AFRICANUS, BUEN INICIO DE TRILOGÍA por FAUSTO

Portada de AFRICANUS. EL HIJO DEL CÓNSUL
El autor de esta reseña ha idicado que contiene spoiler, mostrar contenido.

Buena novela histórica dividida en varios capítulos, y la mayoría de ellos, de corta extensión. Uno de los principales puntos fuertes es la excepcional forma de escribir, tan amena y ágil que engancha desde el principio siendo una lectura agradable y adictiva.

Asimismo destaco la ambientación histórica bastante lograda, donde sin ningún esfuerzo el autor logra introducirnos en el mundo romano y la época clásica de finales del siglo III a. C. Muestra y detalla de una forma atractiva e instructiva numerosos temas interesantes como: la política del Senado, el control del poder y sus intrigas; las tradiciones aristocráticas, los cultos religiosos o las condiciones de vida de la plebe; los estupendos retratos de las casas, las calles de Roma con sus tugurios, los paisajes de Hispania y Cartago Nova, o sus agudas observaciones sobre el mundillo del teatro; la vida marcial desde el más bajo escalafón de los legionarios hasta el alto mando con las estrategias militares, siendo excelentes las tácticas de Aníbal; y un aspecto recurrente es la vida social, familiar, amor y amistad de los Escipiones.

Su narración tan fácil de leer, se acompaña de otros notables diálogos que acompañan a las cualidades de la escritura. No sólo contribuye con ligereza a la historia, también da aportes descriptivos a los personajes (los elementos más flojos), datos históricos, de lenguaje, costumbres y ritos.

La descripción de los personajes es, bajo mi punto de vista, lo más endeble de la historia, restando calidad y fuerza al conjunto de la obra. Es una opinión con matices, pues no digo que sean caracterizaciones pésimas, si no que adolecen de maniqueísmo en la personalidad de los protagonistas, en especial la familia de los Escipiones. Resalta con demasiada frecuencia las virtudes del carácter de Escipión el Africano y sus allegados, resultando cursi y afectado las relaciones de amor y amistad que se desarrollan. Son empalagos los “pasajes gráficos” de sonrojo, lágrimas, abrazos y miradas al suelo que se utilizan para corroborar la sinceridad y humildad de los vínculos afectivos. Hubiera sido preferible para el relato, que Posteguillo hubiera tratado con mayor naturalidad los sentimientos.

Igualmente se destaca la perversidad y crueldad de sus rivales políticos: Fabio Máximo, Catón y sus seguidores. Pero llegan a resultar atractivos en sus acciones y estratagemas maquiavélicas y conversaciones astutas.
Aníbal, figura sombría y amargada, le da cierto calado psicológico, a pesar de su poco protagonismo. Personalmente, el semblante del cartaginés es acertado y con más provecho en esta novela que en la decepcionante “Yo, Aníbal” de Eslava Galán.
Posiblemente el carácter de Plauto sea el más acertado, en su compañía conocemos las miserias de la pobreza, trabajos humillantes, mendicidad, penurias, el desastre de la guerra. Y como contrapartida el prestigio, el ascenso social y económico por su trabajo literario. Se echa en falta más páginas sobre él.

La trama histórica, en líneas generales bien documentada, me llamó la atención algunas particularidades. En primer lugar, que hubiera volúmenes de Sócrates en la biblioteca de Publio Cornelio Escipión (padre), cuando es muy conocido que no dejó nada escrito, lo que sabemos de este filósofo se debe principalmente a Platón, Jenofonte y Aristóteles. ¿Había obras apócrifas de Sócrates en la antigua Roma? ¿Descuido garrafal del novelista?
Otro “detalle” que no entiendo, es retrasar un día la fecha de la gran batalla de Cannae (o Cannas), cuando todas las fuentes las sitúan el 2 de agosto del 216 a. C. Que por cierto, esta bellamente narrado y muy fiel históricamente. Casi todas las batallas son referidas impecablemente, otra habilidad literaria pues he apreciado estos momentos cuando soy un lector que desestimo las escenas bélicas.

Luego el autor se ha permitido algunas licencias históricas que hace incrementar el interés, como la muerte de Cneo, tío del protagonista, que es mas heroica y emotiva de lo que en realidad fue; o el amago de batalla de Aníbal en las mismas puertas de Roma; y la compañía de la mujer e hija de Escipión en la campaña de Hispania, hecho poco verosímil y aporta poco a la narración, además el Africano tuvo fama de mujeriego.

Resumiendo, grata y satisfactoria novela histórica que no se hace larga con sus más de 700 páginas. Seguiré con la trilogía esperando que sea tan buena como su primer libro.

Escrita hace 10 años · 3.8 puntos con 6 votos · @FAUSTO le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@arspr hace 8 años

Iba a escribir una reseña pero leyendo la tuya (que lo he hecho después de terminar el libro) para qué porque la suscribo punto por punto. (Excepto en tus matizaciones respecto a sus errores/licencias/potenciales inexactitudes, que mi incuRtura endémica me impide valorar...)

