LA BIBLIA DE LA CIENCIA-FICCIÓN por Hamlet

Portada de DUNE

“En la semana que precedió a la partida hacía Arrakis, cuando el frenesí de los últimos preparativos había alcanzado un nivel casi insoportable, una vieja mujer acudió a visitar a la madre del muchacho, Paul.”

Así arranca DUNE una de las mayores y más ambiciosas novelas que ha dado la ciencia-ficción, generadora de un buen número de secuelas y precuelas, a manos del propio Herbert y su descendencia, y que ha dado lugar a una de las más vastas y complejas sagas del género, objeto de culto por miles de lectores en todo el mundo.
Como asumo ya desde un principio que es dificilísimo hacer un somero repaso de todo lo que es DUNE, y menos aún todo su universo literario, me limitaré, lo cual tampoco es fácil, a apuntar qué se puede encontrar aquel que se adentre por primera vez y con desconocimiento en su fascinante cosmos.

Para empezar, DUNE nos cuenta la historia de un joven, Paul Atreides, heredero de una de las Grandes Casas feudales que rigen el universo conocido, y que se acabará constituyendo en el líder y motor de toda una revolución de consecuencias interplanetarias. Y el epicentro de esa revuelta es Arrakis, más conocido como DUNE, el desértico y arenoso planeta, único productor de la sustancia más preciada del universo, la especia melange, capaz de expandir la conciencia y de doblegar el espacio, permitiendo los viajes interestelares.

Este sería un muy escueto resumen de lo que acontece en DUNE pero, sin duda, hay mucho más en esta laberíntica, polifacética, y compleja novela. Por algo se la ha llegado a considerar uno de los referentes ineludibles de los amantes del género, toda una biblia de la ciencia-ficción, y no solo por su voluminoso tamaño y abundantes referencias religiosas.

Una de las cosas que distingue a DUNE de muchos de los clásicos de la ci-fi es que, lejos de cultivar la distopía, despliega una intensa y enrevesada trama de estratégicos conflictos entre poderes, organizaciones y comunidades, y un variopinto elenco de relaciones humanas, con ecos shakesperianos, que transcienden su deslumbrante contexto siendo extrapolables a cualquier tiempo y lugar.

DUNE aborda una cantidad ingente de temas, tales como la ecología, la religión como instrumento de poder y de conquista, el mesianismo, la lucha por la explotación de los recursos naturales, el papel de la mujer en las tramas político-religiosas, la eugenesia, y tantos otros que sería demasiado extenso tan sólo el nombrarlos. Y no vayáis a pensar que los aborda de manera forzada. En absoluto. Una de sus múltiples grandezas es como, más que “tocar” todos estos temas, logra que todos ellos constituyan la savia que nutre y alumbra el robusto y titánico árbol, rico en ramificaciones y frutos, que es la historia que se nos cuenta.

Otro de sus puntos fuertes, como no podía ser de otra forma en una novela de su calado, son los personajes. Herbert crea para la ocasión una extraordinaria galería de personajes principales y secundarios, perfectamente retratados por sus palabras, pensamientos y acciones, que atrapan, con sus envolventes interacciones, al lector por la pechera para ya no soltarlo.

En DUNE se asiste a la puesta en escena literaria de un colosal carrusel de desbordante imaginación, fuertemente abastecido por inagotables referencias, y que es capaz de seducir hasta al más impávido.

A tener en cuenta también su original modo narrativo y uso del lenguaje, que para algunos constituye uno de sus frenos pero para otros, entre los que me incluyo, un signo inequívoco de su singularidad irrepetible. Sabréis de lo que hablo si lo leéis.

Mucho se ha escrito acerca del carácter profético o de anticipación que parece acompañar a algunas novelas del gran Jules Verne, pero ¿han leído DUNE?

