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AGRIDULCE DESPEDIDA en LA CORONA DEL PASTOR (MUNDODISCO #41)
Bien, desgraciadamente el último libro de sir Terry Pratchett. Y no puedo evitar sentir cierta decepción. Y más revisando mis inmediatas anteriores reseñas sobre Snuff y A todo vapor. Porque, la verdad es que no vale demasiado la pena. Sí, "localmente", es decir, párrafo a párrafo todo sigue en su sitio. Los acostumbrados e ingeniosos juegos de palabras siguen ahí. Pero "globalmente", analizando la historia, la verdad es que es una castaña pilonga. Y es una castaña pilonga porque todo es demasiado plano y sencillo. Porque solo hay buenos muy buenos que van a ganar y malos muy malos que van a perder. Y todos lo sabemos. Y ni siquiera la forma de ganar o perder es especialmente interesante. En fin, D.E.P. sir Terry. Lo mejor del libro: no sé si soñado, (o querido soñar que viene a ser lo mismo), su autodespedida encarnada en cierto gran personaje de la serie. De todo corazón, espero y deseo que efectivamente todo lo que sobre dicha despedida se narra haya sido casi, casi autobiográfico en espíritu.

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Escrita 1 de Febrero de 2017
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OTRO CASI en LA CAVERNA DE LAS IDEAS
Bueno esta es mi vuelta a Jose Carlos Somoza tras el descalabro, (y no exactamente por su culpa), de Silencio de Blanca. Y, sí, he de decir que este es un "Somoza" 100%. Sobre todo para lo bueno, pero también para lo menos bueno. Escribir una reseña de este libro es tarea peliaguda porque la verdad es que cualquier palabra de más puede reventar un argumento, o más bien una forma de contar el argumento, tremendamente original. Así que intentaré ir con sumo cuidado. Sin destripar nada porque lo que cuento está claro en el capítulo uno, pero para apoyarme en algo, digamos que la Caverna de las Ideas narra dos historias en paralelo. Por un lado la policiaca de Heracles y Diágoras en su Grecia Clásica y por otro las averiguaciones lingüísticas que un anónimo traductor hace en referencia a dicho texto clásico. Y una de las primeras cosas que nota es que el texto es "eidético". Esta "eidesis" me va a servir de ejemplo para indicar, (sin entrar en mucho más), tanto lo bueno como lo menos bueno del texto. Y lo bueno es, como en todos los "Somoza" (o al menos en los cuatro que he leído hasta ahora, incluso con Silencio de Blanca), una tremenda originalidad. Los "Somoza" son libros tipo best-seller, no aspiran a ganar el premio Nobel de literatura. Pero no menciono "tipo best-seller" peyorativamante, ni mucho menos. Simplemente que está claro que "Somoza" escribe para "todo el mundo", sin pretender que su lector tenga que tener enormes o refinadísimos conocimientos literarios para apreciarlas. Y dentro de este tipo de lecturas pues las hay malas, peores, buenas y mejores como en toda la viña del Señor. Bien pues, los "Somoza", (o por ser exacto digamos "mis 4 Somoza"), tienen ganada la partida de que son siempre sorprendentes. Nada de discurrir por cauces trillados. Siempre tienen un argumento, estructura, sorpresa final (o intermedia) que los hace claramente sobresalir sobre la mundanal media. Pero al igual que siempre son muy originales, siempre me han dejado un punto frío. Mi razón dice "mira qué fantástico libro te has leído, qué bien hilado todo, qué diferente, qué... Te tiene que gustar" y mi corazón me dice "sí está bien, pero...". Quiero quererlo, pero no puedo quererlo. Hay algo que no acaba de rebasar la difícil línea que separa lo verdaderamente extraordinario. En este caso me voy a centrar en la "eidesis" como mero ejemplo (por no meterme en mayores berenjenales). Pero la idea o mejor dicho sensación que voy a desarrollar, se podría