ALGO FALTA DE SANGRE por Hamlet

Portada de ELIZABETH BATHORY. LA CONDESA SANGRIENTA

La que a priori se me antojaba una novela gráfica atractiva y fascinante, básicamente por el atractivo y fascinación que desprende de por sí su personaje principal, la condesa Elizabeth Bathory, se ha revelado como algo que ni por asomo esperaba. Conociendo a grandes rasgos la figura de la llamada Condesa Sangrienta, probablemente la primera y quizás mayor asesina de la historia, a la que se le atribuye la responsabilidad de centenares de muertes, esperaba una historia conmovedora, visceral y fuerte en emociones. Y no ha sido así. Me he encontrado con una obra de una belleza indudable, aunque desangelada, fría y cristalina como un témpano de hielo; tanto, que me ha resultado imposible, ya no conectar con el personaje, lo que sería incluso peligroso tratándose de quién se trata, si no experimentar algo intensamente, ni que fuera repugnancia, desconcierto o fascinación por lo acontecido. En definitiva, que sus autores ofrecen un preciosista resultado al que le falta sangre, en el sentido de brío, de gracia, y aún con todo no exento de interés, como intentaré aclarar.
“Elizabeth Bathory, la Condesa Sangrienta” es una perfecta representación formal de ese cómic de elevada alcurnia, pese a la pobreza que pueda ocultar en muchas de sus manifestaciones, que es la novela gráfica. Y lo es, porque en ella los textos se desentienden parcialmente de las ilustraciones, a diferencia de la mayoría de cómics donde los unos van ligados indisociablemente con los otras. No hay sometimiento de ninguna de las dos parcelas a la otra. Es decir, que uno podría acercarse a la obra de dos maneras, además de la tercera, habitual y unitaria. Una atendiendo sólo a lo visual y otra atendiendo a lo estrictamente escrito. Y es aquí donde se manifiesta en un sentido fuerte lo que antes decía. Puede ser mejor o peor, pero definitivamente es una novela gráfica con todas sus letras.
El hecho de que los textos mantengan cierta independencia de las imágenes no debe considerarse de per se un inconveniente, aunque sí el hecho de que en ocasiones no esté claro y sea algo confuso saber quién está narrando, ya que hay diversas voces en la historia, unas más logradas e interesantes que las otras. En cuanto al dibujo hará las delicias de los amantes de lo gótico, sobretodo si gustan especialmente de imágenes de mujeres níveas, de estilizada figura y finísimo rostro. Como detalle interesante destaca la versatilidad del dibujante Croci, que varia por motivos narrativos su estilo en dos momentos. En una, que curiosamente se supone un sueño, adopta un estilo si se quiere más realista y que para mí guarda muchas similitudes con el inolvidable y magistral paisajista Caspar David Friedrich (1774-1840). En la otra un estilo, como decía antes, más gótico (en la acepción más actual del término) donde abundan unos sugerentes paisajes agrestes y nevados, en los que la figura humana, normalmente en tránsito ya sea a caballo o en diligencia, queda reducida a su mínima expresión ante la inmensidad que lo envuelve. Tampoco faltan en este segundo estilo, y en sustitución de la paleta de blancos y negros que domina los paisajes, escenas de alto contenido erótico donde se despliega la gama de rojos, y que muestran esa perfecta ambivalencia de la protagonista, por un lado fría y amoral y, por el otro, lasciva y sentida.
En definitiva una obra interesante, valiente y atrevida en sus propuestas, pero a la que le falta algo…¿será sangre?

Escrita hace 10 años · 3.5 puntos con 6 votos · @Hamlet le ha puesto un 6 ·

Comentarios

@_567_ hace 10 años

Quizá resulte difícil condensar una vida tan "ajetreada" como la de la condesa en solo 80 páginas, entiendo que la sangre metafórica a la que aludes te decepcionó más por lo frío del planteamiento que por lo gratuíto del derramamiento, ¿no es así?.
Sea comic o novela gráfica, conste que no acabo de entender la diferencia, esta claro que si no existe una compenetración total entre guionista y dibujante el resultado final se resiente...