Son muchos los paralelismos que se pueden encontrar entre DUNE y la Guerra de Golfo. En 1990, Irak, liderada por Saddam Husseim, invadió el estado de Kuwait lo que le llevó a guerrear con una fuerza de coalición liberadora, liderada por Estados Unidos, en lo que el líder irakí llamó “la madre de todas las batallas”, una yihad o guerra santa. El nombre que los Estados Unidos dieron a su respuesta militar de liberación fue la conocida Operación Tormenta del Desierto. Se barajó siempre de fondo que el motivo no era tanto la liberación de Kuwait si no la lucha por los recursos petrolíferos de la zona (como en tantas otras guerras de esas latitudes). Pues bien, en 1963 Frank Herbert escribía una novela sobre un planeta desértico que se ve invadido por fuerzas hostiles en pos de una substancia preciada y en la que el planeta es rica, la melange, sin la cual el universo quedaría irremisiblemente paralizado. Uno de los bandos es el encabezado por el despótico emperador Shadam IV (mmm…¿Saddam?) y el otro por los fremen, pueblo nómada autóctono, de profundas convicciones religiosas y con carencias tecnológicas, que requerirán de la ayuda de un líder externo, Paul Atreides, para recuperar el control sobre el planeta y sus recursos. La batalla en la que los fremen (que suena como freeman) conseguirán su ansiada liberación, en lo que ellos consideran una yihad, llega en forma de tormenta del desierto. No obstante, la liberación no es total ya que ahora están guiados y gobernados por ese líder venido de fuera, de una de las flamantes Grandes Casas que se reparten el universo. Esa novela claro está es DUNE.

Hay más paralelismos pero pienso que es innecesario seguir mencionándolos. Saquen sus propias conclusiones sobre si DUNE, al igual que muchas de Verne, está llamada con todos los honores a colocarse entre las novelas de anticipación.

Tan sólo me queda animar a la lectura de una de las más epopéyicas, colosales y fascinantes obras que he tenido la suerte de leer. Sería algo así para la ciencia-ficción como lo es “El Señor de los Anillos” para la fantasía. Y pienso que no exagero.

No quisiera acabar mi reseña sin hacer especial mención a la también, para mi gusto, fascinante adaptación que hizo de DUNE el genio de David Lynch para la gran pantalla. Una película que, pese a las mutilaciones sufridas en su metraje y montaje, y pese a sus licencias respecto a su original literario, dejó una ristra de imágenes y sonidos en la mente de un niño, que han permanecido indelebles hasta hoy, desde que, por el dichoso desconocimiento de sus padres, acudiera a verla por primera vez en una inolvidable tarde de cine de 1985.

Escrita hace 10 años · 4 puntos con 3 votos · @Hamlet le ha puesto un 9 ·

Comentarios

@_567_ hace 10 años

"Era una suave noche en Castel Caladan, y las antiguas piedras que habían sido el hogar de los Atreides durante veintisiete generaciones estaban impregnadas de aquel húmedo frescor que presagiaba un cambio de tiempo". (Añado el siguiente párrafo al inicio que pones porque me apetecía rescatar el libro de la estantería...).

Me parece una novela extraordinaria de ciencia ficción, no le sobra ni una sola línea (apunto que en mi edición, que no es la misma que la de la ficha sino la DEBOLSILLO tiene 700 páginas justas a letra pequeña pero con un contenido completísimo incluyendo un diccionario de personajes y mapa cartográfico del imperio). Ojalá tu estupenda reseña pueda servir para que mucha gente lo disfrute, ni te imaginas la envidia sana que me da todo aquel que se anime a descubirlo...
Sí, se que hay secuelas y precuelas engendradas por el propio Herbert y otros que han intentado aprovecharse del filón, pero yo me quedo con este SOLO, con su principio y su extraordinario final, sinceramente no he leído ninguna ni quiero liarme más con el tema Dune...
Te robo una estrellita para colgársela en el pecho a Paul Atreides, ya que he echado de menos alguna pequeña pincelada en tu comentario a esos inolvidables gusanos que habitan el interior de la gran manzana podrida que es ese/este Mundo, y por supuesto que presentaras en sociedad el lado oscuro de la sociedad representado por los Harkonnen...
La peli de Lynch también me gustó bastante, aunque reconozco que al verla después del libro me dejó cierto regusto amargo, puede que esperara más, y mira que era dificil!!!, pero en todo caso es francamente entretenida.