aplicar a otros aspectos del libro. La "eidesis" es una figura literaria inventada por José Carlos Somoza que básicamente viene a ser ocultar un mensaje adicional en el texto, absolutamente independiente de él. Pero claro esto no es novedad, se ha hecho mil veces. Sí, pero la diferencia radica en que el mensaje no se basa en un código "secreto" que el lector ha de conocer de antemano (o descubrir por sesuda investigación sobre él). Inventando: no se basa en que, claro, como yo soy muy erudito sobre xxxxx, sé que cuando se menciona al "laurel" (por decir algo), realmente se está hablando de "la muerte". O que si cojo la primera letra de cada siete palabras me sale la declaración de independencia de yyyyy. No, la eidesis es una figura literaria que, como la metáfora o cualquier otro recurso artístico, ha de ser evidente, (al menos para el que la quiera ver). Se trata de que mediante repetición de conceptos, de frases, de vocablos relacionados, el lector inmediatamente detecte que se está hablando de lo que se cuenta en el libro, sí, pero además de otra cosa. Por ejemplo, medio exponiendo una de las del libro: si tengo repetidas veces "sinuoso", "reptante", "escamas", "venenoso", pues es fácil llegar a que me tengo que formar una imagen de "serpiente", aunque el texto donde aparecen esos vocablos nada tenga que ver con ello. Y esta eidesis es precisamente un casi imposible. Francamente, la idea es muy buena, pero no me imagino cómo demonios se puede llevar a buen puerto de manera redonda. Porque es muy fácil caer en el "defecto" que he sentido en el libro: que parece que está mal escrito, que es un escritor mediocre el que está detrás debido al número de las redundancias. Porque esto es lo que ocurre a la postre, como el libro es un "best-seller", dirigido a todo el público en general, José Carlos se asegura que no te pierdas, incluso con redundantes notas del traductor que en muchos casos no habrían sido necesarias. Y el efecto general no es bueno. Pero claro si hubiese sido mucho más sutil, posiblemente no me habría enterado (es más a lo peor hay ciertas figuras de las que NO me he enterado... quien sabe). Sí, uno sabe que es intencionado, pero simplemente ocurre que el corazón no entiende de razones... Pero en cualquier caso, un libro recomendable porque no es malo, ni mucho menos. (Mirad mi nota). Es más, es bastante bueno al menos en mi opinión. Es más, casi, (y solo casi), llega a ser memorable...

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Escrita 28 de Enero de 2017
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CON LA BOCA ABIERTA HASTA EL PISO DE ABAJO. en QED: THE STRANGE THEORY OF LIGHT AND MATTER
Hay veces que la crítica generalizada tiene razón. Este libro es simplemente PERFECTO. No tengo otra palabra para describirlo. ¿No ganó Richard P. Feynman el nobel de literatura? Pues debería haberlo hecho. Paso a considerarlo la mayor injusticia histórica que haya visto jamás. De verdad, si creéis que estoy exagerando ni siquiera media coma, leed el libro y juzgad por vosotros mismos. ¡Dios santo!, si la mitad de todos los profesores que todos hemos tenido, en cualquier asignatura, tuviesen un décimo (ni siquiera más) de la claridad de ideas y la capacidad comunicativa de este tío, el abandono escolar simplemente NO existiría... Incluso si sois "de letras", LEED ESTA MARAVILLA. Porque si lo hacéis con un poco de atención y cuidado, no vais a tener absolutamente ningún problema en seguirlo. (Y en flipar con ello). No se me ocurre un tema más ininteligible para intentar explicar que la mecánica cuántica. Porque en sí misma es incomprensible. Punto pelota. Para cualquiera que lo intente, incluso para el propio Feynman (y según sus propias palabras). Pues sí, pese lo que le pese a