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BAJO EL VOLCÁN

Autor: MALCOLM LOWRY
ISBN: 9788483100318
Género: Literatura contemporánea
Editorial:TUSQUETS
Edición: 1997
Número de páginas: 424

ABSTENERSE ABSTEMIOS
5 con 8 votos

Hasta cinco veces necesitó Lowry reescribir esta ambiciosa novela, hasta nueve años (1935-1944) le llevó sentirse satisfecho con el resultado, hasta dos años más (1944-1946) estuvo discutiendo con su editor inglés la posible cirugía estética de su criatura, a la que siempre se negó en rotundo: se le aconsejaba sacrificar a tres de los seis personajes finales y reducir de doce a seis los capítulos de la novela antes de ser publicada finalmente en 1947. Afortunadamente, todo quedó en un vano intento de mutilar la creatividad de quien así, sólo así, quiso presentar su obra en sociedad. Toda esta información se incluye en un memorable prólogo firmado por el propio autor, que recomiendo sea leído como epílogo, a la edición francesa de 1948, que también tenemos la suerte de disfrutar aquí, al menos en la edición de Tusquets –Colección Fábula- que es la que yo he leído. Venga, tío, corta el rollo y habla un poco de la famosa densidad narrativa de la obra: ¿Estamos ante una novela de difícil digestión?, sin ninguna duda, al menos en lo que se refiere a los dos capítulo iniciales: en el primero, el más denso y farragoso de la obra o el que tumbará a la lona del abandono a todo aquel que no sepa leer… o beber, la acción arranca en el Día de Muertos de 1939, mientras que en el segundo volvemos a situarnos en el mismo día funesto pero retrocediendo un año, hasta 1938; para ya desde entonces continuar en doce frenéticas horas de tiempo real narrativo hasta el imprevisible final de ese viaje existencial a través del México profundo, lindo… e infeliz, que tiene como última parada la cantina de ‘El Farolito’ situada en la población de Parian. Considero que esta pequeña erupción de lava explicativa puede ayudar a todo aquel lector que se adentre virgen en esta pesada y peligrosa selva de ebrias y sobrias palabras.

Geoffrey Firmin es un cónsul inglés, romántico y borrachuzo, residente en Quauhnahuac (Cuernavaca para los amigos), paradisiaco lugar que cuenta con la friolera de 18 iglesias y 57 cantinas para expurgar los pecados del alma, este enclave se asienta en las faldas del Pococatépetl, el volcán que da título a la novela, y es desde donde dos de sus protagonistas secundarios, un productor de cine francés llamado Laruelle y el doctor Vigil (incompresiblemente desaparecen de escena, en el único fallo apreciable que yo le veo a la obra, tras ese necesario y delirante primer capítulo) inician la narración. El cónsul, ex honorario y sumamente culto, es nuestro protagonista principal, compartiendo lazos, triangulares y sentimentales, con Yvonne, heroína de la función y luz crepuscular de la narración, y Hugh Firmin, su hermano, un aventurero que abraza ese exilio mexicano destinado a muchos de los ingleses contendientes en la guerra civil española. Las circunstancias personales de cada uno de ellos y su manera de relacionarse con quienes le rodean quedará manifiesta en el transcurso de la acción y hará las delicias de quienes asisten, observando atentamente desde el fondo de la barra –nosotros como lectores-, a los escasos diálogos (breves pero esclarecedores en su causa) que se desarrollan entre ellos.

Con un estilo narrativo seco y contundente, exquisitamente auto destilado y sin adulterar en su propia experiencia personal, Lowry recrea la tormentosa existencia de Geoff, así lo llamaremos en confianza una vez desinhibidos tras el primer trago de mezcal compartido, con una cadencia narrativa –cítrica y salada- de alta graduación, utilizando una prosa tan dolorosa como delirante en su poética oscuridad –algo así como leer a Baudelaire, al que el propio Geoff menciona en un par de ocasiones a mitad de narración, en prosa sostenida y sin rima posible-, hasta ese memorable memorándum, capítulo capitular, con que se cierra esta novela, difícil de transitar en ocasiones, no lo vamos a negar, pero que rezuma un irresistible aroma a clásico inmortal.-

Escrito por Krust hace mas de un año, Su votacion: 9

Poverello hace mas de un año

Soy abstemio, pero no me abstengo, lo tengo en pendientes desde tiempos inmemoriales, como los años que tardó el prenda en ver publicada la novela.

