucho éxito, para comprobarlo tan sólo hay que dar un vistazo a cualquier librería especializada o sin especializar de cómics. Y menos aún que merecieran ser reeditados y bien considerados, tanto por los aficionados como por los expertos del mundillo del cómic, como es el caso. En ese sentido Eric Castel supone toda una rareza, una formidable y grata rareza.

El secreto de que aún a día de hoy se siga leyendo a Eric Castel es sobretodo la sencillez de sus historias y planteamientos, completada con la perdurabilidad de sus valores. Eric Castel no tan sólo trata de futbol si no que también es una historia que nos habla de superación, amistad, compromiso, nobleza, trabajo en equipo y de las dificultades de un hombre extranjero para adaptarse a un entorno nuevo. De pasada, sin frenar a la historia principal, como debe ser, se aprecian en él temas sociales. Temas como la pobreza de algunos sectores de la población que ven en los futbolistas una figura a la que admirar, el influjo de estos en los niños, la importancia social de un deporte como el futbol que va incluso más allá de lo deportivo, llegando a lo identitario, los efectos que ejerce una prensa mal informada en aquellos sobre los que se habla y su entorno, etc.

Eric Castel no trata únicamente de futbol si no que lo más interesante de este cómic se da precisamente cuando Castel no está en el terreno de juego. Aún con todo, hay que reconocerle la seriedad y realismo con que se tratan los encuentros. Por ejemplo, el protagonista pierde, empata y gana partidos por igual. No es, por así decirlo, una imagen idealizada de un Barça que siempre gana, siempre juega bien, y siempre es superior a sus rivales. De hecho, en esta primera entrega pierde 2-3 contra el Real Madrid.

El triunfo en la serie de Eric Castel nunca es fácil y no siempre acaba llegando. Ejemplo de ello es que uno de sus sueños es ganar la Copa de Europa y el cómic, fiel a la realidad de la época, no le depara esa satisfacción. Puede que este tratamiento realista haya sido uno de los méritos que ha hecho de él un cómic popular, y no sólo un cómic para incondicionales del Barça.

Como dato destacar que en el mercado francés, epicentro del cómic europeo, sus tiradas se agotaron inmediatamente y aún a día de hoy sigue siendo un personaje recordado con estima por los aficionados a este medio. Pero esto no es lo más importante. Lo más importante es que Eric Castel ofrece un divertimento de primera calidad, con unas historias muy entretenidas y apuntaladas con un dibujo de lujo. Las ilustraciones de Françoise Hugues son verdaderamente admirables. Me han sorprendido muchísimo. No tan sólo se revela un maestro del movimiento y de la representación de figuras humanas si no que el detallado trasfondo que envuelve a éstas es aún si cabe mejor. Sus dibujos por ejemplo del coche de Castel y de los vehículos de por entonces son sensacionales, haciendo las delicias de los aficionados al automovilismo retro. Pero si tengo que quitarme el sombrero es sobretodo ante sus paisajes. Inenarrables sus dibujos de la Barcelona y Cataluña de la época. Uno puede ver a la perfección como eran lugares tan emblemáticos como la Rambla, el hospital de Sant Pau, el parc Güell, o el municipio de Tossa de Mar. El aprovechamiento que de todos ellos hace Hugues en la historia es soberbio.

Pues eso, que aún no siendo muy futbolero, no pienso perderme ni un solo partido de este Eric Castel.

Una pena que probablemente para algunos pese demasiado el hecho de que el cómic esté vinculado a Barcelona y al Barça, porque realmente merece la pena.

Como anécdota mencionar que Eric Castel llegó a ser tan popular en el país vecino, donde el cómic en general tiene una consideración y veneración mayor, que sus autores quisieron premiar al público franco haciendo que Eric Castel, al final de su carrera, acabara fichando por el París St Germain.

Escrita hace 10 años · 3.3 puntos con 3 votos · @Hamlet le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@_567_ hace 10 años

Toda una referencia para los niños catalanes de la época, sin ninguna duda, si te fijas la aparición de Eric Castel coincidió en el tiempo (1974) con la llegada de Johan Cruyff al Barça, todavía con aquel impresentable y nefasto caudillo intentando hacer daño a este pequeño país, y entre otras de las muchas cosas que tratan estos comics, y que tan bien reflejas en tu reseña, está la explicación de esa legendaria frase que explica porque el equipo azulgrana es "Mès que un club", también una definición concisa y bien documentada sobre el "seny" catalán (que en castellano vendría a ser algo así como: sentido común), algo que parece que los franceses han entendido mejor que los españoles en algunas épocas no tan lejanas.
Por cierto, creo que Eric Castel también jugó en el Inter de Milán, supongo que tuvo que ver con la intención de introducir el comic en Italia.
Ufff... leí muchas de sus historias por aquel entonces, supongo que porqué me cogió de niño y muy futbolero, algo que continúo siendo en la actualidad. ¿De qué equipo?, del mismo que Eric, y que el nuevo Messías de este deporte...

Força Hamlet!

@Hamlet hace 10 años

Sí, Krust. De hecho en el cómic como tu muy bien apuntas aparece ya gran parte del germen de la filosofía azulgrana que tantos éxitos está dando en la actualidad. El tema de la cantera por ejemplo o el jugar al toque, reteniendo lo mínimo el balón. Lo que pasa es que intenté obviar algunas de estas cosas en la reseña para hacer a Castel menos antipático a aquellos que no sientan ningún aprecio por el Barcelona. Y sé de lo que hablo que mi hermano es del Madrid!! jeje
Y sí, se considera a Castel una especie de heredero de Cruyff. Es más el cómic empieza con el fichaje de Castel en el 79, en un equipo en el que ya no está Cruyff.
Yo también había leído estos comics de pequeño pero el otro día me encontré este primer ejemplar en casa de mi primo. Toda una reliquía!! Y mira decidí releerlo y reseñarlo, aparte de hacerlo mío jajaja Es probable que adquiera los restantes en las nuevas reediciones de Norma.
Y es que independientemente del equipo que se sea ( y tu y yo me da que somos del mismo) el cómic está muy bien. Muy respetuoso además en la imagen de los otros clubes.