Einstein, desgraciadamente la maldita o maravillosa Naturaleza, (o Dios, o Shiva, o Alá, si lo preferís, pero yo uso Naturaleza pues es la palabra que usa Feynman), parece haberse empeñado en jugar a los dados donde solo Ella (o Él, o Ello) puede verlos y sin que los demás podamos ni siquiera intuir ni el número de dados, ni su número de caras, ni lo que pone en cada una, ni muchísimo menos a qué demonios está jugando. Pero el formalismo de Dirac y Feynman, (es decir, la explicación "geométrico-gráfico-matemática" equivalente matemáticamente pero muuuuucho más sencilla de entender y visualizar que las de Schrödinger o Heisenberg), consigue que toda la mecánica cuántica se limite a sumar flechas (literal). Así pues quizá no sea muy efectiva para calcular, (para eso están los otros métodos), pero sí para que el público general nos quedemos boquiabiertos. Es como si, (y en el libro hay dos ejemplos similares, uno de Feynman y otro de Anthony Zee), te definieran la raíz cuadrada o bien como la simple instrucción de que busques un número que multiplicado por sí mismo te dé tu objetivo, (clarito, pero un follón de tanteos a manubrio hasta conseguirlo, es decir, poco "operativo"), o bien como si te la definieran como el método infernal que existe para calcularla (¿alguien se acuerda de él?, yo solo que se debía dar como por 7º u 8º de EGB; ¿se da ahora en la ESO?). Evidentemente el segundo método es el que un físico "serio" utilizaría porque es práctico, pero tiene el precio de que ofusca tremendamente la realidad del asunto. Pues eso, puedes emplear matrices y números complejos, (sí, aquellos que tenían el "i" por ahí), a go-gó. O puedes emplear flechitas y punto pelota. (Que sepáis que un número complejo no es más que una flecha, pero claro, así dicho pierde glamour. Y sumar flechas es como los juegos de ve 3 pasos al norte y luego 6 al oeste. Y multiplicar flechas es simplemente como decir gira 20º más de lo que pensabas y en cambio avanza la mitad de lo que esperabas). Y sin entrar en principios de incertidumbre, ni funciones de onda, ni similares, podréis flipar tanto como yo con la exposición de cómo intentar analizar por dónde pasa la luz entre dos agujeros para llegar a un determinado destino tras ellos sirve para alterar el problema y el correspondiente resultado obtenido, respecto a si eso mismo te la trae al pairo y solo quieres analizar si la luz llega a dicho destino por esos dos mismos agujeros. (Vamos, como si la marca de Usain Bolt en los 100 m lisos fuese distinta según le cronometres o no a los 50 m). Sí, releed la frase, que no hay nada erróneo en ella (que se sepa). Y todo se debe a sumar flechitas cuánticas o a sumar las más mundanas probabilidades. Una futura relectura fijo. Y una entrada directa al podium absoluto de la genialidad. Porque además está escrito de manera totalmente amena e incluso humorística en muchas ocasiones. Y todo ello en un suspiro de 122 páginas (en mi eReader, pero incluso la versión impresa son 192 según goodreads...) Insisto, si tenéis el más mínimo interés por conocer lo "extraño" que parece ser el mundo, dejáos de filosofía, metafísica, religiones y misticismo, que la física mundana que se aplica todos los días en mil y una aplicaciones reales ya tiene más que suficiente para volverte loco si te apetece... (Si te atreves, tras esto, cógete un libro "de verdad" de electrodinámica cuántica). Como se suele decir, la realidad tiene la maldita manía de superar a la ficción día sí y día también. Por tener, tiene hasta partículas que viajan hacia atrás en el tiempo, sin necesidad de recurrir a las Tumbas del Tiempo de Hyperion... Eso sí, como el propio autor indica, no esperéis respuestas a por qué diantres el mundo es como parece ser. Nadie lo sabe, ni probablemente lo sabrá nunca.