Krust hace mas de un año

Y haces bien, Poverello, esta novela es un voto que vale la pena echar a la urna de leídas. Tras la ‘penitencia resacosa’ del Capítulo 1 todo avanza más fluido, eso sí, insisto en el tema del prólogo que hay que leer como epílogo (yo siempre lo hago así, manías…) y es que aquí al bueno de Lowry se le escapa un spoiler fundamental, concerniente a Yvonne, que me parece una putada que sea revelado antes de tiempo.-

Faulkneriano hace mas de un año

Cuánto me gustó esta novela... No me meto en harina porque tengo su lectura bastante lejana; de hecho, fue de las primeras novelas "mayores" del siglo XX que leí. Y hay pocas, menos de las que se cree, las que verdaderamente hacen avanzar el mundo. Aunque sea la simple historia de un borrachin, como el propio Lowry. Buena reseña, Krust.

Por cierto: esas presencias de lo mexicano que oscilan entre lo tierno y lo salvaje, esas criaturas que en una página se revelan muy humanas y en la siguiente terriblemente peligrosas, tan típicas en cierta narrativa anglosajona, se inician aquí en buena parte (aunque la complejidad de Lowry trasciende todo intento de simplificación y, desde luego, de maniqueísmo) y se prolongan, sin demasiado esfuerzo, hasta los mexicanos de las novelas de Cormac McCarthy. No todo va a ser ándale y Lupita y mero mero...

Krust hace mas de un año

Conforme avanzaba entre sus páginas tuve presente en todo momento dos ‘novelas mexicanas’ de temática diferente pero de prosa igual de sugerente (“presencias mexicanas que oscilan entre lo tierno y lo salvaje”, como muy bien apuntas tú…); son “2666” de Bolaño y “Meridiano de sangre” de McCarthy, digamos que esas son más fronterizas pero igual de profundas en su esencia. Vaya, que descendería por un volcán que vomitara arcadas de lava afirmando que ambos leyeron este clásico en su momento… y no me quemaría ni una pestaña.-

Faulkneriano hace mas de un año

Puedes darlo por seguro, sobre todo en el caso de McCarthy. Lowry es un escritor de escritores, sobre todo por su deslumbrante técnica: repárese en su uso del monólogo interior.

Tharl hace mas de un año

No conocía la obra ni el autor. Apuntados quedan. Por tu reseña, Krust, y vuestros comentarios, creo que caerá pronto.

Bronson hace mas de un año

En el caso de Bolaño también aciertas. El epígrafe de "Los detectives salvajes" es un fragmento de "Bajo el volcán":

-¿Quiere usted la salvación de México?
¿Quiere que Cristo sea nuestro rey?
-No

Krust hace mas de un año

Seguro que si influyó en muchos escritores de los que vinieron después, Faulk, pero también tuvo sus propias referencias: la de Baudelaire es la que yo veo más clara (algo así como esos monólogos interiores que tú dices, las peroratas etílicas de Geoff, pero sustituyendo la poesía por la prosa densa, muy oscuras ambas); también menciona a Conrad hacia la mitad de la novela cuando narra las aventuras marinas de Hugh e incluso, si no recuerdo mal, cita a Nabokov en el prólogo. Es una putada no tener el libro presente, lo devolví ayer a la biblio, para poder consultar estos detallitos…
Duro con él, Tharl. Paciencia con el primer capítulo e intenta recordar leer el prólogo al final, ya entenderás el motivo una vez leído, además a mí me aclaró alguna pequeña duda que tenía post-lectura…
Buenísimo ese apunte del epígrafe, Bronson, ya ves que uno tiene retentiva pero igual debí citar “Los detectives salvajes” (mea culpa) en lugar de “2666”, en todo caso ambas son ‘novelas mexicanas’ como se comenta por ahí arriba. Lo he flipado porque ese diálogo que pones, además en el contexto de su fragmento correspondiente, está en el Capítulo 12 y si puedes recordar (o comprobar) se repite dos veces, mediante dos voces distintas, en la cantina de El Farolito, vaya que es un momento clave para Geoff… y para la resolución de la novela.

* Bueno, como siempre, se os agradece a todos la charla volcánica. Todo un placer, compañeros.-

Faulkneriano hace mas de un año

Mira lo que dice Miguel Mota, experto en Lowry, en una entrevista de 2009 sobre el asunto:

"Me parece que el México de Lowry es un México muy interno, muy idiosincrático (...) México es al mismo tiempo un espacio imaginario y factual, uno literal (...) que yo llamaría psicogeográfico. Yo creo que Lowry vio en el paisaje y en la cultura mexicana un espacio en el que él podía proyectar sus propias ansiedades, deseos y miedos. Además, Lowry vio a México como un lugar en donde la vida podía ser vivida y sentida intensamente, un lugar en donde él podía explorar algunos de sus estados de ánimo más extremos. En todo caso, al final, lo que vemos en su escritura no es realmente a México en sí, sino más bien al propio Lowry, escribiendo su cuerpo y su imaginación en el paisaje y en la gente".

Hablando de influencias, Firmin es el Leopold Bloom del Día de los Muertos. El extraño via crucis alcohólico que compone la mayor parte de la novela dura menos de un día y su intensidad (yla densidad de la prosa con la que se adereza) bien puede compararse a Joyce.