@Hamlet hace 10 años

Saludos Krust,
Si yo no digo que sea fácil o difícil condensar la vida de la Condesa Bathory, que tampoco es de lo que se trata. Lo único que digo es que esta novela gráfica, a mí parecer, peca de falta de emoción o mejor dicho de capacidad para emocionar. No en un sentido absoluto , claro, pero si parcial. Yo es el principal inconveniente que le encontré. Está claro que es una opinión personal y que se basa en mi propia experiencia al leerla, pero bueno al fin y al cabo las reseñas no son otra cosa que eso.
Con ella me ha pasado lo que seguro te ha pasado alguna vez con algún cuadro: que lo que contemplas te parece bello, desde un punto de vista meramente contemplativo, desapegado, pero que sin embargo no te transmite, no te llega, resultando por decirlo así una experiencia incompleta, fallida o poco destacada. Como puedes ver le pongo un 6, cosa que demuestra que valoro sus méritos, pero sin llegar a convencerme como otras obras que merecieron mejor calificación por mi parte.
Lo de cómic y novela gráfica es una diferenciación problemática y que no todos los aficionados y/o especialistas reconocen. Pero bueno, ahí está el término y autores como Alan Moore se consideran sus máximos representantes. Por poner un ejemplo muy claro, y retomando a Alan Moore, tendríamos que WATCHMEN, FROM HELL, V DE VENDETTA generalmente se consideran novelas gráficas mientras que las historias que Moore hizo para DC sobre Superman, como “Para el hombre que lo tiene todo…”, no. Autores y editores reivindicaron el término o concepto refiriéndose a historias de cómic no seriales, con formato de libro, realizadas por un autor o dos que participan de principio a fin en su elaboración, que desarrolla una historia auto-conclusivas, no como las series ad eternam tipo Spiderman, etc. Es decir, lo más parecido a una novela dentro de un género que abunda en ediciones periódicas en torno a un mismo personaje. También tiene una connotación (de la cual alerto en mi reseña) que intenta vincularla a lo artístico y autoral, como sinónimos de calidad, lo cual no siempre es cierto ya que hay pretendidas “novelas gráficas” que son un auténtico despropósito de paupérrima calidad, y historietas que abarcan un periodo de una serie que tienen muchísima más calidad, por ejemplo la época de Frank Miller en “Daredevil” o la de Walter Simonson en “Thor”. Es más, incluso esa connotación puede ser engañosa hasta en ese sentido, porque la visión de Simonson de Thor seguro que es más personal, original y artística que las “novelas gráficas” de algunos historietistas que pese a sus aspiraciones autorales no tienen nada de genuino y artístico, básicamente porque ellos mismos son incapaces de rozar el arte, siendo sus obras por su incapacidad una reiteración de lo ya visto una y otra vez en otros.
Todo un lío por lo que ves lo de este concepto, je,je y que ha generado un sinfín de debates. A tí, que te gusta el cine, te recordará seguramente al que “Cahiers du Cinema” despertó con la diferenciación de autor i/o artesano, cuando el cine aún no tenía la consideración de Arte con mayúsculas que tiene ahora. Vamos, que estamos ante conceptos muy difíciles de deslindar y que encuentran inconvenientes, y no sólo teóricos, cuando se aplican a una realidad tan variada y rica como lo son las dos de las que hablamos.
Pues nada, dejo el tema a riesgo de hacerme pesado. Je,je. Pero bueno espero haberme explicado un poco.
Sobre lo de la compenetración total entre dibujante y guionista si que es cierto lo que dices en la mayoría de los casos, aunque se han dado también bastantes casos donde las destacadas diferencias de punto de vista sobre la obra entre dibujante y guionista han dado resultados magistrales. Por eso es interesante conocer el proceso creativo concreto de las obras y ver la cantidad de métodos de relación y trabajo habido entre guionistas y dibujantes. El caso de “Elizabeth Bathory. La condesa sangrienta” es curioso porque la relativa diacronía entre ilustraciones y textos le dan un toque etéreo, novelístico, de irrealidad, bastante interesante. Para empezar no hay bocadillos, los personajes no hablan en directo en la viñeta, si no que todo son textos de apoyo, algunos de ellos eso sí remiten a cosas dichas por personajes que incluso no aparecen. Luego está que la mayoría, a partir del primer fragmento, son macro-viñetas a doble página donde más que una narración continua de una acción vemos una estampa. El efecto sería algo así como aquellas novelas que cada ciertas páginas tienen una ilustración sobre algo de lo narrado, sólo que aquí se dan a la vez, el texto está sobre continuas ilustraciones. Como digo le confiere un ritmo lánguido que permite que tras leer el texto uno se recree y ambiente, paladeando lo leído, mientras contempla arrobado las ilustraciones. Es como si degustáramos a la vez dos interpretaciones artísticas de una misma historia, una literaria y la otra pictórica. Como si mientras uno lee las andanzas de Dante y Virgilio en el Infierno, narradas en la Divina Comedia, contemplará a su vez el cuadro “Dante y Caronte” de Delacroix.
En definitiva, ya te digo que la idea me ha parecido interesante, y creo que puede funcionar, aunque aquí haya quedado algo fría o desangelada.
Un saludo y grácias Krust por prestar atención a mi reseña y al rollo que acabo de soltar. Jeje.

