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LOS NOVIOS

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Portada de LOS NOVIOS

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Autor: ALESSANDRO MANZONI
ISBN/ASIN: 9788420402130
Género: Literatura contemporánea
Editorial: ALFAGUARA
Fecha de edición: 2004

Sinopsis:
Norte de Italia, siglo XVII; los españoles dominan la zona. Una pareja de prometidos, Renzo y Lucía, tendrán que enfrentarse al prepotente cacique don Rodrigo cuando éste se encapriche de la novia. La lucha de la pareja por el más elemental de los derechos da lugar a una novela histórica que dibuja la sociedad de la época a través de las peripecias de los humildes, la gente del pueblo.

 
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I PROMESSI SPOSI
4.4 con 5 votos

El siglo XIX, fue la época de la gran eclosión de la novela. Este libro está escrito en el siglo XIX pero yo no termino de ubicarlo ahí, quiero decir que cuando leo, me parece estar leyendo algo muy anterior. Como además la trama se sitúa en el siglo XVII y está escrito con un lenguaje con reminiscencias de ese siglo, la sensación es estar leyendo a Quevedo, a Gracián, o incluso, salvando las distancias a Cervantes. La versión que leí es la traducida por el poeta romántico Nicasio Gallego, del que conocía la calle que lleva su nombre en Madrid, pero no su obra ni sus circunstancias.

Dejando aparte LA DIVINA COMEDIA, éste libro es algo así como el buque insignia de la literatura italiana, y a día de hoy en su país lo sigue leyendo mucha gente. La época, en que se sitúa la historia, es la primera mitad del siglo XVII, y el castellano que se utiliza se asemeja en cierta medida, al que se usaba en la época de los hechos narrados; tiene por lo tanto todas las características de la novela histórica, género que cuando se escribió este libro estaba en plena efervescencia por el éxito de autores como Walter Scott, o como Alejandro Dumas. Para arraigar bien la trama en las circunstancias sociales, políticas, y económicas del momento, Manzoni tuvo que escribir un montón de páginas sobre los sucesos históricos de aquel periodo. Aquello, podría haber sido una interesante ambientación en la época, muchos libros tienen situaciones parecidas que resultan, al menos interesantes, pero por alguna razón que desconozco no es así, al revés, son una especie de árida disertación, difícil de digerir, que a mi me aburrió mortalmente. En esta información, se nos habla de los principales actores de aquella Historia, que aún estando muy ligada a la política general europea, no dejan de ser actores de segundo plano, sin que tampoco el intrincado puzzle de los pequeños estados en que se centra la historia, contribuya nada a facilitar su comprensión. Por todo ello, el lector español no llega a situarse fácilmente en ese marco político en que se sitúan los hechos, a pesar de que se nombre constantemente a los españoles, ocupantes a la sazón de la Lombardía, en su papel de malos de la película; aunque, hay que decir que tampoco se recalca esa situación con demasiada saña (no sé si esto está camuflado en alguna medida por la traducción española).

Las peripecias que sufren los prometidos, (I PROMESSI SPOSI, titulo en italiano), pues como tal habría que calificarlas, son ciertamente simpáticas y entretenidas; es sin duda lo mejor del libro. Pero, las pausas entre los distintos episodios que se suceden, no lo son tanto. Manzoni las aprovecha para contarnos quien era el cardenal Federico Borromeo, primo del famoso Carlos de igual apellido; o bien, para ilustrarnos sobre el conflicto en la distribución del pan que tuvo lugar en Milán; para explicar quienes eran “los bravos”, especie de sicarios de los poderosos que parecieran un antecedente septentrional de la mafia; o también para que contarnos con minuciosidad como se gestiona una epidemia de peste en el siglo XVII, y así, muchas, muchas otras circunstancias históricas, que van guardando relación directa con los lances que viven los protagonistas. Estas páginas, están escritas con un estilo premioso y plagado de los circunloquios propios del formalismo que tenía entonces la escritura; así, lo que podría ser interesante de conocer, como cualquier otro episodio histórico, se convierte en un tormento insoportable, que en muchos casos, me he saltado sin el más mínimo remordimiento. Sobre todo, por que las páginas que contienen esos datos, suman al final bastante más espacio que la propia historia de los prometidos.

No desvelo nada si digo que los españoles son los poderosos y que el autor se pone inequívocamente a favor de los humildes, y en contra los poderosos. La Iglesia como institución, tiene un protagonismo esperado (en virtud de la época), pero quizá exagerado; y a varios de sus ministros, les asigna el papel activo y difícil, aunque gratificante, de enfrentarse contra todo el que hace el mal, para intentar que prevalezca el bien. Ya se va intuyendo, con todo ello, que en esta historia triunfa la bondad y la virtud. Hasta tal punto están activos estos religiosos, que una, podríamos decir conversión, que se produce en un momento dado, roza los límites de lo milagroso; y ese es un terreno muy extraño en los límites de la ficción novelada. Es por tanto una historia de aventuras de aquella época en que la lectura de una novela, tenía que enseñar el buen camino al descarriado y promover la virtud, además de entretener. Sea por ésta, o por otra razón, el caso es, que a mi me ha resultado antigua (¿ingenua?), en el sentido de pasada de moda. El potencial lector interesado, ha de saber que a día de hoy, probablemente va a asimilar mal una novela como esta, si sólo va buscando entretenimiento. Claro está, que si hacemos un análisis del libro poniéndonos más en su contexto histórico, y teniendo en cuenta su antigüedad y sus circunstancias, habríamos de ser mucho más benevolentes; pero como simple lectura al margen de todo tipo de condicionante, es muy pesado.

En resumen, para el lector en español actual, la historia de los novios entretiene, las páginas históricas abruman hasta el aburrimiento, y el conjunto emociona poco. Diré, por último que me divirtió bastante el personaje de Don Abundo, el cura, el cual se escapa completamente de esa misión evangélica, que como he comentado antes, mantienen activamente en el libro, varios representantes de la Iglesia.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 6

COMO LA COPA DE UN PINO
3 con 2 votos

Paseando por Milán, hace apenas seis meses, con una pareja de amigos de la propia ciudad se detienen ante el inmenso portal de una casa: "Oh, foto, está es la casa dónde vivió Alessandro Manzoni"- comenta Marina, la encantadora esposa. "¿Qué era, un famoso escultor?" -su mirada pétrea y el rostro tremebundo de Giorgio me hicieron descubrir de súbito mi inmensa cagada. "Nooooo, ¿no conoces I Promessi spossi?" No sabía si mentir descaradamente como un bellaco o meterme en los próximos segundos la lengua allá por debajo de la concusilla.
Evidentemente no lo pude consentir; llegué a España y lo saqué de la Biblioteca. "Tochaco", me dije. No hizo falta exceso de esfuerzo, lo aseguro, como nuestro Quijote: humor, amor, intrigas, malvados... y eso sí, decenas de páginas históricas que si no conoces el contexto o la importancia determinante en el devenir de los personajes pueden hacerse cuasi interminables.

Una cosa me quedó cristalina: no era escultor, era un escritor como la copa de un pino.

Escrito por Poverello hace mas de un año, Su votacion: 9