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SALAMBÓ

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Portada de SALAMBÓ

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Autor: GUSTAVE FLAUBERT
Título original: Salammbô
ISBN/ASIN: 9788420684420
Género: Histórica
Editorial: ALIANZA
Fecha de publicación: 1872
Fecha de edición: 2009
Número de páginas: 400

Sinopsis:
Novela situada en Cartago, Salambó narra, en un escenario que recrea los esplendores y miserias de la Antigüedad con asombroso detalle, las peripecias de su heroína, hija del caudillo Amílcar, así como su historia de amor con el apuesto Matho. El fasto y la crueldad de ese mundo remoto, el fragor de las luchas, la angustia de los asedios, las tornas que se vuelven, el vigor de sus personajes, hacen sin duda de esta novela una de las diez mejores nunca escritas dentro del género histórico. Gustave Flaubert (1821-1880) no fue sólo un magistral adelantado de la modernidad, sino también un gran contador de historias, prodigioso creador de ambientes y extraordinario creador de caracteres.

 
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UN REGALO DEL PASADO
4.83 con 6 votos

Un hercúleo guerrero, Matho, y un esclavo renegado, liberado de la ergástula, Spendius, se cuelan en Cartago a través de los conductos del agua y deciden entrar en el templo de Tanit para robar el velo de la diosa. Es de noche. Hay luna. Cruzan un misterioso jardín lleno de extraños animales. El templo no está protegido sino por el terror que inspira. Andan a oscuras por impresionantes salas vacías. Matan a un sacerdote. Una enorme serpiente se desliza por las losas pulidas. Finalmente, ante el velo, Matho siente que van a cometer un acto sacrílego, pero el esclavo arranca el velo sagrado y se precipitan fuera. Un enorme mono les contempla asombrado.

No es Conan, ni un relato de Robert K. Howard. Es Salambó, de Flaubert. Es una fastuosa Cartago, imaginada, redescubierta, recreada y sostenida por la fuerza de un estilo abracabrante, por una curiosa erudición atenta al detalle insólito, por una intensa devoción a la escritura. El obsesivo Flaubert se inspira en Polibio y en centenares de libros consultados sobre la época descrita, la rebelión de los mercenarios tras la primera guerra púnica. Pero, ante todo, imagina, describe, regala a un lector goloso inacabables sensaciones, olores, sabores y texturas.

Un libro se mide también por la sombra que proyecta y Salambó, uno de los mayores logros de la orientalia decimonónica, sentó las bases del decadentismo de fines del siglo XIX (la Salomé de Oscar Wilde le debe mucho), abrió nuevos territorios a una literatura bizarre que no desdeñaba la crueldad y hasta marcó un claro precedente de esa espada y brujería tan popular en el siglo pasado, a través de un Howard que sin duda lo había leido con provecho (es curiosa la referencia repetida a unos Comedores de cosas inmundas que figuran en la obra de Flaubert, bastante insólita en 1862)

Batallas, asedios, horripilantes torturas, ritos, macabros sacrificios humanos, sensuales banquetes, doncellas semidesnudas con una pitón sobre los hombros, jardines iluminados por la luna, extremas sensaciones: Flaubert describe un mundo hiperestésico, periclitado, bárbaro, definitivamente perdido, descrito con tanto realismo que parece definitivamente parte de un mal sueño. Despachar con indiferencia un obsesivo trabajo de años es cuando menos leer a la ligera. Hay quien prefiere la descripción de las batallas, o la entrevista de Salambó y Matho en la tienda de éste, o el asedio de Cartago o el sacrificio a Moloch. Todos tienen razón. Mi imagen favorita: tras una de las batallas, cae la noche sobre el campo cubierto de cadáveres y un puñado de elefantes vagan con su castillete incendiado "como faros en la penumbra". Esto no se lee todos los días. A veces conviene hacer un poco de arqueología y leer a los clásicos, que están mucho más vivos que sus desganados imitadores.

Escrito por Faulkneriano hace mas de un año, Su votacion: 9

A FLAUBERT, A GAUTIER, A AQUELLOS FANTÁSTICOS REINVENTORES DEL ORIENTE
4.67 con 3 votos

Esta reseña contiene spoiler
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Escrito por nikkus2008 hace mas de un año, Su votacion: 10

ACASO LOS EPISODIOS GUERREROS
4 con 1 votos

No soy un entusiasta de Flaubert, pero en su momento leí Madame Bovary y me gustó bastante. Fue un libro ambicioso, que modificó el formato de la novela, tal como se entendía en la época y cuyo éxito en parte, fue debido a las explicitas relaciones amorosas que tanto escandalizaron. Sí todo eso, que es bien sabido, coincide con la percepción al leer el libro, que es la de sentirte atrapado por la fuerza de la narración, no tienes mas que concluir que Madame Bovary es un hito de la Literatura Universal.
Salammbô, también supuso en su momento un impacto entre los lectores del siglo XIX, no se habían escrito novelas históricas utilizando este lenguaje. De manera que tuvo éxito y fue muy leída, se dice que la propia emperatriz Eugenia de Montijo, la leyó encantada. Pero yo me pregunto ¿como esta señora y tantos otros lectores coetáneos suyos, pudo gustar de un libro como este? ¿Tanto pesó ese estilo trabajado para deslumbrar a aquel público de entonces? Así debió ser, ya que aún con detractores, tuvo una gran repercusión. Pero no es mi caso, ni creo que el de otros muchos lectores actuales; hay que ser muy entusiasta de la prosa efectista y grandilocuente para disfrutar realmente con este texto. A mi desde luego me abruma y porqué no decirlo, me aburre un poco; en general, valoro mas en la escritura el fondo que la forma, aunque me gusta que convivan ambos, y ya puestos a elegir prefiero fondo sin forma que lo contrario. Aquí el fondo emociona poco, estás leyendo y te deja frío la peripecia de Mathô, de Spendius o de Amilcar Barca, las atrocidades que se cometen constantemente no te estremecen lo mas mínimo y cuesta bastante además desbrozar entre la intrincada maraña de una prosa tan elaborada, quien es quien y a que bando pertenece. Acaso los episodios guerreros aclaren y animen un poco la trama, un tanto oculta tras el exceso de palabrería. La labor documental ingente que requirió esta novela, se nos figura un trabajo bastante estéril, porqué igual nos da, conocer o no tanta religión, tanta geografía y en general tanto vocabulario cartaginés, que no aporta nada al relato. En fin que Salammbô, no deja de ser, sino una complicada pirueta en la producción de Flaubert, que donde de verdad brilló, fue en sus novelas de corte realista. Así y todo, como decía al principio, no es un autor que me emocione y por ello, Madame Bovary no es un libro que esté incluido, en mi TOP20 (lista de creación propia), mucho menos Salammbô.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 4