FAUSTO hace mas de un año

Esta novela también la tengo en el punto de mira desde hace bastante tiempo, aunque no creo que llegue al número de años que alude Poverello. Pero el suficiente tiempo y ganas de leerlo que hará un par de años me decidí por comprar el libro. Una edición que recoge la traducción de Tusquets con el prólogo a la edición francesa (se agradece el aviso) y una introducción adicional. Siempre resulta interesante la intrahistoria del proceso de creación y publicación de una obra, que, por cierto, la reescritura me recuerda las dudas de Tolstoi con “Guerra y paz”.
Esta obra de difícil comprensión (o digestión, como calificas) y al igual que un puñado de narraciones con similares características que tengo en la recámara, siempre debo buscar un momento adecuado (apetencia, predisposición, “lucidez”) para “encarar” la lectura, ya que sólo hay dos posibles resultados: un empacho indigesto o un exquisito manjar acompañado, como viene al caso, con bebida espirituosa.

Otro aliciente para mí es ver la versión que hizo Houston, más que por la película en sí, por la adaptación con ese texto tan especial que explicas. John Houston es de los directores ( y guionista) que han sacado más y mejor provecho de la literatura: logró con “El hombre que pudo reinar” una versión mucho mejor que el mismo relato; un buen film con la complicada “Moby Dick”; o sendas obras maestras de excelentes novelas como son “El halcón maltés” y la excepcional “Dublineses” sobre el cuento “Los muertos” de Joyce.

Espero tener sensaciones parecidas a las tuyas o las de Faulkneriano cuando afronte ese viaje existencial. Anoto la comparación/relación que haces con Baudelaire y, como no podía ser de otra forma, ya me esperaba que iba surgir alguna alusión a la prosa de Joyce.

Krust hace mas de un año

Faulk: Supongo que no se debe cuestionar la opinión de un experto que ha estudiado a Lowry en profundidad, muy al contrario, se agradece que la saques a colación ya que al menos a mí me ayuda a conocer a fondo al autor. Desde luego no se me ocurre un lugar mejor para que una persona de carácter extremo de rienda suelta a sus inquietudes personales que México en toda su vasta extensión, es muy posible que, como dice Mota, se lo tomara con cierto ‘distanciamiento’, está claro que a Bolaño le marcó más (aquí ya nos iríamos a la lengua vernácula de comunicación con el entorno que habitamos, un punto a favor del chileno…). Efectivamente, Lowry no se recrea tanto en describir el paisaje que le rodea como, por ejemplo, McCarthy (aunque atención a como nos narra esas salvajes tormentas, siempre presentes en esta novela, tras la estela de cada paso que dan los personajes en esas, también tienes razón ahí en la similitud con Bloom, doce horas de tiempo real en que transcurre la novela, dato importante este para futuros lectores…); pero puede que en el fondo sean todos esos lugares explorados y esas gentes mexicanas que le rodearon los que fueron moldeando su estilo o, al menos, el carácter de sus personajes…


Juegas con esa apreciable ventaja, Fausto, que es la de tener la novela a disposición para cuando a ti te plazca descorcharla. Me alegro que además tengas esa edición en concreto con el famoso prólogo-epílogo- a la edición francesa. En cuanto a las dudas, yo admiro sobremanera la decisión de Lowry o de Tolstoi a la hora de enfrentarse al proceso de creación o reescritura y posterior publicación de la que ellos consideran pueda ser la obra maestra de sus vidas, que tantos años les ha costado pulir, están en su perfecto derecho, no olvidemos que ellos son los creadores…
No he visto la película de Houston pero he investigado al respecto (me descoloca un poco Albert Finney dando vida a Geoff, Anthony Andrews –Hugh- por más que lo miro no lo conozco de nada, sí que me parece muy acertada la elección de Jacqueline Bisset para dar vida a Ivonne…); claro que me gustaría verla teniendo la lectura tan reciente!!! Por cierto, veo unos cuantos fotogramas en Google y me sorprenden esas gafas negras con calaveras plateadas que luce Geoff: juraría que eso no sale en la novela, recuerdo, eso sí, como detallito curioso a mencionar que por lo visto en algunas cantinas mexicanas se sirven calaveras y féretros de chocolate… como tapa, ¡qué cosas se llegan a aprender de los libros!
Yo también me esperaba la aparición de Joyce por aquí: conociéndolos muy poco a los dos en mi opinión Lowry es más comprensible, más accesible, ahí lo dejo.