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Escrita 16 de Enero de 2017
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ALIENÍGENAS EN ORIENTE en EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS (TRILOGÍA DE LOS TRES CUERPOS #1)
Tras haber finalizado la lectura de este libro me reafirmo en que mi choque cultural con oriente es demasiado grande... Leí este libro, del que no conocía nada, animado por la reseña de Fausto y por su propias circunstancias (primer ganador del Hugo siendo de lengua no inglesa, etc., etc.). Es decir que me dije, "a ver qué me encuentro". Y lo que me he encontrado es un correcto libro de ciencia ficción que además da unas pinceladas entrelazadas de historia de China. Eso sí, discrepo con la afirmación de Fausto sobre ciencia-ficción "dura". Es simplemente y como mucho "ligera apariencia de dura". Pero a poco que te fijes, Star Wars tiene más o menos el mismo rigor... (Lo de los sofones es ya demasiado, o el propio uso "erróneo" del título del libro, el problema de los tres cuerpos, que se referiría en todo caso a cómo orbitarían los tres soles entre sí, es decir, el planeta de hecho sería adicionalmente un cuarto cuerpo...) Pero en cualquier caso, el hecho de que sea o no fantasía-ficción o ciencia-ficción es relativamente irrelevante y al final del libro uno se da cuenta que el autor ha sido suficientemente cuidadoso en cerrar más o menos satisfactoriamente cada una de las incógnitas "mágicas" planteadas dentro de su particular "mitología/pseudociencia". No, por ahí no van los tiros que justifican mi baja nota. No, que va. Es algo mucho más "sutil". El problema que me estoy encontrando sistemáticamente con mis pocas lecturas orientales, es que los susodichos orientales me resultan más alienígenas que los propios alienígenas. Ya lo comenté en "Las baladas del ajo" o incluso en mi referencia a los personajes secundarios de "Una cuestión personal". Hay algo que falla, (o que me falla a mí), en la empatía, credibilidad o simplemente humanidad de los personajes. No sé, pero sus reacciones me resultan totalmente absurdas e increíbles. Como de culebrón. Muchas veces por falta de emoción y otras por todo lo contrario, por sobreactuaciones. Es como si en vez de personas, fuesen precisamente autómatas o alienígenas queriendo ser personas. Es como ver una mala película con unos malísimos autores, haciendo además como que quieren ser profundos y sentidos. En este libro hay cientos de ejemplos: el comisario, el perezoso, los científicos que se suicidan porque no les salen las cosas, (aunque al final se explique el porqué no les salen las cosas, joder, si el que nuestro trabajo no salga fuese motivo de suicidio, no quedaba nadie en pie), la traidora que por muy traidora que sea ni pestañea ante el suicidio de una hija, (¿soy yo el único que no me puedo imaginar peor situación?), los comisarios políticos que vigilan a la traidora y sus absolutas volubilidades emocionales, etc. etc. Pero es que además en este libro, esta extrañeza alienígena frente a sus reacciones, además de inmiscuirse en la credibilidad general de lo leído, (como me pasaba en los libros antes mencionados), es que directamente es necesaria para que el argumento funcione, (por ejemplo con lo de los suicidios), por lo que al final uno (yo, quiero decir) no puede evitar decirse "vaya tontería sublime que estoy leyendo". Como ejemplo paradigmático voy a mencionar el videojuego de proselitismo y captación de los Terrícola-Trisolarianos en su escena de la cafetería con el que voy a cerrar la reseña (que ya va quedando larga). Os pongo en situación resumen de lo que ocurre en cierto pasaje del libro. Yo, (poniéndome en la piel del prota Wang), estoy jugando a un videojuego on-line, todo lo realista que quieras, pero que no deja de ser un puto videojuego, (no lo olvidemos), en el que experimento lo duro que es vivir en ese mundo trisolariano que por su configuración física sufre cataclismos mundiales día sí y día también. Vale, y soy jugador suficientemente avanzado, (es decir con conocimientos físicos y/o sociales), como para haber comprendido o incluso deducido que el problema del mundo es el tema de los tres (o cuatro) cuerpos, y que es una verdadera cabronada para poder vivir en él. Vamos que el videojuego no va de matar marcianos/demonios/enemigos sin ton ni son con una pistola cada vez más gorda, ni de ligar a lo loco con todo lo que se mueva. Que el videojuego es "profundo y serio" de simulación "histórico-física" de un mundo cruel como pocos por sus circunstancias estelares. Por tanto como soy un jugador pro y muy listo (pero, insisto, de un videojuego protagonizado además por humanos pues en ese Trisolaris virtual solo muestra humanos), al llegar al nivel 10, recibo una invitación para quedar en una cafetería con unos frikis tan pro como yo. Y al llegar a la cafetería, efectivamente estamos ahí el club de frikis y de repente resulta que uno de ellos es un gurú del asunto que suelta así de buenas a primeras que Trisolaris realmente existe y que los Trisolarianos están llegando a nuestro planeta (para destruirnos como más inri)... No sé ante esta situación, me da que lo que haríamos todos sería descojonarnos, preguntar dónde está la cámara oculta de "Inocente, Inocente", o simplemente marcharnos diciéndole al susodicho gurú "anda y ve a reírte de tu p... m...". Por muy frikis que seamos. Puesto que además se supone que para llegar a donde estábamos no bastaba ser un tonto muy tonto aporreateclas asocial y border-line, sino que todos los que habíamos llegado allí tenemos algo más que humo en la sesera... Pues no, eso no es lo que ocurre. En el libro todo sigue como si tal cosa, puesto que de hecho este es el mecanismo de captación de adeptos presentado y descrito como lo más normal del mundo mundial y con garantía total de funcionamiento... Por eso digo que no sé si los Trisolarianos son muy alienígenas o no, pero cada vez más me parece que hay algo que me falla en mi relación literaria con los orientales.

