En sopadelibros.com utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu navegación.
Si continúas navegado por la web, consideramos que aceptas su uso.
Para cambiar la configuración del navegador y/o obtener más información del uso de cookies en sopadelibros haz click aquí.
loading Enviando datos...

MARTÍN FIERRO

Tendencia a subir 7.21
19 votos
Portada de MARTÍN FIERRO

Comprar MARTÍN FIERRO en Amazon.es

Autor: JOSÉ HERNÁNDEZ
ISBN/ASIN: 9788420656403
Género: Poesía
Editorial: ALIANZA
Fecha de edición: 2003

Sinopsis:
Obra admirada por Jorge Luis Borges, quien le consagró un espléndido ensayo. La primera parte de MARTÍN FIERRO ­«El gaucho Martín Fierro»­ fue publicada en 1872; su gran éxito decidió a JOSÉ HERNÁNDEZ (1834-1886) a probar fortuna de nuevo en 1879 con «La vuelta de Martín Fierro», fecha a partir de la cual el libro no sólo ha seguido gozando de una ininterrumpida popularidad, sino que se ha convertido en el clásico indiscutible de la poesía gauchesca. Esta edición de Santiago M. Lugones es, a juicio de Borges, «acaso la mejor» por sus lacónicas notas, utilísimas para la inteligencia del texto, para definir vocablos desaparecidos con el andar de los tiempos y para familiarizar al lector «con el habla del gaucho, sus sentimientos, sus costumbres y las cosas de su medio ambiente».

 
Ordenar reseñas:

AVISO PARA ESPAÑOLES
4.83 con 6 votos

Escribo esta reseña con renuencia porque piso, cuando menos, terreno pantanoso. Acabo de leer la que escribió Ekeledudu hace ya tiempo y la encuentro del todo atinada y sugestiva. ¿Qué puedo añadir pues? Poco, como no sea el desconcierto de un lector español ante semejante obra, para la que no encuentro parangón ninguno en nuestras letras. Nuestro siglo XIX es mucho más artificioso y nunca cedería la palabra, y menos en verso, de forma tan veraz, a un campesino iletrado. El empeño narrativo de Martín Fierro, además, es a veces completamente novelesco, con episodios muy dramáticos y una estructura en forma de viaje muy meditada y certera. Es una especie de novela en verso, parecida, salvando las lógicas distancias, al Eugeni Onieguin de Pushkin. Pero es un poema: un gran poema, diría yo, con excursiones líricas, paisajísticas, existenciales, hasta metafísicas (¡esa reflexión sobre el tiempo!: “el tiempo sólo es tardanza/ de lo que está por venir” ) sin renunciar al decoro, esto es, a la plasmación del habla de los protagonistas, gauchos, de una forma verosímil y emocionante.

El léxico y las deformaciones del habla constituyen, qué duda cabe, una dificultad añadida. No así el marco histórico, que se entiende sin mucha dificultad: el aumento de la densidad de población y la obsolescencia de los ranchos, el fin de los gauchos pampeanos, la guerra de frontera, la aniquilación del indio, la supeditación del medio rural a las leyes emanadas del gobierno, de la ciudad, en suma. La vida en la frontera (las incursiones, los raptos, por cierto, le confiere un aire de western que sorprende gratamente a un lector como yo, que a ratos, le parece ver Centauros del desierto o Un hombre llamado caballo (¡qué barbaridades escribimos los peninsulares!), sensación acentuada con los duelos, a facón y no a pistola.

Uno, pertrechado para su viaje con un puñado de tangos y algunos cuentos de Borges (me temo que Bioy Casares, Silvina Ocampo, Sábato, Cortázar y otros escritores argentinos no sirven de mucho en esta ocasión) se enfrenta a un mundo montaraz, bárbaro, elemental, sin doblez, producto en buena medida de la nostalgia pero extrañamente coherente y lógico en su desarrollo expositivo, donde lo mismo se cuentan las penalidades de un huérfano que una descripción del cielo estrellado, la lucha con un moreno o una disquisición sobre el proceso electoral, que de todo hay en esta obra teñida por un fuerte, imprevisto y precoz tono social.

La ida (dramáticamente más cerrada: la partida para la frontera, las penalidades del ejército, la constatación de la ruina familiar, el deslizamiento hacia la condición de fuera de la ley, la amistad con Cruz, la desesperada medida de ocultarse entre los indios) me gusta más que la vuelta, atravesada por toda clase de encuentros, tan improbables como emocionantes: el reencuentro con los hijos, con el hijo de Cruz... ¡con el hijo del moreno que asesinó Martín en una pelea! No obstante, la segunda parte abre el poema hacia toda clase de temas, de la indefensión legal de los menores a la situación de los negros, pasando por lo inevitable de la extensión de la ley, en todas sus manifestaciones marrulleras, al mundo (quizá demasiado idílico) de los gauchos.

Aviso para españoles: de la misma forma que nuestros amigos del otro lado del charco leen el Quijote, nosotros debemos leer el Martín Fierro. Lejos de mí la intención de equiparar ambas obras, demasiado distantes y distintas: es la curiosidad lectora (la misma que nos impulsa hacia la Grecia de Homero o la Rusia de Tolstoi) lo que cuenta. Y que me disculpen esos mismos amigos la osadía.

Escrito por Faulkneriano hace mas de un año, Su votacion: 8

TODO SIGUE MÁS O MENOS IGUAL...
4.8 con 5 votos

Esta reseña contiene spoiler
Leer

Escrito por EKELEDUDU hace mas de un año, Su votacion: 10