COMO HEROES HOMÉRICOS por sedacala

Portada de A TRAVES DE AFRICA

La verdad es, que los libros de viajes del siglo XIX, especialmente los situados en África, están cortados todos con el mismo patrón y se parecen todos entre sí. Cuentan historias similares, con protagonistas de mentalidad parecida y sucesos que tienen mucho en común. Y sin embargo, todos ellos resultan fascinantes. ¿Por qué ese contrasentido, cuando está claro que la repetición sistemática, lleva al tedio y al desinterés? Evidentemente, no fascinan a todo el mundo; pero tienen una clientela fiel y entregada, movida por múltiples razones, algunas de las cuales me atrevo a suponer a continuación:

1.-Tienen las características estructurales del ROAD MOVIE es decir, de aquel tipo de películas en que los episodios sucedidos en plena marcha, se alternan con otros situados en las paradas más o menos largas que se van haciendo a diario. Esta fórmula es eficaz para enganchar al lector, tanto en la pantalla, como en las páginas de un libro, al introducir una idea de movimiento, que dinamiza la trama y crea sensación de que pasan cosas continúa e inexorablemente.

2.-Refuerzan la idea del ESPIRITU de SUPERACION del ser humano, que es capaz de enfrentarse, con ánimo y sobre todo con éxito, a los tremendos obstáculos, que uno tras otro, van apareciendo en el camino. Como el lector también es humano, de alguna manera comparte el orgullo que produce la satisfacción del objetivo cumplido.

3.-Son relativamente RECIENTES, no hablamos de la época de Cristóbal Colón, o del capitán Cook, solo han transcurrido 140 años, desde la publicación de este libro, que en términos de historia, no es mucho. Esta cercanía en años, hace que también haya cercanía en costumbres, medios de comunicación, avances científicos, etc. que nos colocan emocionalmente más próximos de Cámeron, de lo que estaríamos de Cook o de Colón. Si viéramos en un museo objetos de esa época, nos parecerían propios de nuestros bisabuelos y no de lejanísimos antepasados.

4.-Permiten al lector COMPARTIR las SENSACIONES del descubridor, la magia de ser el primero en acceder a lo desconocido, la curiosidad satisfecha, el temor de encontrar hallazgos terribles, que, entre otras cosas pongan en peligro la propia vida, sin saber bien que mecanismos de defensa existen.

5.-El siglo XIX está coronado en nuestras mentes, con un halo de ROMANTICISMO, entendido, no como movimiento artístico, sino como esa sensación impregnada de nostalgia por el tiempo pasado, que todo lo mitifica y que convierte a los personajes tenaces y luchadores que realmente fueron, en auténticos héroes dignos de ser ensalzados y recordados como personajes homéricos. Nombres como Burton, Speke, Livingstone, Stanley o Mungo Park adquieren esa categoría y resuenan con fuerza en nuestro subconsciente.

Así que, como lectura de largo recorrido a razón de diez o quince páginas diarias, resulta muy entretenida y el lector tiene la sensación de que en un par de meses, realiza el viaje que a Cámeron le llevó tres años, pasando las vicisitudes de rigor y conociendo paisajes insólitos y gentes variopintas hasta que un día por fin, se alcanza el doble objetivo; Cámeron llega a la costa de Angola y el lector termina el libro, sintiéndose ambos plenamente satisfechos.

Escrita hace 10 años · 0 votos · @sedacala le ha puesto un 6 ·

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