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Escrita 12 de Enero de 2017
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COMO EL QUE OYE LLOVER... en DEPARTAMENTO DE ESPECULACIONES
...y además se moja... y además se coge una pulmonía... estando en todo el medio del desierto del Gobi en plena temporada seca. Pues sí, así me siento... Vamos que no me he enterado de na', de na'... O sí me he enterado, pero mejor me habría ido en caso contrario... No sé, hay quien dice que Seda de Baricco es un notable monumento a lo artificial, (ingeniosísima reseña la de Tharl al respecto, por cierto). Pues si eso puede parecer Seda, no me quiero imaginar ni lo que se puede llegar a opinar de esta novela... Parrafitos cortos y todos sin excepción con vocaciones de libro de metafísica aplicada, de conocimiento del ser, de mindfulness o similar, de que el pan suba tres euros con cada uno de ellos, o simplemente de "cómo me molo escribiendo y cuánto sufrimos las madres trabajadoras", (o algo así). Donde en cada frase la autora parece ser (o querer ser) La Filósofa/Psicóloga/Profeta de todos los tiempos conocedora innata del alma humana como si la hubiera diseñado y fabricado ella misma. Para además contar, (o no porque tampoco me ha quedado muy claro), las pajas mentales de una sufridora, lo triste que es el amor conyugal condenado al desgaste, y claro "pobrecita yo que no me merecía esos cuernos". Y todo muy mezclado, todo muy enrevesado con una ofuscación continua en la ¿simple? narración de la historia que no sé ni cómo calificar, para que haya mil interpretaciones paralelas posibles paralelas a lo que "parece" que se sugiere que ocurre. (El cambio primera a tercera persona en mitad del libro y vuelta a primera en el capítulo final, es de juzgado penal por lo menos). Se me nota que estoy cabreado, ¿no? Pues sí. ¡Vaya manera de empezar el año!, y en teoría con uno de los "buenos" de los últimos tiempos... Me consolaré pensando, (como muchas otras veces he dicho), que el problema es que yo soy un zote total, y a tiempo completo además, no que me han timado... (De nuevo me confirmo en que suelo coincidir bastante con Krust en gustos literarios... Ese 5 me resulta muchísimo más cercano que el inconcebible (desde mi personal óptica, claro está) 9 de Guille. Nunca estuvo más claro aquello de que para gustos, los colores).

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Escrita 2 de Enero de 2017
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MÁS AGRADECIDO SIN DUDA ALGUNA en LOS AIRES DIFÍCILES
Ya comenté en mi reseña de "El corazón helado" que estuve dudando entre leer ese libro y este como mi toma de contacto con Almudena Grandes... Y efectivamente no acerté. Simplemente, me ha parecido bastante mejor. Y esto ocurre porque este libro consigue desprenderse de los dos puntos que me parecieron un "defecto" en el anterior. Por un lado, aquí se narra una historia simple, sin compromiso político que me resultó panfletario paradójicamente incluso pese a mi proximidad con él. Y es más, incluso ni esto es exacto. Se consigue dar ciertas pinceladas, (los ricos de siempre y sus cosas aristocráticas y vomitables, los apaleados de la guerra, el chaqueterismo de ideales de los que iban a cambiar el mundo, etc.), justas, sin más, las adecuadas. Y por otro lado, y más importante, al menos yo no he acabado con una sensación de que le sobran trescientas páginas, como poco. Y eso es muy de agradecer. Bien es cierto, que no he conseguido sacudirme esta sensación de forma total y absoluta, pero ha sido notablemente más puntual. Básicamente lo que menos me ha gustado del libro han sido esas larguiiiiísimas y enrevesadas descripciones de los sentimientos, y básicamente de la confusión que sufren los personajes por diversos motivos. Porque en muchos casos me he quedado igual que estaba y de hecho ha sido el contexto del libro el que me ha aclarado la situación más que las palabras directas de la autora (el ejemplo paradigmático ha sido la relación Sara-Vicente y su punto cumbre central). Claro que a lo peor, eso es porque yo soy muy bruto, y a otros les encantará. Porque como ya decía en mi anterior reseña, hay que ver qué bien escribe Almudena Grandes, y en principio con un estilo aparente y engañosamente simple. Resumiendo, que probablemente continúe mi lectura de esta autora, pero tengo claro que me tengo que saltar sus libros "políticos"...