Muy interesante la reseña, Hamlet. Saludos!

@Hamlet hace 10 años

Y yo que pensaba que de alargarme más me iban a tildar de plasta, jajaja. Con lo que he tenido que esforzarme para controlar mi pasión desbocada por DUNE, que me hubiera llevado a colgar la reseña por entregas je,je Sí, Krust tienes razón y más si la estrellita se la cuelgas a Paul Atreides, ese fascinante e inaprensible personaje por el que Nietzsche hubiera suspirado y cuya vida y obras no tienen nada que envidiar a las del mesías de cualquier corpus religioso existente. Si la Biblia tiene al profeta Jonás y la ballena, DUNE tiene a Paul y los gusanos, esas monumentales criaturas que parangonables a un leviatán surcan los océanos de arena de Arrakis.
Y como no, están también, como tu bien haces en recordar, los perversos Harkonnen, amos y señores del moribundo, por saturación industrial, planeta Giedi Prime, que suponen unos perfectos antagonistas de los nobles Atreides. De hecho el barón Harkonnen me parece uno de los mayores villanos literarios y cinematográficos que he tenido la suerte de conocer. Y digo suerte porque ¿qué sería de las novelas y las películas sin estupendos villanos? Te encantaría saber, aunque hayas decidido no continuar la saga, quién es su hija y porqué pese a que lady Jessica desafía a su hermandad Bene Gesserit, concibiendo un varón para el duque Leto, el Kwisatz Haderach acaba llegando. Aunque sé que no te haré cambiar de parecer no puedo dejar de comentarte que el segundo y tercer libro merecen realmente la pena, habiéndote gustado el primero. Entre otras cosas porque Herbert concibió inicialmente su proyecto como una tetralogía (no sé si porque le entraron arrebatos Wagnerianos, jeje), que quedo finalmente reducida a una trilogía cuando los dos primeros volúmenes se unieron para dar lugar a DUNE. En esta trilogía Herbert elabora un complejo ciclo histórico de los cuales los dos libros siguientes son piezas fundamentales. EL MESIAS DE DUNE, aparte de suponer un agradable reencuentro con los personajes supervivientes es un lúcido retrato de la ascensión de una dictadura mesiánica y una buena novela de intrigas, aunque pierda el fuelle épico de la primera entrega. A mí al menos me interesó mucho ver que iban a hacer Paul y sus fremen una vez con el poder en sus manos, sobretodo por aquella cita de Maquiavelo de “quieres conocer realmente a un hombre, pues invístelo de poder” o algo así. HIJOS DE DUNE, tercera y última entrega, antes de que Herbert se dejara seducir por la llamada de las sirenas del Oro del Rin, que diría un refinado Wagneriano, se erige como un perfecto cierre a la saga. Para muchos llegando incluso a la altura del primer volumen, si no fuera porque claro ya no cuenta con ese factor sorpresa tan deslumbrante del inicio. En ella añade un nuevo tema, que ya subyacía anteriormente, y que es la evolución humana hacia la consecución del superhombre, que acabe personificando la salvación última del planeta y, con él, de todo el universo. Cabe decir que, como firme defensor del medioambiente y consciente de la relevancia de la ecología para nuestro futuro, Herbert no podía otorgar esa salvación sin una necesaria simbiosis entre el hombre y la naturaleza que queda perfectamente representada en el libro en la figura de Leto Atreides, hijo de Paul Atreides.
Sobre lo que comentabas de la edición de Bolsillo, supongo que también incluye los Apéndices y la terminología del Imperio, ya que me parece que al ser todo ello obra de Herbert se incluyó en todas las ediciones. Y si no fue así habrá que darle una colleja al editor responsable. Jeje.
Pues nada Krust que me alegro que te haya gustado la reseña. Yo también envidio profunda y sanamente a los que lo descubran por primera vez. Pero oye, que también se corre el peligro de no descubrirlo nunca y de eso tú y yo ya estamos a salvo. Jeje.
Bueno dejo de enrollarme, que si no me voy a ir a dormir a las tantas. Es que encima acabo de ver por centésima vez DUNE, además en versión extendida, para celebrar que al fin me atreví a reseñarla. Jeje. Mi mujer, que también le encanta, se ha quedado dormida durante el pase la muy sacrílega jaja y yo que venciendo al sopor, acumulado durante toda la semana, la he visto entera va y me encuentro con que me dices que no me extendí lo suficiente. Jaja. No sabes lo que has hecho jaja bueno, corrijo, ahora sí con el rollo que te estoy metiendo.
Un saludo amigo, y gracias por el comentario y el voto. Se agradece mucho que además de prestar atención a lo escrito por uno, encima inviertas tu tiempo en comentarlo. Ya seguimos hablando de DUNE, Mishima y tantos otros obsequios que nos aporta la cultura.