@_567_ hace 10 años

En absoluto pesado, Hamlet, tu exposición me ha parecido sumamente interesante, amena, y sobre todo instructiva para un neófito en el tema del Comic o Novela Gráfica (vamos a dejar al gusto del consumidor la etiqueta de marras) como yo; comentarte, eso sí, que me ha dado mucho que pensar, por lo acertado, la asociación de términos que haces en lo referente al comic en comparación con los autores y artesanos del cine...
Ah! Sobre la pintura, en términos más generales, Dalí por ejemplo (por citar a uno de mis pintores preferidos) consigue transmitirme la belleza más pura del "dibujo" en sí (el contenido del lienzo) sumado al guión de lo que transmite cualquiera de sus cuadros (el continente de emociones que genera sus diferentes "lecturas" en los sentidos del observador...), lo ideal sería conjuntar dibujante+guionista en un solo creador, pero eso, convendrás conmigo, en que ya es más díficil de encontrar.

* Saludos y se agradece el estupendo comentario que sirve de complemente a la reseña.-

@Hamlet hace 10 años

Gracias a ti Krust por la atención. Me alegro que te haya interesado lo expuesto. Completamente de acuerdo con lo que comentas sobre forma y contenido, o dibujo y guión como dices. Sobre la idealidad de dibujante+guión no estoy del todo seguro, ya que he ido encontrando maravillosos cómics nacidos de la unión en una sola persona de las dos facetas tanto como de la reunión o colaboración de dos talentos. No sé, no tengo tan claro que a nivel de resultado sea más ideal una cosa que la otra, aunque si que es cierto que en el primer caso estaríamos ante un artista más completo. En el cine, que es un arte más grupal, de división de trabajos, con el tiempo he visto algo similar. No siempre las mejores películas han sido aquellas donde el director ha monopolizado la creación de manera draconiana si no que, en muchos casos, han sido aquellas donde un buen director ha sabido orquestar a un gran equipo de profesionales y creativos. La verdad es que en una problemática interesante y de difícil respuesta, al menos para mí, esta a la que apuntas.
Por cierto, ¡Dalí también es uno de mis pintores predilectos! De hecho, hace unos meses revisité con mi mujer la casa-museo Dalí en Figueres y como siempre fue una gozada, un deleite inenarrable, para los sentidos y la mente. También hace un par de años estuve en Nueva York y pude observar en vivo su monumental cuadro “Crucifixión” (Corpus Hypercubus, 1954). Si hasta me hice una foto junto a él. Si es que un autor de su talla se merece todo el prestigio y reconocimiento internacional que se le pueda dar. Es más, en una visita a los museos Vaticanos, me llamó la atención que incluso en su pinacoteca tenían un cuadro de Dalí, que por lo que indicaba era regalo de la familia real al Papa.
Veo que además de coincidir en ser de Barcelona hay también gustos comunes. He descubierto tu cita de Hesse, otro de mis escritores predilectos y del que he leído bastante, aunque últimamente lo tenga algo olvidado, quedando pendiente en mi biblioteca la lectura de “Juego de Abalorios” y el estudio de su vida y obra que su amigo, Hugo Ball, le dedica.
Un saludo.

@sedacala hace 10 años

Está muy claro que en el caso del cine la obra en su conjunto aún siendo colectiva, sí aspira a la excelencia debe ser dirigida por un solo agente. Hay muchos otros ejemplos, uno de ellos el de la arquitectura, oficio en el que interviene mucha gente, interdisciplinar se dice ahora, pero en el que tiene que haber una sola voz que lo dirija todo. No digamos en la música, donde el hecho de que haya un director de orquesta y máximo responsable no es óbice para que cada cual tenga su cuota de responsabilidad en obtener un buen trabajo.
Pero lo que me ha movido a escribir aquí y que creo que viene muy al caso, es el ejemplo de cómo, se dio una fusión maravillosa de convivencia estética en la edición del Quijote de Cervantes ilustrado por Gustavo Doré, que además guarda ciertas similitudes con el origen de vuestros comentarios. No sólo, esta obra, El paraíso perdido o La divina comedia, entre otros muchos, pero concretamente la obra de Cervantes resalta especialmente con esas ilustraciones tan personales, que algunos ya casi las hemos identificado como propiamente cervantinas, cuando en realidad, ningún vínculo temporal existe, ya que Doré fue un hombre que vivió en pleno siglo XIX.
Saludos a los dos.

@Hamlet hace 10 años

Precisamente, Sedacala, en el museo Dalí, pude ver las excelentes ilustraciones que el genio de Figueres dedicó a tan insigne personaje de nuestras letras, además de muchas otras sobre la Divina Comedia o Macbeth, por poner otros motivos literarios que inspiraron al artista. Especialmente me fascinó una a color, donde un Don Quijote en primer plano a la izquierda se encuentra sentado y con un brazo extendido, con un prodigioso paisaje castellano al fondo pasado por el irrepetible prisma de Salvador Dalí. Y sí, tienes razón. La figura de Gustavo Doré parece ya indisociable de la del Quijote. No es poco habitual que ante la sola mención del célebre hidalgo cervantino uno invoque, mentalmente y de forma espontanea, algún grabado de los que Doré le dedicó.
Un saludo.