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RETRATO DEL ARTISTA ADOLESCENTE

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Portada de RETRATO DEL ARTISTA ADOLESCENTE

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Autor: JAMES JOYCE
Título original: A Portrait of the Artist as a Young Man
ISBN/ASIN: 9788420634975
Género: Literatura contemporánea
Editorial: ALIANZA
Fecha de publicación: 1916
Fecha de edición: 2003
Número de páginas: 296

Sinopsis:
La publicación en 1914 de "Dublineses" coincidió con la terminación del "Retrato del artista adolescente", que innovó el género de la novela al desplazar su centro de gravedad hacia la perspectiva en que el protagonista sitúa los acontecimientos que vive o padece. Stephen Dedalus, figura en la que resultan fácilmente adivinables los perfiles de James Joyce, recorre el itinerario que separa su infancia de los estudios universitarios en una serie de etapas -que incluyen un largo aprendizaje y terminan con la ruptura con la Iglesia y el descubrimiento de su vocación artística- cuyos cambios de tonalidad quedan reflejados en las modificaciones de la prosa que los describe. La traducción de Dámaso Alonso, ya clásica, permite apreciar en toda su riqueza los valores de esta obra fundamental de la narrativa contemporánea.

Ficha creada por Hamlet

 
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JOYCE I
5 con 4 votos

Joyce, James Joyce.

Ulises, Finnegan’s Wake, Dublineses, Retrato, algunas poesías, una obra de teatro y poca cosa más.

Aun así Joyce, James Joyce.

Cuánto peso en dos palabras para aquellos que nos gusta leer ¿no? Parecería que iba a ser la cara de Dios lo que encontrásemos al abrir sus libros.

Desde luego no en el Retrato del artista adolescente, una novelilla sobre los convencionalismos sociales en la que he encontrado algún que otro arrebato, esporádicos, sí, pero potentes, de lirismo y prou (basta), que decimos en Catalunya.
Clase social, patria y religión. La tesis del retrato es que detrás de estas instituciones y los convencionalismos que las sostienen y nos infiltran, para que nosotros a su vez las sostengamos también, se esconde la verdadera identidad del individuo, una entidad pura (podría decirse) si se la destila de entre tanto “ruido ambiental”. Yo, que simpatizo con el materialismo cultural y creo que el terreno determina quienes somos tanto o más que el sustrato biológico con el que aterrizamos en este planeta, he encontrado las reflexiones del libro algo frívolas, como suele decirse: pajas mentales.

Pero no, falso, no hace falta exagerar, en realidad es el abordaje psicológico del libro, el enfocar la entrada de una nueva vida humana en el entramado social, la vida adulta, la cultura toda ella, en suma, descubrirla y empezar a defenderla con las tareas que los demás nos encargan (universidad, respeto familiar, fe, compromiso social…), abordar todo esto, decía, desde las implicaciones psíquicas y afectivas me parece insuficiente, muy insuficiente. El sesgo del yo como una realidad que existe al margen del universo (la base del idealismo desde que los pitagóricos defendieron la existencia de los números en sí mismos y luego llegaran Platón y las sucesivas legiones de los que creen en las substantia y que dieron en llamarse religiones monoteístas) me irrita. El idealismo es simplón. El romanticismo es simplón. Explicar que renunciar al misticismo, al nacionalismo o a la clase social mediante motivaciones individuales y que eso conducirá, justamente, a un individuo más puro, más… Individuo, me resulta, además de pueril, el súmmum del autoengaño.

El viajero ante el mar de nubes, el hombre que, desengañado por el caos del universo que le rodea, recurre a la búsqueda interior y a lo que allí encuentra lo llama la verdad, lo auténtico, lo artístico. Podrán ser sus novelas posteriores más modernas, no lo sé, pero el artista es, desde luego, el ejemplo perfecto de lo que es el eurocentrismo romántico: el espíritu del yo existe y a través del arte (las formas europeas del arte como pintura, poesía, teatro…) puede abarcar el mundo entero, envolverlo y explicarlo, porque es universal.

Escrito por Volsung hace mas de un año, Su votacion: 6