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Escrita 30 de Diciembre de 2016
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TL;DR en EL CORAZÓN HELADO
Bueno lo del DR es falso, porque he llegado puntualmente hasta la última frase. Pero el TL lo firmo sí o sí. Este es mi primera lectura de Almudena Grandes, una autora que la tenía siempre en el cajón de pendientes. Y estuve dudando entre él y "Los aires difíciles" y quizá me he equivoqué (o no). Escogí este libro por la nota general que tiene aunque no sé por qué me atrae mucho más el otro. No obstante lo primero, es lo primero. Un placer leer libros, (incluso declaraciones de la renta), cuando están escritos tan bien como este lo está. Por ese lado ninguna queja, al menos no te atragantas en cada párrafo. Y he de destacar que me ha gustado particularmente la facilidad con la que Almudena mezcla planos (y tiempos) de narración, en que de repente el siguiente párrafo (o incluso a veces la siguiente frase del párrafo), se refiere a otro momento, historia o incluso personaje del libro. Claro que incluso aquí vuelve a aplicar lo de TL, porque al vigésimo octavo episodio que comienza con algo en tiempo "futuro", (el desenlace parcial), para luego volver hacia atrás a explicarlo, como que es normal acabar diciendo aquello de "ya vale, ¿no?". Y ya me pongo en plan más crítico. En mi opinión los principales problemas del libro son dos. Por un lado el "político". No sé cómo lo consigue, pero es espectacular que incluso coincidiendo con la autora en mano izquierda, el libro me haya parecido un "panfleto"... No es que dude de la "veracidad" de los hechos, (que estoy seguro que fueron así e incluso peores), pero quizá es que no me puedo creer esa versión edulcorada de todos los buenos a un lado y todos los malos al otro, (y te meto a Eugenio para intentar contrapesar, o la tontería de intentar poner una mácula a Ignacio con su único "asesinato"). Quizá es que me asusta mucho más el hombre como persona individual y me juego el cuello, que hijoputas, (y, ni siquiera eso, simplemente hombres), los hay indistintamente al 50% en ambos lados. Otra cosa es que, posiblemente, (vamos, seguramente), las luces sí estaban (están de hecho) claramente en uno de ellos. Pero la ubicación de las luces no implica nada sobre el reparto de las sombras... Y por otro el problema del título de mi reseña (el TL). Como suelo decir muchas veces (me repito yo también más que el ajo), me gusta cuando los libros hablan solos más que cuando me sobreexplican una y otra vez. Y esto es lo que pasa en abundancia en este libro. Cada vez que hay un impacto emocional en cualquier personaje, venga párrafos y páginas de relleno. Y quizás pueda tener sentido en la narración en primera persona de Álvaro, pues al fin y al cabo, es algo que hacemos en mayor o en menor medida todos cuando estamos en situación de estrés. De esta forma, la espiral de páginas se convierte en una "meta-narración", en un reflejo "real" del personaje más que lo narrado en sí mismo. (Me estoy acordando del brutal "Algo ha pasado", aunque no tenga nada que ver con este libro). Pero usado en tercera persona, en mi opinión, este intento de dar "profundidad" a los personajes a cada paso, resta más que suma. Hace pesadísima la lectura. Además, este TL se muestra aún más en la sencillez de base de la historia contada, que no justifica ni de casualidad el tocho montado. Es decir, Famila A traicionada doblemente por ella misma (el Sapo) y luego por el personaje B. Entonces, en vez de haber narrado dicha historia de forma "costumbrista" para justificar el tocho de páginas, Almudena simplemente la retuerce para centrarse básicamente en las descripciones de las emociones de los personajes. De nuevo venga páginas y páginas de humo, en vez de páginas y páginas de hechos, que por otro lado habrían sido muy interesantes. No sé, en vez de poner las tintas en la cabeza de Julio adolescente para a la postre no contar nada, quizá hubiera sido más interesante que me narrasen en un tono más neutro la vida en ese Torrelodones "revolucionario" y que esa historia me hubiera contado, a la vez, la de de Julio, ¿no? E igualmente, estoy ya mayor para descripciones y sensaciones del tipo "y entonces me di cuenta de que la luz de su mirada se hizo más metálica", de las que hay también un cerro. No sé, quizá es que soy muy poco empático, y por tanto no comprendo que los demás lo puedan ser. Pero, no obstante, suele ser de primera sesión de psicólogo/manual de autoayuda el tema de déjate de empeñarte en interpretar a los demás porque te vas a confundir de cabo a rabo, (que bastante tienes contigo mismo). Y en el mismo plano, también estoy mayor, o simplemente tengo un problema emocional grave, y no me puedo creer los enamoramientos tipo adolescente hiper-hormonado en un tipo que está casado (felizmente además) y con un hijo al que adora. Vamos que para las películas está cojonudo, pero para la vida real... Total que resumiendo demasiado libro para tan pocas nueces.

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Escrita 27 de Noviembre de 2016
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ESTOY MAYOR... en EL PISTOLERO (LA TORRE OSCURA #1)
... para Stephen King. Sí, recuerdo perfectamente que en su momento It, Tommynockers, o incluso La Danza de La Muerte, me gustaron, a la vez que superaron a ese lector (pre?) adolescente al que le fascinaban las historias oscuras y "esotéricas". Pero "el mundo se ha movido" (parafraseando a King) y el Policía Malo del tiempo (igualmente parafraseado) hace también de las suyas. Y mis historias oscuras actuales están más en la línea del segundo libro de mi reciente "Océano mar" (relectura). No hace falta malos malísimos sueltos por ahí, tan solo poner un espejo a cualquiera en la cara... Y entonces como que El Pistolero me ha interesado más bien poco. Y no por la ambientación, que es francamente espectacular con ese extraño mundo desértico, que a la vez puede ser purgatorio o distopía de un apocalíptico futuro, sino por los aires de grandeza. Sí, como suelo decir, cuando los libros "intranscendentes" (de aventurillas, de entretenimiento) se ponen a tocar temas de "transcendencia", como ya estoy mayor para cuentos chinos, pues como que me chirrían bastante. Y aquí ni siquiera es que los traten, es que me los venden, medio enseñados, para que compre los siguientes libros... Y no, la chorrada parda de "sacrifica a tu hijo adoptivo para seguirme", (y claro su consiguiente dramatización hasta el absurdo, sin que se sepa muy bien por qué era o dejaba de ser necesario dicho sacrificio, salvo para poner la frase...), o el diálogo final sobre "mi jefe es dios, o el demonio, o resulta que es lo mismo, o no, pero no lo sé, ni quiero saberlo, pero tú no lo comprenderías porque la Torre te supera(rá), pero no veas cómo va a molar todo esto", como que me hacen poco efecto. Si vienes a mí, ven directo. Pero vendiéndome esoterismos futuros como que no me vas a venderme ni un mísero caramelo. Pero insisto, el problema es mío y solo mío. Bueno y también del Policía Malo que hizo que hace tiempo se me cayese el pelo (literal).