Pero coincido contigo en que (suponiendo que sea más o menos verdad y exacto lo que se cuenta), como "libro de texto" es buenísimo y tremendamente ameno; pero como "novela" es un poco del montón, tanto en estilo y prosa en sí, como en el empaque psicológico de los personajes, salvo, y aquí también coincido contigo, Plauto y Anibal.

Al igual que tú (y con más motivo por mi mencionada burrilidad cerril) posiblemente continúe con la trilogía pero más que nada como "libro de divulgación histórica" que como "placer de lectura".

@FAUSTO hace 8 años

Pues mi recorrido por la trilogía fue con altibajos. El segundo volumen, “Las legiones malditas”, y al contrario que la mayoría de los demás lectores, me pareció mejor el inicio de la saga que su continuación. No hay tanta variedad de personajes y situaciones, la acción se centra casi exclusivamente en las batallas y conquistas de Escipión con larguísimas y redundantes descripciones bélicas, asimismo con mucha repetición de expresiones, acciones o enumeración de los nombres de personajes; hay un sinfín de estas “coletillas” que el autor pone una y otra vez. Supongo que a quien le guste este tipo de escenas disfrutara bastante. Para mí si no se acompañan con algo más de intriga o alguna trama enriquecedora me suelen aburrir bastante, aunque no niego la pulcritud narrativa en varios de estos hechos y su validez como rigor histórico.
También se echa de menos las intrigas con Plauto en la ciudad de Roma. Como punto fuerte y novedoso, es la introducción de 2 personajes femeninos, muy diferentes y con carácter, que le da un aire distinto a la uniformidad de la narración que, insisto, es menos vistosa y variada que el primer libro.

En cuanto al tercer tomo, afortunadamente está más acorde a “Africanus”. Posteguillo vuelve a coger el pulso de la narración desarrollando interesantes argumentos, y ya que fue un buen inicio de trilogía también lo es el colofón con ésta. Eso sí, en las tres novelas, como no podía ser de otra forma, adolecen de las mismas carencias ya citadas sobre el estilo y caracterización de personajes.

Sobre las inexactitudes históricas, encontré, bastante tiempo después de leer “Africanus”, una lista extensa de sus errores (puede que fuese en Hislibris), pero en definitiva se puede considerar que Posteguillo hizo una buena labor de documentación histórica, bastante fiel a hechos, protocolos sociales, descripción de la vida marcial, ritos religiosos, localizaciones, referencias culturales, etc.

Espero que las disfrutes, ya sea como divulgación o entretenimiento, o quizá con ambas facetas.

@arspr hace 8 años

Uff, creo que continuo en tu linea completamente. Estoy a puntito de acabar el segundo y me ha parecido muchísimo peor en el aspecto narrativo...

Es que directamente los personajes desaparecen, la supuesta tensión entre Lelio y Publio no se ve por ningún lado más que porque Posteguillo la remarca en una página para a la siguiente indicar que ya van estando mejor..., como bien indicas Plauto y Aníbal desaparecen, etc. etc. Y al contrario de lo que a ti te parecieron, Netikerty y Sofonisba me han resultado artificiales no, lo siguiente...

E incluso en la narración bélica el libro deja mucho que desear. Todo el libro insistiendo en lo importante o no que es la igualdad numérica, para después indicar en la supuesta como igualadísima batalla de Zuma que haya 5000 bajas romanas y 30000 cartaginesas... Pero si esas 5000 casi, casi se habían producido ya con los elefantes y el primer embite, según el autor... Y luego los romanos tenían la batalla perdida durante todo el rato. Vamos que no cuadra nada.

Me está quitando las ganas de cerrar la trilogía. Y si no lo hace es porque como el telefilme de las 16:00 te entretiene minuto tras minuto aunque por dentro tu cerebro se esté haciendo cruces respecto a la calidad global del asunto. No sé, no sé, quizá me fíe de tus apreciaciones porque en los 2 primeros libros hemos coincidido casi plenamente, y al final continúe en vez de consultar la wikipedia.

@FAUSTO hace 8 años

Entiendo tu reticencia al continuar. Yo tarde más de 9 meses (un parto difícil y complicado) en decidirme por terminar la trilogía, a principios de este mismo año, y al final mereció la pena. Como comenté antes, tiene más parecido a la primera novela.
Lo que ya no estoy seguro es si voy a empezar la siguiente trilogía de Posteguillo sobre Trajano (queda por publicar el tercer tomo), otro de los personajes interesantes de la Roma clásica, en este caso del Imperio. Por lo menos sé, más o menos, lo que me voy a encontrar narrativamente hablando, y que en cuestiones históricas se puede confiar.