Un abrazo, amigo, que hacía tiempo que no coincidíamos en un trago literario ;-)

Faulkneriano hace mas de un año

Fausto: Huston es un gran director, al que admiro mucho y estoy de acuerdo contigo en que "El hombre que pudo reinar" y "Dublineses" son mejores, incluso mucho mejores, que sus originales literarios (y mira que estamos hablando de la primera división: Kipling y Joyce, nada menos; no conozco caso igual) Pero... Huston no estuvo a la altura de Lowry, y la adaptación deja mucho que desear, como ya dije a Krust. Para ser Huston, es demasiado "turística".

Y enlazo ahora con lo que dice Krust: si hay una novela nada "turística" que escape a los tópicos más evidentes de México (ojo: situar la acción el Día de los Muertos no es una concesión al tipismo, como cualquiera que lea la novela comprobará, sino una decisiva elección atmosférica) esa es Bajo el volcán. Lowry, como bien dice Krust, no se fija tanto en el paisaje como en esos extraños personajes, tan sombríos como amenazadores, que asedian al protagonista, tan filosos como las facas de un relato de malevos. Ya puestos, y dadas las imágenes y asociaciones a las que llega la mente del protagonista (quien no es sólo un borracho, sino un hombre tremendamente lúcido y de una impresionante cultura) tampoco el surrealismo bien entendu está demasiado lejos, mezclado curiosamente con esa insobornable verosimilitud (no realismo) que desprende el relato de Lowry, impenitente y triste viajero, quien, a diferencia de otros novelistas-turistas, sí sabe de lo que está hablando cuando sitúa la acción en el México de los años 30, aunque trascienda la realidad para construir un alucinado discurso que no sólo refleja la mente del cónsul sino, sobre todo, su complicada visión del mundo, como es bien notorio.

No es extraño que reescribiera una y otra vez la novela: sabía que tenía entre manos su obra maestra y él, escritor tan poco productivo, se resistía a abandonarla.

FAUSTO hace mas de un año

Vaya, una lástima que la película sea, en conceptos de adaptación, tan floja, Faulkneriano. Aunque siempre resultará curioso (indistintamente, a priori, de cómo sea el resultado, ya que hay bodrios infumables hasta obras maestras basadas en textos mediocres) como se ha llevado el paso de la escritura a la gran pantalla. De todas formas lo importante aquí es la novela y su calado literario que espero (y deseo) comprobar.

Pues sí Krust, hacía tiempo, quizá demasiado, que no coincidíamos en ningún intercambio de opiniones. Otro abrazo para ti.

Krust hace mas de un año

Faulk: Al hilo de la complicada visión del mundo de Geoff, otro breve detallito (llevo unos cuantos pero que nadie se preocupe, ya que no tienen demasiada relevancia, si no los pongo in live se me pueden olvidar…) y es que Lowry, a través de su personaje principal, se moja al respecto de la guerra civil española que, aunque desarrollándose en tiempo-espacio al otro lado del charco, está bastante presente en la narración. Ah! esa remembranza de un primer encuentro en la Alhambra de Granada... y es que, quizá no se ha dicho todavía pero esta novela, entre otras cosas, es una desgarradora historia de amor.

Fausto: En cuanto a lo de Baudelaire, el mismo Geoff lo saca a colación en sus delirios si no recuerdo mal, aun así investigué en la red sobre la poesía de Lowry y encontré algo que aquí creo que publicó Visor (tremendo el trabajo que hace esta editorial rescatando poesía), ahí dejo el enlace con una pequeña selección de poemas para los amantes del género. La traducción corre a cargo de Mariano Antolín Rato, que de eso sabe un ídem.-

www.enfocarte.com/5.25/poesia_lowry.html

arspr hace mas de un año

Pues conmigo ha podido...

Novela abandonada en el capítulo 6, porque la guitarra y el barco de Hugh (que alguien me explique en particular este capítulo), han sido la gota que ha colmado el vaso y ya he decidido que, o bien porque soy un bruto y no me entero de nada, o bien porque no me gustan las novelas tan crípticas y "literarias", mejor cambio de tercio...

Desgraciadamente para narrar el descenso a los infiernos de un borracho y sus allegados (si es que de eso trata el libro, que tampoco me atrevería a aseverarlo), opino que no son necesarios, ni obviamente recomendables, tantos vericuetos...

Faulkneriano hace 2 meses

Voy a volver a leerla, y luego me embarco en el resto de la obra de Lowry, que no conozco. Hacia el mar blanco, Oscuro como la tumba donde yace mi amigo... Algunas novelas deben leerse más de una vez.

Poverello hace 2 meses

A mí es que no me da la vida pa' leer al menos una vez las que quiero leer. Esta, mismamente.

Faulkneriano hace 2 meses

Releída. Es curioso: me gustó más cuando tenía 20 años, quizá porque me la bebí a grandes tragos.

Sigue pareciéndome espléndida. El que ha cambiado soy yo.

Faulkneriano hace un mes

Y, por cierto, es lo mejor de Lowry, después de leer algunas otras cosas suyas.

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