@Tharl hace 10 años

Excelente reseña Hamlet.
Uno mi voz a las vuestras para recomendar esta fantástica novela y saga.

Krust yo me leí la primera trilogía de Herbert (padre) y desde luego -en especial el tercero- merecen la pena. Aun así, yo me las leí con 16 años y creo que le saque mucho menos jugo del que tienen, de ahí que quiera dar una relectura a toda la saga concluyéndola
.
También me leí la precuela de su hijo y otro (Casa Atreides, Casa Harkonen y Casa Corinto), no tienen nada que ver. Son mucho más ligeros y superficiales. Aunque las tengo cierto cariño por ser mi primer encuentro con el amplio universo de Dune y por leerlas con 15 años (en esa época leía poco más que dragonlance). Aun así, me pregunto hasta qué punto habría sido infinitamente mejor leerme el original en mi primer encuentro con la saga, sin saber de antemano muchos de los acontecimientos y personajes y sus motivos. Lástima que no fuera posible.

@Hamlet hace 10 años

Gracias Tharl, me alegro te haya gustado. Y sí, haber si entre los tres conseguimos despertar el ánimo por la lectura de esta monumental obra.

Por cierto, yo he leído la primera trilogía y “Dios emperador de Dune”, teniendo en casa aún por leer “Herejes de Dune” y faltándome por adquirir y leer “Casa capitular de Dune”, todo ellos de Frank Herbert. Te lo comento porque hace ya un tiempo, mas que continuar con “Herejes de Dune” que se prevé bastante denso, me estoy planteando darle una oportunidad a los libros de su hijo. Sobretodo por aquello de degustar más del universo DUNE, aunque evidentemente no sean de la calidad de la primera trilogía. ¿Qué tal están? Por lo que comentas son cuanto menos entretenidos, ¿no? Lo de que sean ligeros en sí tampoco lo encuentro una pega, ya que ya me apetece leer algo vinculado con DUNE pero menos farragoso, menos exigente, con menos contenido intelectual pero que ofrezca buenas dosis de aventura y/o intriga, sobretodo por aquello de disfrutar imaginando más del universo herbertiano (menudo palabro me acabo de sacar de la manga jaja), que tiene lo suyo, y descubrir más cosas de personajes como Leto o el Barón, por ejemplo. Ya me dirás algo.

