VIENTO EN POPA A TODA VELA por Hamlet

Portada de EL LABERINTO DE ESMERALDA

Así es como sigue, tras su tercera entrega, esta maravillosa historia de piratas, heredera del mejor Stevenson, y protagonizada por su inolvidable John Long Silver. La saga como si de una nave se tratara continua bien gobernada, con firme timón, por sus artífices los franceses Dorison y Lauffray, rumbo hacia Guyanacapac, álbum con el que concluirá tan excelente saga.
En este tercer album, la aventura ya está enormemente avanzada, con las velas completamente desplegadas y henchidas de un torrente de sucesos aventureros. Atrás han quedado esos formidables inicios donde se nos presentaba a los magníficos personajes de la saga y donde se recuperaba a ese tan controvertido pero fascinante Silver stevensoniano. No obstante, los derroteros actuales son fantásticos en otros sentidos. Por ejemplo, Mathieu Lauffray encuentra en las selvas amazónicas un maravilloso macro-escenario donde ambientar sus excelentes ilustraciones. Su labor gráfica resulta aún más admirable, si cabe, que en los números anteriores; regalando a la vista del lector unos escenarios exóticos, exuberantes, amenazantes, y ricos en peligros, o lo que es lo mismo, pródigos en aventura. Tan sólo hace falta echar un vistazo a la portada del volumen para ver a que me refiero.
Por otro lado, el guión de Dorison mantiene su pulso intacto, conduciendo absorto al lector hacia un desenlace seguramente inesperado, donde no tan sólo importa ver como concluye la historia, si no también ver como se completa el retrato de los personajes. Personajes, que visto lo visto, aún tienen muchísimo que ofrecer todos ellos. Incluso algunos que habían quedado casi relegados a un segundo plano, como el caso del indígena Moc, aún prometen sorpresas. Porque en LONG JOHN SILVER nada, o mejor dicho nadie, es simplemente lo que parece, como no podía ser de otra forma en una historia que tiene como brújula referencial a uno de los personajes más esquivos, enigmáticos y moralmente reprobables, al tiempo que admirables, que ha dado la literatura. De nuevo, Silver, se erige como paradigma de que incluso el más abyecto de los hombres, es capaz también de albergar en su seno los sentimientos más elevados.

Escrita hace 10 años · 5 puntos con 1 voto · @Hamlet le ha puesto un 8 ·

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