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TIEMPOS DIFÍCILES

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Autor: CHARLES DICKENS
Título original: Hard Times
ISBN/ASIN: 9788424927462
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: GREDOS
Fecha de publicación: 1854
Fecha de edición: 2005
Número de páginas: 402

Sinopsis:
El libro es o, mejor dicho, fue una de las novelas menos conocidas de Charles Dickens. Con el tiempo, esta narración ha ido atrayendo cada vez más el interés de los lectores y de los críticos. Quizá haya ocurrido esto no tanto por el argumento, un argumento que exhibe no pocos rasgos de la literatura de folletín, sino por las ideas que se discuten en ella. La obra trata de la historia de una familia y trata, sobre todo, de una forma más general, de cómo una filosofía, la filosofía utilitarista, moldea las conductas de las personas.

 
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DICKENS Y LA CUESTIÓN SOCIAL
5 con 3 votos

Hace tiempo ya que decidí que sólo escribiría en SdL de libros que me hubieran gustado. Fundamentalmente, porque no me agrada provocar —con visiones airadas de una obra— confrontaciones con otros lectores a los que si que les gustó. Bueno, pues esta norma me la voy a saltar un poco aquí, por que debo decir que “Tiempos difíciles” no me gustó; pero no me gustó dentro de que es una obra de Dickens, que —por definición— siempre me gusta. Esta contradicción implícita en mis palabras, daría ya de por si como para hacer una reseña larga y meditada, pero es el lamentable caso de que no dispongo del tiempo necesario para hacerla así de extensa, por lo que me conformaré con dar un simple esbozo del conflicto que se le plantea a mi criterio, hasta ahora plenamente entregado a la alabanza al autor, criterio que no variará en el futuro pero que sí se verá matizado con algunas conclusiones sacadas de este libro. En primer lugar hay que decir que por mucho que guste el autor, aquí se aprecia perfectamente su carácter humano y por ello sujeto —como cualquier otra persona— a errar en algún momento. Se trata de una novela que toca varios temas, a saber: 1. El proceso de industrialización del Reino Unido en el siglo XIX. 2. La consecuente agrupación de los trabajadores en sindicatos para la defensa de sus intereses. 3. La degradación de la calidad de vida de la clase obrera. 4. La emergente idea utilitarista que considera inútil integrar en la educación todo aquello que no tenga una inmediata utilidad práctica. Si la intención de Dickens con esta novela hubiese sido crear una “novela de tesis” dentro de una materia determinada, uno sólo de los temas que he mencionado ya sería más que suficiente para ello, y sin embargo se metió en los cuatro a la vez y esto sin dejar de crear también una historia sentimental perfectamente adaptada a sus usos y costumbres literarios habituales. El resultado obvio y predecible de esa falta de visión que le hizo meterse en tan complicado berenjenal, es que ninguno de estos temas los toca con un mínimo de coherencia; se pierde bastante en una maraña ideológica para cuyo tratamiento no está dotado, e incluso los personajes y la historia puramente “dickensiana”, se ven perjudicados por todo ese intento de meter demasiadas cosas en una misma novela que, sin embargo, —en contra de su costumbre— no es excesivamente extensa, algo que quizá le perjudique más que beneficiarle. Si toda la intencionalidad ideológica que vuelca en la novela no existiese, sus personajes no caerían como caen de una manera flagrante en la caricatura más exagerada (el padre, Bounderby, Stephen el obrero bueno), sus actitudes no estarían tan condicionadas (la relación de Lucía con su hermano es confusa), y el maniqueísmo, siempre presente en Dickens, no se habría llevado tan lejos como se hace aquí. Sin embargo, hay un tema que, en mi opinión, trata de manera realista y mucho más centrada, que es el del matrimonio, su gestación, su desarrollo, y sus limitaciones y desenlace. Este también era, como los otros temas políticos o ideológicos, de rabiosa actualidad en la sociedad victoriana, como también lo era por aquellas fechas en la vida personal del escritor que estaba en trance de separarse de su mujer. Pero bueno, el caso es que a pesar de todos estos defectos que aprecio, cuando se lee aparece inmediatamente el autor en su versión más genuina; él está ahí presente sobrevolando por encima de todas estas inconveniencias, y su influencia es lo suficientemente intensa como para teñirlo todo de un tono emotivo que nos hace sentir su presencia e interesarnos en la historia a pesar de todos los pesares, para así llegar al final de la novela sintiendo que se ha leído una de Dickens, lo que ya de por si vale un 7. Pero, de alguna manera, uno, que admira tanto al escritor, ha comprendido que este hombre no era perfecto y que se equivocaba, y en el planteamiento de esta novela se equivocó. No me parece, en absoluto, una obra comprometida en la defensa de la clase obrera, como he leído por ahí, por que la condición del autor era la que era y no estaba en esa línea; él estaba situado en una posición a mitad de camino entre las orgullosas clases dirigentes y la masa trabajadora (o sea que era un conspicuo miembro de la burguesía), y aún con las simpatías que le merecían los más desfavorecidos, su defensa la hacía mucho mejor desde el marco personal e individual de sus personajes que desde una perspectiva ideológica o social. En definitiva, una obra con claroscuros en la que se aprecia al gran escritor pero en la que se aprecian también los errores del gran escritor.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 7

REALIDADES
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Como siempre me pasa con Dickens, aunque al comienzo del libro me ha costado engancharme, al llegar a la mitad, no he podido parar de leer. Tengo debilidad por la forma de narrar que tiene, tan estructurada, tan bien hilada y tan estudiada.
Eso sí, me ha gustado mucho más el tema de la sociedad utilitarista hasta el último extremo y sus consecuencias, que el tema de la situación de los obreros. Para mí la trata de un modo poco realista, algo simplista; pero para mí éste es sólo un tema secundario del libro. Por mucho que haya leído en unos cuantos sitios que es una "novela industrial", yo no estoy de acuerdo. Primero por lo que he dicho, no trata el tema con rigor; y segundo, porque en realidad del personje obrero del que más sabemos, Blackpool, sabemos más cosas de la vida privada del personaje que la laboral. Hasta la decisión de no unirse a la huelga con sus compañeros lo hace por un motivo personal, no tanto por sus creencias o por la situación en la que trabaja.
Pero en general me ha encantado Coketown, con sus castillos de hadas poblados de pequeños e indistinguibles obreritos; su palacio de piedra con su princesa triste, su rey eminentemente prático y su gigante; y su circo, salvador. Todo en un lugar tan viciado y tan poco propicio para la fantasía como Coketown.

Escrito por Maria hace mas de un año, Su votacion: 8