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Escrita 30 de Octubre de 2016
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MÁS CONVENCIONAL en THE HEAVENLY TABLE
El problema de "The Heavenly Table" se llama "El diablo a todas horas". No me malinterpretéis, este libro es un buen libro. Le he votado con un ocho aunque he estado realmente dudando entre el siete y el ocho. Por tanto, evidentemente me ha gustado. Y mucho. Pero... ... pero me esperaba algo tan visceral como la anterior novela y, aunque en ciertos retazos así es, en líneas generales este libro es muchísimo más "normal". Claro que, a lo mejor, precisamente puede ser que a mucha gente, esto les haga el libro más apetecible que la salvajada del anterior. (Aunque vais a tener que tragar algún que otro sapo, no os penséis). Por cierto, otra vez la estupidez de las sinopsis oficiales bordeando la publicidad engañosa. No sé vosotros, pero yo, leyendo dicha sinopsis, tenía la impresión de que iba a leer una barbaridad de novela a partir tres descerebrados en una ensalada de animaladas y vísceras de la América Profundíiiiisima. (Es decir, qué casualidad, El Diablo a Todas Horas 2, solo que situado a principios del siglo pasado). Y desde luego, aunque algo hay, no van por ahí los tiros, (nunca mejor dicho hablando de "bandoleros"). La novela es una narración coral centrada en los Jewett, pero también en un granjero semiarruinado (Ellsworth Fiddler), en un teniente homosexual de un campo de reclutamiento para la Primera Guerra Mundial, en un pobre "inspector sanitario" y, en general, en una mayor o menor plétora de personajes más o menos principales, secundarios y terciarios interconectados por la historia narrada en la ¿inventada? (no me he preocupado en comprobarlo) ciudad de Meade en Ohio en 1917. Aquí es donde de nuevo vuelve a ponerse de manifiesto la, en mi opinión, gran capacidad de Donald Ray Pollock, para describir con total y absoluto realismo tanto la cara A (las luces) como la cara B (las perversiones y demonios) de la vida de todas estas personas. Y da lo mismo que te esté contando lo tarado y bárbaro que está (¿o es?) el tabernero Pollard o los miedos a la caza de brujas de la tendera de ascendencia alemana que le vende rosquillas al retrasado Cob, pasando evidentemente por el retraso del pobre Cob, por la estúpida huida a los infiernos del hijo de Ellsworth, o por como al pobre Ellsworth le está arrollando el mero avance de los tiempos. SIEMPRE me lo creo sin pestañear, sin dudar y lo que es más importante sin que me parezcan caricaturas, sin que me esté diciendo "ya está bien de Quijotes/Satanases/mafiosos/héroes de garrafón". TODOS, sin excepción, me resultan totalmente humanos y verdaderos. (Y es que si acaso la excepción, la que no me he creído, es la pincelada de ¿realismo mágico? del "mesías" que aparece en ella. Aunque he de reconocer que es un punto raro, diferente, en el tono de la novela, que puede que a muchos les guste sobre todo en su reaparición...) Y no hay más, ni tampoco menos. Una historia que entrelaza muchas historias, (Donald, a ti lo que te gustan son los cuentos, ¿verdad?), y que nos permite conocer las luces y las sombras de un un puñado de personas en un pueblo perdido en mitad de la historia y el tiempo. Como, si os ponéis a pensarlo, cualquier otro, sea el que sea, la verdad sea dicha...

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Escrita 22 de Octubre de 2016
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ME HA SUPERADO en HOMBRES DE MAÍZ
Claramente una lectura de un nivel demasiado elevado para mí. Así pues no hagáis caso a mi nota (o sí, según os convenga). Hombres de maíz es la antología de la metáfora continua. De la prosa como poesía. Del realismo mágico hasta el extremo. De un texto que más que intentar comprender palabra a palabra, tienes que sentir, tienes que dejarte llevar por él y por lo que evoca. No ha lugar comprender cada frase, sí mecerse con ellas. Y todo ello con un vocabulario monstruosamente extenso y localista. Y con esta descripción por qué le voto con un cinco. Pues porque todo eso me lo dice mi parte racional del cerebro. Sé que tengo un gran libro entre manos. Sí, lo sé, pero me aburro. Me cuesta un mundo avanzar. Me cuesta un mundo hasta casi, casi, descifrar meramente lo poco que va sucediendo. Me aburro tanto que lo abandono. Demasiado continente y muy poco contenido. Una mera historia de parias en que cada uno de los personajes, es eso un simple y pobre paria condenado a morir como un perro atropellado por ese mundo a su alrededor que cambia a ojos vista. Sin más. Una historia "costumbrista" (casi) en un envoltorio demasiado complejo para mi limitada mollera. Otra vez será (aunque lo dudo).

1 comentarios, puntuación: 4.5 con 2 votos
Escrita 5 de Octubre de 2016
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