DULCES ESCALOFRÍOS por sedacala

Portada de LA NAVE ABANDONADA Y OTROS RELATOS DE HORROR EN EL MAR

La nave abandonada es un libro que he terminado con un sabor de boca agradable. Claro, que como todo libro de historias cortas, unas me gustaron más que otras e incluso alguna quizá no me gustó. Pero en líneas generales, la lectura es grata.

De todas formas, para enjuiciar correctamente la obra de este autor, hay que conocer su posición cronológica entre Poe y Lovecraft, con influencias sobre este último. También hay que mencionar la corriente generalizada en el siglo XIX, sobre los viajes y los descubrimientos. Ya en el XVIII empezó todo con la proliferación de viajeros ingleses y franceses, dando lugar a novelas como Robinsón Crusoe, Los viajes de Gulliver , Los robinsones suizos, y muchas otras historias similares.

Pero el XIX, trajo consigo el perfeccionamiento último de la navegación a vela y una reducción de los espacios geográficos ignotos, cada vez mas confinados a áreas concretas (los polos, el interior de África y un poco de Asia y América del Sur) de tal manera que los viajes, aún arriesgados, ya no lo eran tanto como en siglos anteriores, dando lugar a todo un género literario que contaba las andanzas de generaciones de intrépidos navegantes o exploradores. Algo de esto, salpicó a Poe (Las aventuras de Arthur Gordon Pym) y dio lugar al género específico de viajes y aventuras, con Julio Verne (La esfinge de los hielos, Aventuras de tres rusos y tres ingleses), Emilio Salgari (El buque fantasma) o Karl May.

En ese contexto, era atrayente describir paisajes desconocidos, enfrentarse a tribus sin civilizar, presentir situaciones misteriosas ¿Qué sorpresas terroríficas puede contener lo nunca visto? ¿Monstruos? ¿Peligros? ¿Se podrá regresar de allá? Alguien tenía que explotar esa vena. Y Hodgson lo hizo con solvencia, inscribiendo su quehacer en pleno género de terror y utilizando como formato idóneo el cuento.

¿El resultado? Vuelvo al principio, es grato, hay que decir que su lectura te produce, por momentos, esos angustiosos escalofríos, a los que no es fácil sustraerse. Para aquellos lectores que padeciendo dichos espasmos hayan satisfecho los deseos que habían puesto en su lectura, ésta es muy recomendable. Para los que busquen algo más, no creo que vayan a encontrarlo. Los argumentos se pueden encuadrar en un esquema repetitivo, que no cambia de un cuento a otro. Es la búsqueda en los espacios marinos, de elementos misteriosos o desconocidos, con aportaciones de materias de características sensoriales más bien escatológicas (texturas babosas, hedor, ruidos extraños, etc.) que acaban fastidiando al sufrido navegante de turno, haciéndole, en el mejor de los casos, pasar un mal rato.

Lo cierto es, que a pesar de esta simplificación distendida que estoy enunciando aquí, cuando lees el siguiente cuento, el escalofrío se repite (pese a estar avisado) lo que quiere decir que la eficacia del esquema y del texto, es indudable. Así pues, objetivo cumplido, no está mal.

Escrita hace 10 años · 4.2 puntos con 5 votos · @sedacala le ha puesto un 7 ·

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