Sobre “Dios emperador de Dune”, el cuarto de los de Herbert, deciros que está bien, aún no llegando al nivel de la primera trilogía. Su problema, también su hallazgo, es que en él ya poco queda de aventura, épica o intriga. Es un libro tremendamente lento, introspectivo, saturado de reflexiones, hasta el punto que supone un magnífico retrato de un personaje logradamente interesante y complejo, el Emperador/Dios/Monstruo en que se ha convertido Leto II. También es una fascinante reflexión sobre la soledad del poder. Se puede disfrutar de él pero con paciencia y teniendo muy claro que es lo que ofrece y que es lo que no.

@Tharl hace 10 años

Hola Hamlet!
Por lo que me dices los libros de Herbert hijo (al menos la primera trilogía precuela) cumple todas las características que buscas. Si mal no recuerdo “La casa Atreides” comienza con la infancia de Leto y la saga termina con “La casa Corinto” justo antes de dar comienzo “Dune”, cuando los Atreides ganan Arrakis. El estilo es como dije ligero, pero muy simple y superficial, todo lo contrario a su padre, yo diría que demasiado. Pero eso sí, intrigas hay (menos complejas pero sin escasear), y aventuras y acción a raudales. También permite conocer más a los personajes, pero desde mi punto de vista la visión que ofrece de Duncan es muy distinta a la original –en los libros originales hasta llegó a decepcionarme pues no cuadraba demasiado con la imagen que yo tenía de él- y aunque en menor medida lo mismo puede ocurrir con algún otro y/o institución. Aun así, está lleno de guiños (en mi caso spoilers) a los originales y desde luego logra recrear el mundo “hebertiano” :P.
Resumiendo, permiten volver a meterte en el universo Dune, rememorar con cariño algunos personajes, indagar más sobre ellos y entretenerte sin exigirte nada a cambio y de forma simple, vamos por lo que dices completamente opuesto al 4º tomo. Si no fuera por el precio –sácalos de biblioteca- y estando avisado, te animaría a ello. Lo único malo es que son demasiadas páginas para aportar tan poco y me imagino que si se leen después de su padre la continua sensación de: “me están estafando, esto no tiene nada que ver. Si Herbert levantara la cabeza…” es inevitable.
Ten en cuenta también que yo me los leí hace mucho tiempo y no los recuerdo tan bien como me gustaría.
Como anécdota decir que según creo el hijo solo pone su firma y las notas de su padre, para que con su visto bueno y supervisión lo escriba el otro “autor”.

Gracias también por tu aviso sobre el 4º tomo, aun así entre ello, tu reseña y los recuerdos que me han vuelto a la cabeza, cada vez tengo más ganas de volver a meterme en este fantástico universo.

@EKELEDUDU hace 9 años

La verdad, la película de Lynch no me gustó; pero sé que hay otra versión en formato de miniserie. Lamentablemente, cuando la proyectan, lo único que alcanzo a ver es el final, pero PARECE ser muy superior. ¿La viste, Hamlet? ¿Qué te pareció?

@Hamlet hace 9 años

Sí, si la vi. De hecho la tengo. No obstante, prefiero infinitamente más la versión de Lynch. Me parece muchísimo superior en todos los sentidos. Que le voy a hacer es una película que ya desde niño me hechizo con el poder de sus imágenes (independientemente de sus "desaciertos" o "errores") y no alcanzo a imaginar una representación más fascinante del universo de Herbert.
He leído en diferentes sitios que las "obras maestras" y de "culto" contienen imperfecciones que pese a todo las convierten aún en más grandes. Véanse si no claros ejemplos como "Vertigo", "Centauros del Desierto" o "Ciudadano Kane". Lo genial se sale de lo convencional, y la serie de TV pese a su calidad es eso...convencional.

@EKELEDUDU hace 9 años

Sí, puede que tengas razón, sobre todo cuando, como en tu caso, resultan fascinantes desde la niñez. A mí me pasa, también.

@Tharl hace 9 años

Yo la de Lynch no la he visto, no es un director que de momento me apasione demasiado, aunque adoro Twin Peaks, pero sí he visto la miniserie. Es, como decís, convencional. Por lo que he leido, mucho más fiel al libro y completa (por algo dura el triple...) pero desde luego aunque muestre casitodo el argumento no llega a captar el espíritu de la novela... Tal vez lynch aunque sea menos fiel si capte esta atmosfera.

@Hamlet hace 9 años

Pues ya tardes en verla, Tharl!!! Y en hacer un mayor seguimiento de Lynch, considerado por gran parte de la crítica como el director más talentoso de los que siguen en activo. "Terciopelo Azul", "Carretera Perdida", "Straight Story", "Mullholland Drive", "El hombre elefante"...si es que su filmografía está plagada de joyas.

@Nastenka hace 9 años

Me uno a la recomendación... Lynch hipnotiza con sus "rarezas" y lo hace incluso hasta en la película menos "Lynch" de las que he visto "Straight Story" que, como dice uno de los críticos es "un atajo directo al corazón"..

@Kodama hace 9 años

Siempre que escucho el nombre de David Lynch me viene a la cabeza la música de entrada de Twin Peaks, ahora no me acuerdo del nombre del compositor pero además de en esta serie también trabajó con Lynch en algunas de sus películas.

@Nastenka hace 9 años

Angelo Badalamenti, el compositor...

@Hamlet hace 9 años

Es el gran Angelo Badalamenti, Kodama. Uno de mis compositores de B.S.O favoritos, que incluso colaboró con mi admirado Tim Booth, cantante de los "James", formando un dúo llamado "Booth and the Bad Angel".
La banda sonora de Twin Peaks es una auténtica joya, que encima cuenta con la hipnótica voz de Julee Cruise y las letras de Lynch en algunos de sus temas como "Into the night" o "The nightingale". Está claro que Twin Peaks no sería la obra de culto que es sin su banda sonora. Y es que Lynch es una de los directores que más entiende de música en el cine. La fusión de imagen y sonido en sus películas es prodigiosa.
Por cierto, aprovecho para recomendaros el libro de entrevista "David Lynch por David Lynch", una manera fascinante de conocer al genio desde sus propias palabras.
Lynch forever!!!!!!!!!!!

@FAUSTO hace 9 años

Soy otro incondicional de este director, y me uno a la recomendación de Hamlet. Todo un genio innovador, con una visión peculiar y psicológica de la vida y los sentimientos. Su estilo particular hace que sus películas sean enigmáticas, caóticas, sugerentes o “esquizofrénicas” pero, de una forma u otra, te cautivan sus imágenes y la historia nada convencional que transmite.
He visto casi todas sus películas y excepto su opera prima, “Cabeza borradora”, que fue bastante decepcionante y absurda para mi gusto, su filmografía está repleta de “diamantes en bruto”, que cada espectador debe pulir e interpretar para sacar su propia joya.
Y las formidables bandas sonoras son indisolubles con su estética. Aparte del excepcional Badalamenti (memorables recuerdos de su “Twin Peaks”), Lynch ha combinado muy bien con la música de grupos y solistas de diferentes géneros. Un excelente ejemplo es la banda sonora de una de mis pelis favoritas: “Carretera perdida”.

Si se tiene la suerte de que te seduzca la magia de este realizador, será una fuente inagotable de sensaciones. Tiene la virtud que con cada nuevo visionado de sus films, se descubren más detalles y se aprecian más cualidades.

@Faulkneriano hace 9 años

Lo que trabaja con infinita devoción Lynch no es sólo la música sino la banda sonora de cada una de sus películas, que es un concepto mucho más amplio. Esos ruidos "industriales" que están presentes desde Cabeza borradora (¡vaya pedazo de debut!) o la inclusión, como recuerda Fausto, de determinadas canciones atmosféricas (In dreams, de Roy Orbison, en Blue velvet, es un ejemplo de libro) Sin quitarle mérito a Badalamenti, un gran compositor, que tuvo su momento en los años 90. Buen hilo cinéfilo, señores. No sólo de libros vive el hombre.